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Publicado el 03/03/2008 a 11:08
Por waqanki

Me pongo nerviosa tranquilamente
porque soy transparente
con tanta atención me distraigo
y tan de repente
que sin moverme me desplazo
y sin querer voy deseando
la raquítica suerte
de no buscarte ya nunca

y de querer encontrarte siempre.

Ajo, "Micropoemas 2"

Publicado el 14/12/2007 a 16:02
Por waqanki
A mi niño, por estos 2mesazos juntos:


ESPERARTE A TI
 

Esperarte a ti
e
s esperar tus ojos marrones
con esa orla verde que los rodea.
Es esperar, con impaciencia,
la llegada de tu pelo, de tu boca, de tus manos…
y de ese olor a Armani que traes de vez en cuando.
Esperarte a ti
es esperarlo todo en un abrazo
y sentir revolotear una mariposa por mi pecho.
Es saber que siempre nos faltará tiempo
porque las horas se marchan a escondidas
tras nuestras caricias y “te quieros”.
Esperarte a ti
es esperar todo un puñado de besos
guardados dulcemente
entre tus labios.
Es esperar que vengas con tus sonrisas,
con esos gestos que haces a menudo
de quien viste con evidente elegancia,
y con esa mirada tuya que me pide que te bese.
Esperarte a ti…
Es romper toda una parte de un pasado
que nunca ha dejado de herirme.
Es sentir celos alguna vez.
Es soñar con un mañana a tu lado.
Es minar todos mis miedos de un plumazo.
Esperarte a ti,
al fin y al cabo,
es ser consciente
de que siempre te he esperado.
Publicado el 14/12/2007 a 15:54
Por waqanki
   
      Hola Alicia:
     Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que nos vimos. No recuerdo siquiera cómo fue ese último instante en el que nos dijimos "agur", ni donde, ni cuando. De hecho, muchas veces me pregunto porqué hace tanto que no hablamos y tomamos un café en el bar del barrio donde vivíamos.
     Ayer volví a ver aquella película que tanto nos gustaba, la de "¿Qué fue de Baby Jane?" y ya no me pareció la misma. Platón es otra cosa sin tus comentarios sobre Demiurgo plagiados totalmente a nuestra profesora de filosofía y el soul se ha convertido en un ritmo insensible. ¿Sigues escribiendo poesías sobre tus incontrolables impulsos de escribir y la aplastante frustración que te escupía el papel blanco?
     Sé que discutíamos porque una o la otra siempre llegaba tarde o porque una o la otra no quería ir al sitio planeado. Me pregunto qué fue lo que finalmente nos separó. Me pregunto qué ha sido de ti desde entonces, qué has hecho hasta ahora.
     En cuanto a mí, ya ves, poco he cambiado, aunque yo me sienta tan diferente. Si te escribo esta carta no es por tener algo pendiente. No tengo secretos ni perdones escondidos. Sencillamente, hoy te echaba de menos.
Publicado el 14/12/2007 a 15:22
Por waqanki
    En esta ocasión, la profesora nos retó a escribir sobre una palabra muy concreta y a mí me tocó "Alegría de vivir", que he basado en una foto:

    Es miércoles, el punto intermedio de la insufrible rutina. El despertador ha sonado a las siete, he desayunado exáctamente lo mismo que ayer y las conversaciones con los compañeros de la universidad parecen ser una mera copia de todas las anteriores. Lo mismo habría que decir de los proesores, con su ir y venir cargados de libros  con su mecánico discurso producto de los tantos años de docencia a cuestas. En cuanto a mi reloj, parece haberse reído de mí con sus manecillas cubiertas tras su cristal y le he dado algún que otro toque con el dedo, por si se hubiese estropeado y parado acaso dos horas antes.
    Pero, al fin he salido de lo que a mí se me antoja una cruel carcel. Camino con una infinita sensación de libertad y una plena sonrisa en mi rostro. La mochila ya no es tan pesada como esta mañana y la cargo con un extraño orgullo que amplía aún más si cabe mi sonrisa. Ya es primavera y se nota. Las nubes son blancas y escasas. El cielo de un azul tan intenso que parece decirme que no me preocupe, que esta vez no lloverá, que puedo pasear tranquila por La Concha y pararme a obserar el juego apasionado de aquella cuadrilla de ancianos, aficionados a pilota mano. Así q me detengo casi en cada curva, en cada escaparate decorado con ya olvidados motivos florales, en cada árbol imperado por el piar esperanzado de los pájaros.
    Llego a casa y me toca cocinar. Dejo mis bártulos, me cambio de ropa para no ensuciarme y entro en la cocina. Está Izaskun, mi copañera de piso, realizando una ensalada con un poco de lechuga, pasas y aguacate, mucho aguacate. Me encanta el color de esa fruta. La veo, a mi amiga, troceándola poco a poco y saboreándola ya con la mirada. Viste una camiseta a rayas horizontales rojas y blancas y, sobre la mesa hay un vaso empezado de zumo de pomelo. Miro el sol entrando vívamente por la ventaa y hago una foto de las escena.
    Ya es primavera... y hay tantas cosas por hacer, tanto que vivir...
Publicado el 14/12/2007 a 14:00
Por waqanki
Otro ejercicio más:

   

Un hombre de pelo cano, hombros caídos y profundos surcos en el rostro, producto del inevitable paso del tiempo, descendió del vagón. Lo hizo rápidamente, de un salto, como todos los lunes por la tarde, mirando ansioso su viejo reloj de oro. Vestía un sobrio traje negro, brillantes zapatos de charol y un desgastado maletín que apretó fuertemente contra el pecho, para evitar choques innecesarios con el gentío de su alrededor. En tan sólo un instante, el andén se había convertido en escenario de empujones por entrar o salir del tren, agendas apretadísimas, mochilas cargadas de libros y prisa, mucha prisa. Así que se quedó quieto, como una hierática estatua y, en menos de un minuto, la estación quedó totalmente vacía. Fue entonces cuando aquél hombre de ojos negros y de pesada carga sobre la espalda, se sentó, soltando un profundo suspiro, en uno de los bancos y esperó.

Todo esto se repetía cada semana desde hacía ya treinta y siete años. Se levantaba temprano, acudía a trabajar y, si el calendario, alegremente, informaba de que era lunes, cogía el tren de las cinco y se dirigía hacia aquella estación. Era una estación vieja y fría, sin nada en especial. Las paredes, antaño revestidas por relucientes azulejos, estaban desgastadas y sucias y, la sobrecarga de carteles publicitarios, contribuía a empeorar más, si cabe, su mugriento aspecto. Pero era su estación. La estación donde se había despedido de ella. Ella. La más hermosa mujer que jamás había conocido. Ella. Su amor, su vida, su todo. Ella, la que prometió volver mientras él juraba que siempre la esperaría.

Contaba con veintidós años la primera vez que estuvo allí. Acababan de contratarle como contable en su actual trabajo y se sentía incómodo enfundado en un traje. Su madre, orgullosa, le había regalado un elegante maletín de piel y él lo cargaba con frente alta y sonrisa en el rostro. De su brazo derecho, iba cogida, fuertemente, ella. Se la notaba triste aunque hacía todo lo posible por retener sus lágrimas. Él, en cambio, caminaba tranquilo, con la absoluta certeza de que pronto volverían a estar juntos. Debían despedirse, pues era inevitable que ella viajase a otra ciudad, donde una tía suya había enfermado y precisaba de algunos cuidados. Sería cosa de poco tiempo, hasta que mejorase. Entonces tomaría el primer tren del lunes y regresaría de nuevo a sus brazos y formarían una familia y serían felices y... Estaba tan guapa con su vestido verde a juego con sus ojos…





          Faltaban menos de cinco minutos para que llegase el tren que esperaba. Había quien le trataba de loco pero, a pesar de todas las decepciones sufridas, a pesar de haberla esperado durante tanto tiempo sin haber obtenido noticia alguna, estaba seguro de que ella cumpliría su promesa. Así que se incorporó de su asiento mirando fijamente el leve temblor de los raíles y escuchando el lejano sonido que vaticinaba la proximidad del tren. Aquél lugar había vuelto a llenarse de gente. Gente de lo más variopinta, como la señora que paseaba a su diminuto perro en su enorme bolso, o aquél anciano de larga  y blanca barba, disfrazado de militar. Sentía ya como si conociese a todas esas personas, pues formaban parte, siempre, de su lunes por la tarde.

Él estaba nervioso, agarrándose de nuevo a su maletín, pensando en lo que diría si fuera este el día de su regreso. El tren se detuvo y comenzó una vez más el vertiginoso ir y venir de los pasajeros. Pero, nuevamente, fue desalojándose hasta quedar tan sólo él y, para su sorpresa, también una mujer. Una señora que rondaría los sesenta años, igual que él. Una mujer enjuta, pequeña, de pelo gris, y raídas ropas. Una mujer cansada y sola. Una mujer de unos ojos verdes carentes ya de vida, no como los de ella, tan brillantes y absolutos. Sus miradas se cruzaron, pero ninguno de los dos pudo decir nada. “No puede ser ella”, pensó él. “Demasiado viejo para ser él”, pensó ella. Y ambos se marcharon, cada uno hacia una dirección distinta. Ella hacía la salida de la izquierda. Él cogió su maletín y se marchó a casa, pensando en regresar el lunes siguiente y seguir soñando con la más hermosa y joven mujer de ojos verdes a la que siempre había esperado.
Publicado el 14/12/2007 a 13:41
Por waqanki

    Ya sé que este relato puede resultar absurdo. En realidad, se trata de un ejercicio de clase de escritura: todos escribimos palabras en varios trocitos de papel y, a cada uno, le tocó dos de esos trocitos por sorteo. A mi tocaron las palabras NARANJA y ZAPATOS. Esto fue lo que se me ocurrió.... Wink 

    Mis hermanas dicen que estoy loca, pero es porque  no tienen la mínima ida de lo que se siente estando en mi lugar. Cuelgo de un hermoso árbol dentro de una pequeña finca. Esto es así desde que nací, pues soy una naranja; una redonda y sabrosa naranja. El problema está en que no soy una fruta normal y no encuentro apoyo entre las demás. Yo tengo piernas y, por lo tanto, también tengo piés. Esto sus cita envidias y burlas entre mis congéneres pero nunca comprensión. No saben lo que es estar aquí tendida en mi ramita y no poder usar mis maravillosos miembros. Necesito unos buenos y consistentes zapatos que me protejan cuando llegue el momento de la inminente caída. Algún día maduraré, como todas las naranjas, y me desprenderé del árbol. Cuando esto ocurra, si caigo de pie, podría perder mis patitas y, no podría soportar tal cosa sin haber hecho uso de ellas antes.
    Si yo tuvera unos zapatos ¡ay si los tuviera! podría correr lejos de aquí para evitar que me alcanzasen y me comiesen. Si pudiera correr, también podría jugar al fútbol, como hacn los hijos del dueño de la finca. Si jugara al fútbol, podría llegar a ser la primera naranja pichichi y, todo, gracias a mis zapatos.
   Desgraciadamente, no llegan. Aquí, colgada, no se me ocurre cómo conseguirme unos zapatos. Me gustaría que la señora dejase de tejer patucos para un niño que no anda y me hiciera unos para mí. Pero no ocurre, no llegan, así que no seré pichichi, ni futbolista, ni podré correr lejos de aquí para que no me coman.



Nota: este es el texto con influencias Anderrianas, txinaski!Laughing

Publicado el 14/12/2007 a 13:15
Por waqanki
No estoy muy contenta con este poema... pero bueno ahí va:

Tengo un poema en el pecho
que no sé como escribir
sobre este papel tan blanco
que me reta a que hable de ti.
Tan blanco es su semblante
que mis sentimientos no pueden salir
y continúan en mi garganta y en mi pecho,
en mi corazón y en su raudo latir.
Quisiera yo soltarlos un momento
y con mi lapiz plasmarlos aquí;
crear, por tanto, los versos más bellos,
las más hermosas palabras que han de existir.
Mi primer regalo construyo
para que guardes contigo algo de mí.
Mi primer poema te escribo
y mis sentimientos no saben salir.
Están clavados muy dentro
y no se me ocurre cómo decir,
con ritmo, con rima y con tamaña fuerza,
los tantos "te quiero" imposibles de encubrir.
Desconozco de qué forma explicarte,
para que entiendas lo que me trae hasta aquí,
que mis sonrisas, mis gestos, mi vida,
nacieron justo el día en que te conocí.
Publicado el 14/12/2007 a 13:07
Por waqanki

Una de esas frases que suelta uno en sus momentos más lúcidos... Cool

      ES MEJOR HALLAR LA PERFECCIÓN EN LO IMPERFECTO QUE ENCONTRAR IMPERFECCIONES EN LA PERFECCIÓN QE TANTO TE COSTÓ HALLAR

Publicado el 14/12/2007 a 13:05
Por waqanki
    Es bien sabido que algunas cosas llegan muy tarde, y espero que esto sea una de ellas:

    La desesperanza es, amigo mío, el peor de todos los males. Es un virus silencioso que carcome léntamente todo sueño y alimenta la inercia. Suprime cualquier hálito que ayude a luchar por lo amado. Es asesina del deseo y verdugo de las pequeñas satisfacciones. Es la ausencia de vida.
En cambio tú, te aferras a ella con la absurda idea de salvarte. Te empeñas en explicarme las ventajas de su compañía y de haber enterrado en lo más hondo de tu ser toda una bandada de sueños a quienes arrancó vilmente las alas.
No puedo desviar mi mirada mientras te prestas como carroña a sus afiladas garras. No soy capaz de permitir que vendas tu alma a un eterno vacío y que dediques tu vida a permanecer quieto bajo el abrigo de las mantas, confiado de su heróica fuerza contra sufrimientos y dichas. Me niego a presenciar, aunque sea desde la fría pantalla de un ordenador, la muerte en vida de alguien que sólo deja cadaver, pieles y unos pocos conocimientos de informática.
Publicado el 14/12/2007 a 12:55
Por waqanki


    A veces me encuentro a mí misma sujetando fuertemente el pomo de la puerta de mis límites. Soy capaz de abrcar con mis manos el dintel que, al girarlo, podría llegar a liberarme de las cuerdas que aún me atan al pasado. Sé que tengo el don de ser dueña de mi propia vida y, lejos de alegrarme, me asusto. Prefiero huír y refugiarme entre la mierda de la que me quejo.
Publicado el 14/12/2007 a 12:51
Por waqanki

¿Tú no sabes que no puedes
entrar así como así,
como si acaso fueras un don nadie
al que no merece la pena recibir?
Llama, avisa, advierte...
que ya llegas, que ya vienes,
a remover mi mundo como siempre
con miradas absolutas y ojos castaños,
espalda perfecta y fuertes manos.
Esta vez, por Dios lo juro,
no esperaba de este modo tu presencia
escondida tras un rostro distinto,
diferente aspecto aunque mismos labios.
Lo sé porque me llaman de igual forma.
Imperan sombre mí como una llamarada
que amenaza con quemarme si no los beso
y si no me aferro sin dudarlo a tu mirada.
Estás aquí denuevo y has de irte.
¿Tú no sabes que no puedes
marcharte así como si nada?
No puedes alejarte de repente de mi vida
y sin haberme permitido al menos saludarte
me prohibas también la despedida.
Publicado el 14/12/2007 a 12:43
Por waqanki
    Mucho ha llovido desde que escribí esto, pero he decidido hacerte caso, Txinaski, y retomar el movimiento SUPERFICIAL HELL, que lo tenía bastante olvidado. Así que nada, ahí va, que no se diga que desde que me he enamorado te tengo olvidado a ti y a mi afán de escribir. Que no es cierto. Es sólo que describir la felicidad es más complicado que hablar del transcurso de una lágrima, o del frío que hace cuando faltan sueños que arropen... En fin, un besito, y a ver si es verdad que nos vemos en Santo Tomás!!

    Esto va para cierto personaje que se equivocó conmigo... Espero que os guste:

    ¿Amor? Tú no sabes qué es el amor. No son palabras bonitas, no son canciones cursis ni el entrechocar de una mariposa borracha con lo más hondo del pecho. El amor no son manos entrelazadas, besos húmendos ni abrazos eternos. Tampoco es sinónimo de una noche con olor a exudación. No es un "me gustas". No es un "te quiero". No es una linda mirada y una bella sonrisa. El amor es todo esto y mucho más.
     Te empeñas en exaltar mi hermosura y fijar tus ojos en los míos. ¿Escuchas, acaso, la mínima parte de lo que te digo? Tú no entiendes lo que es el amor. No me interesan tus cumplidos. Puedes guardarte tus palabras. Tira las flores y mentiras al cubo de la basura y prométeme que nunca me prometerás nada. Si logras desviar tu mirada de mis pechos a mi cara, has de saber que no eres dueño del silencio que pretendes instalar. No conseguirás ponerme nerviosa y, mucho menos, subordinarme ante ti. ¿No ves que la que ríe soy yo?
     Me río de la absurda idea de basar el amor en el amor. Como si yo fuera una princesa de cuento con un estúpido vestido rosa y zapatitos de cristal. Yo visto vaqueros y aseguraría que el cristal me haría daño en los pies.
     El amor, amigo mío, es otra cosa. Al menos yo, eso espero. No quiero ser un cuerpo amable y, tal vez divertido. No quiero ser la pared donde puedas colocar el cuadro de quien amas realmente, de un ser un imaginario e imposible. No sé si soy especial o no, también dudo que nadie lo sea, pero renuncio a la mediocre muestra de amor con el fin de no estar sola.
Publicado el 03/10/2007 a 17:13
Por waqanki
    He aquí un brevísimo adelanto de la novela que estoy escribiendo y que espero terminar muy pronto. Ojalá os guste Guiño.


"Estamos rodeados de papeles. Papeles propagandísticos, en los que se enaltece cualquier producto; papeles comprometedores como los contratos basura y los que obligan a mantener lazos de porvida con un banco; papeles ociosos; papeles tediosos; papeles… Nada es lo suficientemente trascendente hasta que no se halla escrito en un folio y firmado consecuentemente. De todos modos, tan común es su presencia que apenas se les otorga mérito. Tan sólo algunos pocos pueden sentir su llamada introduciéndose en sus entrañas, cual mano que retuerce su alma para sacar su jugo, e incitando a impregnarlo en su lomo. Y tan cruel puede ser esa mano inspiradora que no es extraño sollozar ante su blancura, debido al inmenso dolor que produce ese extracto agolpado en la garganta."


Itziar



 

Publicado el 03/10/2007 a 17:09
Por waqanki

A veces removido con un suave dedo, otras con un frió removedor, a veces con hielo como aire fresco, otras calentorro en botella de dos litros, acompañado de sanadoras conversaciones, de prescindibles concatenación de silabas otros días. Lo que hoy es risa mañana no, lo que hoy es llanto será material para el cuaderno. A veces el vaso es tu espacio, tu hábitat natural, donde desnudo te muestras vino y cocacola a partes iguales, donde tu ser se expresa sin represiones, otras veces el recinto es un ser temido que te oprime y es tan ancho y extraño este espacio que te reduce a la mas marginal de las expresiones. Pero siempre, siempre....prenderá la chispa que te haga escribir mientras saboreas el momento de saberte especial. Cuando ellos, conversadores de garrafón, apresen a la musa y la aten a un palo para ser quemada...tu sabrás que te basta no mas que una cerilla para crear.
Publicado el 27/08/2007 a 13:13
Por waqanki
       Sé que soy especial porque yo tengo sueños. Cuando tengo oportunidad, los saco a relucir y la gente los admira. ¿Son tuyos?, me preguntan y, orgullosa, respondo que sí, que yo misma los creé hace tiempo. Los llevo encima siempre, muy bien protegidos, por si acaso me los roban. Si un día los perdiera, sé que no merecería la pena seguir viviendo, por eso no me los quito ni a la hora de la ducha.
        Mis sueños son de colores. Son rosas, violetas y de un azul clarito precioso. También tienen muchos lunares verdes y las costuras rojas. Pero hay quien piensa que estoy loca y que no existen. Dicen que mi lucha está perdida desde hace mucho tiempo. Que mi fusil está oxidado y mis ropas descoloridas. Se atreven a decir que arrastro cadáveres de sueños por el suelo sujetos a mi cinturón, que murieron hace mucho, mucho tiempo. ¿Acaso no se dan cuenta de que siguen vivos? Están sanos y fuertes. Sus corazones laten muy deprisa. Lloran si tienen frío y me abrazan si se sienten solos. Sé que cuando sean mayores, se harán respetar por todos, se realizarán y me harán muy feliz. Lo sé porque son míos. Mis sueños.
       No soy una loca de parque. No anuncio sobre un banco verde y un montoncito de cartones que salvaré el mundo. Sé que no soy Dios. No visto raídas ropas, ni guantes rotos. No tengo ningún perro viejo y las cajas de vino barato sólo las bebo si se mezclan con Coca Cola. Así que no hablen de paranoias y delirios. Que no hablen de lo que no saben, porque, algún día, mis sueños se harán tan altos como mi esperanza porque sean reales.
Publicado el 13/08/2007 a 13:31
Por waqanki
     Los grandes sueños que construí, aquellos que pintaron mi futuro de un rosa pálido, se van secando poco a poco hasta pudrirse. Huelen a difunto y a flores muertas. Su sabor agrio me ha dejado una mueca ridícula en la cara pero no me importa. Aún los guardo celosamente en mi pecho, esperando fielmente la llegada de un Mesías que les otorgue vida denuevo. Los he colocado en la repisa de mi corazón, en una cajita hecha de escepticismo e ilusiones rotas, para tenerlos cerca cada noche y entregarme así a ellos con improvisados rezos.
     Amanece y tiro mis creencias nocturnas a la basura. Soy hereje y traidora. Soy el Judas de mi propia fe. Me invento sueños nuevos y crucifico los viejos en mi habitación. Ya no los quiero. Me molestan. Prefiero esos que no impliquen mayor esfuerzo que la inercia de un paso más sobre el frío suelo de este mundo. Necesito una nueva mentira, que pinte flechas en mi camino con tiza, a la que aferrarme con fuerza. Un nuevo ser imaginario que me permita agarrar al menos un trocito de su túnica y seguirle ciegamente a donde sea.
     Anochece y soy consciente de mi estúpida locura. De mi afán por no hacer nada. No luchar por nada. No ser nada. Así que no puedo dormir y paso la noche en vela; soñando que mañana pelearé y seré espectadora de mis sueños reencarnados en una eterna sonrisa.  
Publicado el 01/08/2007 a 21:55
Por waqanki
He aquí mis pequeños pinitos en este campo:

A mis pies te arrodillas,
cabeza gacha,
manos juntas.
Cual infame pecador que pide clemencia.
Reclamas salvación a una injusta locura,
al incontrolable deseo de ser mi siervo,
por un instante,
aunque sólo sea eso.
Acaricias mi semblante y me besas.
Deseas ser bendecido por mis manos,
beber el vino, mi sangre,
y lamer, pues bien sabes
que es pecado morderlo,
el pan, mi carne.
Ruegas y te entregas a mi ser,
a mi cuerpo.
Y no sabes,
que es mi afán también
ser absuelta y entregarme.



X      X      X      X



Posas tus dedos sobre mi temblorosa sonrisa,
lentos, suaves, seguros,
como si de una señal clara y precisa
de tu recién tomada determinación, se tratara.
Callo yo, mi corazón se para.
Se detiene en una seca sacudida
para dar paso a un sin fin de palpitaciones desenfrenadas.
Me miras y te miro.
Pero viendo más lo venidero que lo visible.
Acaricio entonces tu cuello mientras me besas
en unos labios más tuyos que míos
y recorro el surco de tu espalda
aprieto fuerte
como si de ese modo pudiera poseer tu cuerpo desnudo
al mismo tiempo que tú eres dueño del mío.
Me miras y te miro.
Nos detenemos de repente mientras la llama arde
más fuerte, más densa,
más inevitablemente devastadora.
Y nuestros sentidos estallan.
Los oigo.
Oigo tu latir rugiendo junto al mío.

Sonríes tú. Yo sonrío.

Publicado el 01/08/2007 a 18:34
Por waqanki
      Hace unos días, mi amiga Sarita y yo, en una particular disertación sobre una película, nos planteamos esa cuestión. No pude remediar soltar una opinión sutilmente pulida por la carrera que estudio, citando a eruditos del tema. Que si unos dicen que no existe, que si otros alegan que sí… A mi me han enseñado a no creer en los extremos y a defender la riqueza de variables que se esconden tras nuestros actos. Por muy básicos y absurdos que parezcan desde afuera. De ese modo, hasta el altruismo sería medible; existiría, sí, pero hasta cierto punto.
       Lo cierto es que somos animales. Nuestros comportamientos no surgieron de la nada, sino que han ido desarrollándose a lo largo de los siglos. Aún funciona la ley del más fuerte, la lucha por la supervivencia propia y de la especie… También el inconsciente cálculo de costos y beneficios, cuyo resultado parece convencernos de que ese acto, deseo o pensamiento, salió de la nada y que así lo dicta nuestra personalidad. Precisamos cierto control sobre la realidad que nos rodea si no queremos enloquecer, aunque sea indudable producto de nuestra imaginación. En el caso de que las cosas ocurrieran porque sí, si no tuviéramos elección en cuanto al destino que acecha, nada tendría sentido: esperanzas, esfuerzos, planes, sueños… Somos animales a merced del autoengaño para salvaguardar la cordura que nos distingue del resto. ¿Son esos grados de los que hablaba al principio una mentira?, ¿es acaso el altruismo una operación matemática más que se esconde de nuestra conciencia con el fin de concedernos la oportunidad de seguir siendo mentalmente sanos?
      Si los psicólogos aún no han logrado poner fin a este debate, yo tampoco. No soy quién, aunque nadie me asegura que ellos sí sean “quienes”. Lo que me empuja a escribir sobre esto, son muchas cosas. Tal vez deba destacar a esas personas idealistas, defensoras incansables de la ayuda incondicional, el amor, la amistad y que se pasean por ahí amonestando y recriminando al resto de seres, como si poseyeran el don de no equivocarse nunca. Aquellos y aquellas que, creyéndose dueños de un control inexistente, hablan de valores, prejuicios, humanidad y prioridades; cuales agraciados visionarios que destacan entre la ruin, rastrera e interesada plebe. A ellos quisiera invitarles a meditar sobre su imposible lucha. Quizá de ese modo, comprendan lo ruines, rastreros e interesados que pueden llegar a ser. Como todo el mundo.
Publicado el 01/08/2007 a 18:33
Por waqanki
Bueno, bueno; hoy tengo en mi haber dos nuevas obras de "Txinaski vestido de txuriurdin". De un tiempo a esta parte se nos había vuelto un poquito escatológico y ahora regresa de lo más reflexivo . Supongo que él hubiera preferido haber visto publicado "Zumo" - pues es mucho más profundo, dónde va a parar - pero creo que ésta es un puntazo. Porque todos hemos presenciado el BOOM de las "bailarinas" y parece que últimamente se han converitido en un accesorio de lo más "cool" entre las féminas... aquí están, aquí llegan, ¡¡las putas zapatillas de ballet!! Un beso "Txinaski" y a ver si nos vemos en Iruña!!
LAS PUTAS ZAPATILLAS DE BALLET


Las putas zapatillas de ballet.
Se llaman bailarinas.
Putas bailarinas.
Putas zapatillas de ballet.

No soy un gran poeta,
pero no has de ser un artista
para escribir sobre ellas.

Las putas zapatillas de ballet.
Se llaman bailarinas.
Putas bailarinas.

Los dedos asfixiados,
en cárceles sin ventanas,
son las zapatillas
pisando las calles
y algo más.

Son los dedos alienados,
los presos voluntarios
o quizás no
del mandato de la moda.

Las putas zapatillas de ballet,
no hago mas que verlas
y pensé en dedicaros algo.
Se llaman bailarinas.
Las putas bailarinas.

Un perro negro,
una oveja verde,
un dedo rebelde
empuñando una pistola
o un pincel,
dibujando versos
en un lienzo,
en una uña

solo

un dedo insignificante,
en mitad de un insignificante pie,
pero alguno ha de haber
al que le guste divagar.
Si un pie fuera una mano,
un dedo corazón

orgulloso

se alzaría
dedicándoles el gesto
(ellos lo llamaran feo,
quizás obsceno)
a las putas zapatillas.

Un dedo observador
que busca en sus bolsillos
poemas de amor.
Y solo encuentra esto.

Putas zapatillas de ballet.
          
Txinaski vestido de txuriurdin
Publicado el 01/08/2007 a 18:32
Por waqanki

La vida es dura. De eso se encarga ella misma de demostrarlo cada día. Soy espectadora de amores imposibles, exámenes suspendidos, despidos injustos y del Euribor, que nunca alcanzo a comprender muy bien qué es, pero que siempre que sube me produce escalofríos. A veces creo ver a mi futuro dándome un par de palmaditas en la espalda mientras me dice: “esto es lo que hay, chavalota: paro e hipoteca eterna…” y yo, agachando la mirada, cual borrego resignado, me apresuro a contestar que ya lo sé, ya, no hay otra. Aunque peor aún es sentir el batir de las alas de la soledad, que anda volando por ahí, buscando carroña, como un buitre hambriento.

La vida… ¡qué dura! Cuando la observo desde lejos parece que aprieta. Si me digo: ¡qué cojones! y me pongo el traje de faena para buscar felicidad con pico, pala y un sol que espesa cualquier masa cerebral, hasta se me antoja bella. Al fin y al cabo, no se cobra tan mal, se aprende mucho, se conoce gente y se cotizan miles de recuerdos que ya volverán cuando me jubile. Así que más me vale trabajar duro, que no quiero pasar mi vejez en el banco del parque, mientras el ave carroñera me muerde una pierna.

Pues eso… ¡qué dura es la vida! Ayer cogí el autobús hacia mi casa con mi mono azul y una sonrisa de orgullo en el rostro. Miré por la ventana desde mi asiento, por ver quién más entraba al auto, y descubrí dos sombras desertoras: un adulto y una niña. Ella tenía rasguños en la cara y un moratón en el brazo; él olor acre y manos fuertes. Ella quería subirse a la pequeña plataforma que cubre la rueda; él la ayudó a empujones. Después escuché de los labios de la pequeña “no me pegues” y yo no hice nada. Me quedé en mi asiento, remendando los descosidos de mi uniforme con hilos manchados de excusas y recreándome en mi orgullo, un poco abollado por el golpe.

Es dura la vida, ¿verdad? Quizá más duro el autoengaño… Pero es el precio de la felicidad, si la quieres obtener como salario…

                                                                          Itziar

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