|
<
|
Nov. 2009 |
|
| L |
M |
M |
J |
V |
S |
D |
| | | | | | | 1 | | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | | 30 | | | | | | |
Puntuar este blog :
2786 conectados
145711 visitantes
Clasificación de este blog 1942o
Puntuación de este blog: 3,69
|
Publicado el 23/01/2008 a 01:33
Por Juan Agustí

Dice el refrán que más vale tarde que nunca, y en este caso es totalmente cierto. Esta obra, de reciente edición en nuestro país, data de 1999. Su autor, Christian Hickner, más conocido como Blutch ya ha pasado por estas páginas (véase el comentario que ya le dedicamos a La voluptuosidad). Expresábamos en él nuestro deseo de que alguna editorial se animase a publicar alguna obra más de este autor, y en este caso, parece que nuestros deseos han sido escuchados: La Cúpula nos obsequia con una edición, bastante asequible en precio, de una de las novelas gráficas a las que hacíamos referencia, saldando una cuenta más y haciendo menguar así la inexplicable ausencia de algunas obras fundamentales de los últimos años.
Bien distinta de aquella, Blotch es esencialmente una sátira lúdica en torno a los valores morales. En ella campan a sus anchas la hipocresía, la envídia, la arrogancia, la soberbia y toda suerte de pecados capitales, siempre justificados por el entorno social, que se presentan en torno a un engreído humorista gráfico (destacan sobremanera los encabezamientos de cada uno de los episodios que componen la obra; sirva uno de ellos a título de ejemplo: "Todos, desde el más ilustre hasta el más miserable, todos somos esclavos de ese gran reloj que es la historia en marcha... Cuando murió Victor Hugo, yo tenía un año. Qué pérdida para el gran hombre: no me conoció."). No es casual la similitud entre los nombres de autor y protagonista, como tampoco lo es el hecho de que ambos trabajen en una revista denominada Fluide Glacial, lo que constituye un doble recurso, tanto para poder tirar la primera piedra, como para dar una sensación muy concreta de proximidad a la realidad. Jean Bonnot, el archienemigo de Blotch, no es muy distinto a él, ni tampoco ninguno de los personajes que pueblan sus páginas (con la excepción, una vez más de los de género femenino: Yvonne, la amiga de Blotch, por la que éste siente una mezcla de desprecio y cariño, o de una fugaz Nora Foster, episodio en el cuál hasta el deseo sexual se ve superado por el enorme ego del protagonista). El desprecio por todo lo nuevo o distinto está asentado en los personajes, que afianzan así su mediocridad y su clasismo. Es tal el patetismo de los personajes (que quedan situados en un plano no demasiado lejano al lector), que impregna a la lectura de una importante bis cómica.
En el apartado gráfico no veremos ese dibujo casi experimental de La voluptuosidad, sino una mezla entre caricatura y realismo que encaja perfectamente con el sentido de la obra, donde algunos ven inspiración en la obra de Daniel Goossens. Los zafios chistes del protagonista y de su rival (estos últimos dibujados por Jean-Michel Thiriet), se mezclan abruptamente con el resto de viñetas, figurando como un elemento más de la obra.
Sí, definitivamente, quiero más Blutch.
Publicado el 04/01/2008 a 09:00
Por Juan Agustí
No hay nada mejor para comenzar el año que un buen acicate. Recibir una colaboración para el blog es algo que siempre es bienvenido, pero es que en esta ocasión se trata de algo realmente muy especial. Antonio Javier Roldán ha preparado un interesantísimo artículos sobre la ruta de los murales dedicados al cómic que existe en Bruselas, además de un espléndido dossier de fotografías, al que tenéis acceso más abajo y os recomiendo encarecidamente que veáis.
Sin más os dejo con su artículo: "Existen muchos atractivos para visitar Bruselas, pero uno de los más relevantes es sentirse en la capital europea del noveno arte: el cómic. Tintin, Lucky Luke o Spirou, son sólo la punta de lanza de una afición que impregna las calles y los comercios de la ciudad. Para el turista aficionado al cómic existen dos citas ineludibles. Una es el Centro Belga del Comic (http://www.cbbd.be/), una completísima colección en el marco mágico de un edificio modernista en el que se puede pasar una mañana entera contemplando toda la historia del cómic y su coleccionismo. Merece la pena perderse sin prisas por sus salas, con una buena cámara de fotos, y con ganas de sumergirte entre cientos de viñetas perdidas en algún rincón de la memoria.
La otra cita precisa de un día entero, con buen tiempo y calzado cómodo. Se trata de recorrer todo el centro de Bruselas para visitar la “Ruta del Cómic”. Consiste en una colección de murales callejeros que recrean todos los personajes de los tebeos belgas, que aparecen en cualquier esquina, ocultos en un callejón, parapetados por encima de tu cabeza o en una cancha de juegos.
Respetados por los grafiteros y preservados por el cariño que los ciudadanos tienen a esta cultura, se mantienen intactos decorando las paredes. He confeccionado un mapa con la ruta que hice. Soy consciente que algún mural, como el de Spirou, se quedó en barrios lejanos del extrarradio, cerca del Atomium, pero los que visité son los que se describen en la ruta oficial. Otra cosa, no existen señalizaciones oficiales que te indiquen el camino. Es el gran defecto de esta idea tan bonita. Recorres la ciudad, visitas los barrios más interesantes, conoces las distintas culturas de Bruselas, pero nada te hace pensar que sigues una ruta trazada, porque no existen indicaciones."
Este es el plano que ha elaborado Antonio Javier. Como siempre, podéis ampliarlo, pinchando sobre la imagen.
Para poder admirar las fotos que Antonio Javier me ha enviado he preparado una fotogalería, para que así podáis ir viendo las fotos a medida que leeís el artículo. He tenido que comprimirlas, pues acababan con mi cuota de disco en caso contrario. Otro pequeño inconveniente es que la fotogalería no admite determinados acentos o tratamiento de las vocales, por lo cual no os extrañe que falte algún acento en el nombre de un determinado autor o calle. Podéis acceder a ella pinchando aquí. Su funcionamiento es muy sencillo, con las flechas laterales podéis desplazaros a derecha e izquierda para ir viendo los murales en minatura y, pinchando sobre cada una de ellas, accederéis a la información de la imagen correspondiente.
Os dejo de nuevo con Antonio Javier:
"Yo comencé la visita por la mañana temprano en una calle de doble sentido que hay por detrás de la catedral. Allí se puede admirar el primer mural: El Escorpion. Desde allí se rodea la catedral y giramos hacia la derecha en dirección al Museo del Cómic. Una gran figura de Gastón Lagaffe nos indicara la presencia del edificio. Pasado el museo nos dirigimos a la Rue du Damier donde hay dos murales de La vâche en plena recepción de un pequeño hotel muy bullicioso. Ahora viene un paseo algo más insulso hasta llegar al cruce de las calles Rue de Canal y Rue de Laeken, donde aguardan Bob y Bobette subidos en el Manneken Pis.
Nos acercamos a una de las zonas más exclusivas por sus tiendas de ropa. Entre la Rue Locquenghein y la Rue d´Ophem, está el Gato Billy, y siguiendo la Rue d´Ophem y la Rue Flandre, veremos el precioso mural de Cubitus, que en España creo que se llamó Copito.
Ahora viene el gran reto. Este es el más difícil y el que estuvo a punto de hacerme desistir por estar muy oculto. Sigue por la Rue A. Dansaert hasta dejar una tranquila plaza a la derecha. Cruza la plaza en diagonal hacia la izquierda, entrando en unas calles muy tranquilas. Escondido tras un jardín están Blake et Mortimer. Seguimos por la Rue Dansaert –conviene comer algo para no desfallecer- hasta llegar a la Rue Chartreaux. Precioso el mural del Ángel de Sambre. En la Rue Van Praet hay un mercado, frente al cual está Nerón. Por la Rue Plentincks hasta llegar a la Rue des Fabriques caminaremos para ver recreado el mar en Cori el Grumete y Los sueños de Nic en la esquina con Rue de la Senne. Continuamos por Fabriques hasta llegar a la Plaza de Ninove. Según miras hacia la plaza, vete a la izquierda y verás una fachada que recrea a Caroline Baldwin disfrutando de la noche. Regresamos en busca de nuevo de la Rue Senna, luego la Rue Kint y al llegar a la esquina con la Rue Buanderie nos topamos con Lucky Luke. Dejándolo a la izquierda, sigue caminando y en un patio de recreo está Astérix y sus amigos. Luego buscamos la Rue de Verdure –estamos en el barrio árabe, algo alejado del centro, pero seguro- y en un parquecito verás a Isabelle.
De nuevo nos acercamos al centro de Bruselas. Pasada una placita llegamos al Boulevard Anspach, un paraíso para los amantes del cómic con las mejores tiendas, donde encontrar clásicos del tebeo de todos los tiempos, nuevos y usados, figuritas de colección y demás merchandising. Si quieres hacer la ruta en un día no conviene “enviciarte” y deja las compras para otro día. Estamos en la zona turística y otro día puedes volver. Según subes por el Boulevard, a mano derecha, en la Rue de Bons Secours, está Ric Hochet. Estamos en un barrio repleto de murales. En la Rue de Marché-au-Charbon verás a Victor Sackville y a Broussaille unos metros más adelante, y cruzando la calle, Le Passage, frente a una comisaría.
Toma la Rue de Lombard y la primera a la derecha nos muestra a Tintín. A través de una empinada calle, dejando a la izquierda el Manekken Pis, hay un mural precioso con fuegos artificiales, de Olivier Rameau. Consejo, según avanzas por la calle, date la vuelta para recuperar el resuello y descubrir el escondido mural. En la esquina de las calles Rue des Bogards con Rue Midi, verás un precioso tranvía en Monsieur Jean y subiendo hacia la Plaza de la Vieille, verás otro tranvía, esta vez en Le jeune Albert.
Ahora nos vamos a adentrar en un barrio –Les Marolles- muy interesante por sus comercios. Aligeramos el paso, hay unos veinte o treinta minutos de paseo para llegar a otra zona repleta de murales. Seguimos por la calle Rue Blaes mucho rato. La cuarta calle la que nos cruzamos es la Rue des Capucins, donde hay dos murales, Blondin y Cirage, y Odilon Verjus. Seguimos por Rue Blaes y llegamos al mercadillo de la Place du Jeu de Balle. Si es por la tarde, estarán recogiendo. A mano derecha en la plaza, en una calle que baja, están Billy y Bolita. Continuamos por Rue Blaes y la segunda a la derecha tiene un mural de Jojo. En la misma calle, pero al otro lado de Rue Blaes, está La Patrulla de los Castores.
Ahora viene otro reto… Sigue por Rue Blaes hasta llegar a una enorme avenida. Tuerce a la derecha. Está llena de restaurantes multiculturales para poder tomar algo. Según bajas la avenida, ve mirando hacia la derecha y en segundo piso, en una fachada, verás a El Gato. Cruza la calle y dirígete a la gran estación de tren. En su vestíbulo, Tintin nos recuerda sus aventuras en América. Remontamos el Boulevar donde estaba el gato, seguimos subiendo, dejando a la izquierda nuestra visitada Rue de Blaes, pasando por la monumental Perta de Hal, hasta encontrar a mano izquierda la Rue Haute. En la esquina de esta calle con la Rue de Capucins, están Quick y Flupke, personajes de Hergé. Siguiendo por la Rue de L´Epée y la Rue des Minimes, en la acera de la derecha está Passe moi l´ciel.
Nos queda un último mural, algo alejado, saliendo de la Plaza de la Monnaine –mira bien los letreros de las calles que rodean la plaza, que uno tiene relación con Tintín-, y yendo en dirección a la Grand Place, dejas a la derecha, emboscado en un saliente, a Gastón. Más allá te esperan decenas de restaurantes de buen precio para tomarte una merecidísima cena de pasta, mejillones al vapor, mariscos o cualquier pescado. Espero que disfrutes de la caminata tanto como yo."
Interesantísimo, ¿verdad?. Tengo algunas cosas que añadir al artículo de Antonio Javier, veamos:
Dejando de lado el Museo del Cómic (del que también me ha enviado una buena ristra de fotos), en la estación de metro de Stockel se encuentra una obra de Bob de Moor y de los Studios Hergé. Se compone de dos bajorrelieves de 135 m de largo cada uno. Consta de 140 siluetas que representan personajes extraídos las 22 aventuras de Tintín. Los bocetos del fresco fueron realizados por Hergé, poco antes de su muerte, y los Studios Hergé elaboraron las siluetas en el taller. Estas fueron fijadas en la pared tras la finalización de las obras de la estación de metro.
Otro fresco interesante de visitar está en la estación de metro de Porte de Hal, basado en un proyecto de Les Cités Obscures de François Schuiten.
Creo que también hay otro mural de Gil Jourdan, el detective creado por Maurice Tillieux en Rue du Vieux Moulin 56, existe otro de Titeuf, el célebre gamberrillo creado por Zep, situado en Avenue Emile Bockstael, y otro más de Poje, el personaje de Cauvin y Carpentier en rue de l'Ecuyer.
Hay en el artículo una pequeña confusión con el mural de Boule et Bill, ya que el de la ruta oficial se encuentra en Rue du Chevreuil, 195; y ocupa toda la pared del edificio. La foto corresponde a uno de esos murales más pequeños que adornan algunas casas. En cualquier caso, también merece la pena su inclusión en la lista. Por último, recordar que también existe una estatua dedicada a Gaston Lagaffe en Boulevard Pachéco.
No tengo muchos datos acerca de quien gestiona todos estos murales, como se han creado, etcétera. He podido saber que existe la socieda Art Mural, a la que pertenecen Georges Oreopoulos y Davis Vandegeerde, encargados de llevar a cabo su ejecución, habitualmente basándose en diseños de los creadores originales de las obras, pero no estaría de más que alguien pudiese aportar algo más de información al tema.
Os incluyo también mi lista de tiendas de cómics de referencia en Bruselas:
Arlequin : Rue du Chêne n° 7. Brüsel : Bd Anspach 100. Enigmes/Espaces Tintin : Rue de l'Etuve n° 43/45. La Bulle d'Or : Bd Anspach n° 124. Le Dépôt : Rue du Midi n° 108/110. Multi BD : Bd Anspach n° 126/128. Multi Jeunesse : Bd Anspach n° 122. Utopia : Rue du Midi n° 39.
Por último, no quiero terminar este artículo sin expresar de nuevo mi más profundo agradecimiento a Antonio Javier Roldán, por un artículo tan currado y unas fotos tan espléndidas; lo menos que puedo hacer es recomendaros que visitéis su blog, La Máscara del Bufón. A los demás, aparte de felicitaros el año nuevo, os invito una vez más a que enviéis vuestras aportaciones a La Mirada Estrábica, ya que este blog no es lo mismo sin vosotros.
Publicado el 26/12/2007 a 15:56
Por Juan Agustí
Tras la primera aventura de Lucky Luke, no se hizo esperar una continuación. En 1947, en los números 478 a 502 de la revista Spirou se publicaron los episodios correspondientes a La mine d'or de Dig Digger, segunda aventura del personaje.
Ediciones españolas en álbum: Sólo existe una, en el álbum La mina de oro de DIck Digger (1993), de Grijalbo, en el número 49 de la colección.
Número de páginas: 24
Guión y dibujo: Morris
Primeras apariciones:
Localizaciones: Nugget City y alrededores, como en la aventura anterior Personajes secundarios: El viejo minero Dick Digger y su familia. La banda de ladrones compuesta por Big Belly y el otro bandido mejicano sin identificar, aunque su cabecilla, Cheat, no aparece en la aventura. Curiosamente, Lucky Luke y estos bandidos no parecen conocerse de antes. Hace aparición el primer personaje indio de la serie, Cabeza-de-lobo.
Sinopsis: Dick Digger se encuentra con Lucky Luke, al que cuenta como ha descubierto un filón de oro en las West-Hills, por lo que se dirige a Nugget City, con el fin de registrar su descubrimiento y contárselo a su familia, escondiendo el plano de la mina dentro de una botella de ron. Sin embargo, al llegar a la ciudad, la falta de discreción de Dick permite que Big Belly y su pérfido amigo mejicano se percaten de la situación, por lo que durante la noche asaltan al buscador de oro, llevándose las pepitas y la botella de ron con el plano. Lucky Luke les perseguirá para tratar de recuperar el plano. Curiosidades: La evolución gráfica de los personajes no cambia prácticamente desde la aventura anterior, salvo quizás por un alargamiento del mentón de Lucky Luke; el personaje ya lucirá su vestimenta habitual, donde ya lucirá el chaleco negro característico. Abundan las referencias al whisky y al ron (hasta cinco marcas distintas se pueden leer en los distintos anuncios que aparecen a lo largo de sus`páginas). Las secuencias de peleas y persecuciones siguen siendo muy largas. Entre esta aventura y la siguiente se publicarán dos historias cortas de una página cada una, sin título, cuyo único interés reside en la evolución gráfica de los protagonistas: Jolly Jumper Jumper es ya muy similar al que todos conocemos, Lucky Luke pasa a tener un aire ménos infantil. Se publicaron en los números 503 y 504 de Spirou, inmediatamente posteriores a los correspondientes a esta aventura. Se pueden leer en las páginas 25 y 26 del álbum Arizona.
Publicado el 18/12/2007 a 23:46
Por Juan Agustí
 Portada del Num. 5 de la revista, de fecha 13 de Diciembre de 1967. 16 páginas más cubiertas. Pinchar sobre la imagen para verla a tamaño real.
Quinta entrega del semanario Tintin, y aprovechamos para publicarlo el día en que apareció hace cuarenta años. En esta ocasión, además de dar un repaso concreto al número en cuestión, el autor en el que nos vamos a centrar es Luc Maezelle, más conocido como Mazel.
Os resumo las entregas de la serie que hemos realizado hasta ahora:
1. Una primera entrega dedicada a las primeras ediciones de Tintin en España
2. Número 1: Jan Kruis (Gregorio) 3. Una entrega dedicada a la panorámica en el cómic belga de la posguerra, con algunas de sus revistas más emblemáticas 4. Número 2: Maurice Maréchal (Doña Prudencia) 5. Una entrega especial dedicada a Bob de Moor (Balthazar) 6. Número 3: Berck (Estrapontín) 7. Una entrega dedicada a los cómics de Tintín de Casterman en castellano 8. Una entrega adicional dedicada a la obra en castellano de Willy Vandersteen 9. Número 4: Tibet (Ric Hochet, Chick Bill)
Esta sección trata de ser un repaso de la mejor historieta franco-belga de esta época, y vuestros comentarios y aportaciones son recibido mejor que en ninguna otra. Escribirnos con cualquier dato, sugerencia u opinión que os interese y trataremos de recogerlas en estas páginas.
Por último, y para acabar la introducción, queremos proponer un recuerdo a la figura del escritor y periodista Francisco Candel, que falleció el pasado 23 de Noviembre en Barcelona, y del que hablábamos en el número 1.
Esta vez el turno de la contracubierta le corresponde de nuevo a Gregorio, de Jan Kruis. La publicamos íntegra para que podáis disfrutarla como se debe (ya sabéis que pinchando sobre la miniatura la podréis ver a tamaño real en una nueva ventana. Os aconsejo que si utilizáis una resolución de pantalla pequeña, la ampliéis con el navegador para poder leerla con nitidez).
Tercera página: continúa el primer Gran Concurso de la revista, que comenzó en el número tres. La tercera prueba del concurso consiste en reconocer en que álbum y página se encontraban las viñetas de Tintín que aparecen en la portada. La solución había que enviarla por carta adjuntado el cupón que viene en la esquina inferior de esta página. Este concurso se prolongará todavía dos entregas más. Entre los acertantes de estas cuatro entregas se sortearán una tienda de campaña, una bicicleta, varias colecciones completas de los álbumes de Tintín y muchos libros infantiles y juveniles. En esta ocasión no hay correo de los lectores.

La quinta entrega de Firmado: Camaleón, en las páginas 4 y 5, a color, contínuan la trama ya anteriormente expuesta. El comisario Gordon y Ric han recibido una llamada anónima avisándole de que se va a cometer un robo en la peletería Zadim. En el suelo encuentran una colilla de puro, que Ric reconoce como el tabaco habitual que fuma otro maleante: Joe el Coloso que, como Paco el Ganzúa, acaba de salir de la cárcel recientemente. Durante la conversación se presenta también los inspectores Leduc y Simón, que también han recibido una llamada anónima avisándoles del robo. Este último acompaña a la bolera al comisario Gordon y a Ric, lugar donde esperan encontrar al nuevo sospechoso. Una vez llegan, Joe intenta huir, pero Ric consigue reducirle....
 Las páginas cinco y seis, que reproduzco a continuación, nos traen de nuevo a un viejo conocido: el taxista Estrapontín, de Goscinny y Berck, del cual ya estuvimos hablando en el tercer número. El episodio original, Strapontin manque d’eau, se publicó en el número 9 del año 1959 de la edición belga.
Las páginas 8 y 9 nos llevan a la sección Nuestros amigos los animales de Marc Franval, el periodista aventurero, personaje que como ya hemos comentado fué creado por Edouard Aidans. El reportaje de hoy, segundo de la serie en España, gira en torno al canguro y fue publicado originalmente en el nº 7 de 1966 de la edición belga.

Entre las curiosidades que se destacan, se menciona el hecho de su minúsculo tamaño al nacer, no mucho mayor que un meñique y el periodo que pasará en la bolsa de su madre: de cinco a seis meses.
Habla de dos especies de canguros australianos: los de las llanuras y los de montaña, estos últimos de mayor tamaño. Se dice que es un animal sociable, que vive en manadas bajo la dirección de un jefe elegido en combate y que le gusta la vida apacible y organizada y que es de naturaleza robusta y resistente a las enfermedades. Tiene pocos enemigos y habla de un extraño pacto entre canguros y serpientes, dado que no los atacan jamás. Dice Aidans en presencia del ser humano, da la alarma, golpeando el suelo con las patas, provocando la desbandada de la manada, y que, el animal, cuando en combate se ve acorralado, se apoya en la cola para dar coces verdaderamente mortales.
Las páginas centrales nos traen un artículo (firmado sucintamente con una G.) titulado ¿Cómo será el automóvil del mañana?
Todavía no se había producido la crisis del petróleo de los años setenta, pero el artículo comienza hablando de derroche, explicando en ese momento cuánto quedaba por hacer para mejorar el rendimiento de los motores. A pesar de ello, creo que el artículo falla en su primera predicción: motores más pequeños colocados en un lugar que no estorbe, para dotar de más espacio a los pasajeros. Estaba bien tirado, pero el tamaño del motor de los turismos no ha disminuído tanto de tamaño en estos cuarenta años. No obstante, el espacio para los viajeros si ha sido una preocupación para los diseñadores durante este tiempo.
 La ilustración, de nuevo, es de Aidans. La segunda predicción que hace el artículo se titula: No existirá caja de cambio de velocidades. Más exactamente, dice que la caja mecánica será sustituída por una nueva transmisión, seguramente hidráulica. Aunque aquí el autor acertó, se quedó corto a la hora de vislumbrar los maravillosos sistemas de transmisión actuales. La tercera predicción, los frenos hidráulicos si se ha cumplido tal y como explica el autor.
Por último, se hace una disertación acerca del piloto automático. Esta parte la transcribo, porque es la más imaginativa: "... es probable que los coches puedan ser equipados con un regulador de velocidad: el conductor pulsará un botón correspondiente a la velocidad que pretenda alcanzar y sólo tendrá que preocuparse de mantener la dirección. La velocidad será constante. Las ruedas serán mas pequeñas y los neumáticos tendrán la misma duración que el automóvil, ya que serán construidas de alguna materia sintética muy resistente. En las principales carreteras, hilos eléctricos ocultos en el asfalto irradiarán unos campos magnéticos de mando. Captadas por una cabeza electrónica que gobernará la velocidad y dirección del automóvil, estos campos magnéticos actuarán como raíles invisbles sobre los que se circulará. Entonces el conductor podrá descansar y dejar el automóvil a recaudo del piloto automático..."
Ni que decir tiene que aunque los limitadores de velocidad existen, aunque todavía no sean de serie, lo de los campos magnéticos tiene su guasa. También es curioso el enfoque del artículo, ya que en ningún momento habla de la seguridad del vehículo, señal de que esa preocupación no acuciaba en aquellos tiempos.
¿Cómo serán los coches del 2048? ¿Alguien se anima a realizar algunas predicciones?

Luc Maezelle nació en Herenthaels, Bélgica, en 1936. Después de trabajar como arquitecto se introdujo en el mundo del cómic a finales de los años 50. En 1960, comienza a trabajar para la revista Tintin, donde su primer trabajo, firmado todavía como Maezelle, será la historia de 2 páginas Hippolyte: homme des cavernes, en el número 25 de 1960 de la edición belga, para inmediatamente después tomar el sobrenombre por el que será más conocido: Mazel. Su primer intento de crear una serie será con el personaje Cromagnon, que sin embargo sólo tendría dos entregas: la primera en el número 4 de 1961 (Cromagnon et le stentor Kalasse); la segunda, con una compañera, Cromignonne, en el nº 51 de 1964 (Le collier). Su primera historia larga será L'affaire tarentule (1961), una historia de dos presos arrepentidos, pero, tras varios intentos fallidos de crear una serie que cuaje (con guiones propios o de otros, como Yves Duval, Acar o Cram). Algunas de estas historias, sin mucha trascendencia, las podremos ver en la edición española de la revista: en el número dos ya citamos a Pâques–rettes pour Barbapou! (Margaritas para Barbanegra); en el número 31 tendremos otra de estas historias, Connaissance du monde… le touriste, con guión de Acar.
 La realidad es que Mazel nunca triunfó en la revista Tintin: la primera serie que gozará de cierta continuidad será Bôjolet, (denominada a partir de cierto momento Riesling et Bôjolet), donde dos amigos protagonizarán una veintena de entregas (1963-65), en las que Mazel recibirá alguna ayuda puntual de Acar en los guiones. Esta serie es la que se presenta en este número, donde la traducción española quiso que estos personajes se pasaran a llamar Juárez y Panchito. Este primer episodio se publicó en el número 38 de 1965 de la edición belga, bajo el título Rodéo… Hopla. Tendremos ocasión de citarlos de nuevo cuando lleguemos al número 33 de la edición española, donde se publicó el episodio 2 hommes dans 1 bateau, original del número 42 de 1964. Ambos episodios constan de cuatro páginas a color, pero en la edición española, que tenía un número limitado de páginas a color se publicaron las dos primeras páginas a color y las dos siguientes en blanco y negro. La serie es de un humor infantil, algo grueso, que a todas luces resulta fallida. Por poneros un ejemplo, el personaje de Juárez cecea, con el objeto de hacerle parecer aún más estúpido.
De más éxito y (también de más valor) es la otra serie que Mazel estuvo realizando con regularidad para Tintin: me refiero a Fleurdelys. Siempre con guión de Vicq, es un claro anticipo de la que más adelante sería la primera serie de éxito: Les mousquetaires. Fleurdelys fué realizada entre los años 1966 y 1968 comenzó con historias cortas de longitud variable, de entre dos y ocho páginas, donde se narran las aventuras de dos mosqueteros, Fleurdelys y Patacrac, éste último perdidamente enamorado de la joven Artémise. Posteriormente, llegaron a serializarse en la revista dos aventuras más largas, Fleurdelys et les spadassins, comprendida entre los números 42 de 1966 y 2 de 1967; y Fleurdelys et les pirates! correspondiente a los números 27 a 33 de ese mismo año. Tendremos ocasión de ver algunas de sus planchas en el futuro artículo correspondiente al número 13 de la edición española, donde se recogía el episodio de 7 páginas L’homme aux 1000 voix! (El hombre de las mil voces), única ocasión en que se publicó aquí esta serie.
El caso es que Mazel, durante estos años, no conseguía consagrarse como autor relevante. Trabajará para los estudios de dibujos animados Belvision y realizará algunas páginas para la revista Pilote, de las que quizás sólo merece la pena nombrar la también corta serie Secret Agent O.K. 27-43, con guiones de Duchâteau. El caso es que en 1969 decide mudarse a la revista Spirou, que es donde si llegará a adquirir mayor notoriedad.
En 1969 decide mudarse a la revista Spirou, donde sí llegará a adquirir mayor notoriedad. Lanza una nueva serie, Câline et Calebasse, acerca de un gascón, Calebasse, y su irascible caballo, Câline. Más tarde, se unirá a otros dos personajes: Monsieur Château-Neuf-Du-Pape y Monsieur de Saint Emilionn , con los que correrá diversas aventuras en la corte de Luis XIII y el cardenal Richelieu. Otros personajes son Monsieur de Tréville, el jefe de los mosqueteros, la baronesa de Micirculaire y su hija Adolphine. Esta primera etapa de la serie, que duró hasta 1976, el guión es de Raoul Cauvin. Las historias publicadas en forma de serie en Spirou, amén de seis historias cortas, son las siguientes:
1. Les mousquetaries (1969) 2. Les joyaux de la reine (1969) 3. A l'ombre de la Bastille (1970) 4. Le grande Matagne (1970) 5. Les mousquetaires du Bon Dieu (1971) 6. Tous contre un... Un contre tous! (1972) 7. Chaud effroi pour le Cardinal (1973) 8. Un canon pour La Rochelle (1973) 9. La marquise d’Aubray (1974) 10 .Les avatars de M. de Saint–Emilion (1974). En esta aventura, la serie pasa a denominarse Les mousquetaires. 11. Le vaisseau des brumes (1975) 12. L’affaire des fuites (1976)
Sólo algunas de ellas han sido recopiladas en forma de álbum : Les mousquetaires (Dupuis, 1972); Le vaisseau des brumes (Dupuis, 1984); Un canon pour La Rochelle (Récréabull, 1986) y Les joyaux de la reine (Points Image, 1998).
Entre 1980 y 1986, la serie continúa con guión del propio Mazel, con casi una veintena historias cortas de dos a diez páginas, hasta que en 1989, comienza a publicar historias largas. Esta es la relación de esta segunda etapa, la más conocida de la serie:
1. Le grand secret (1989) 2. Le trentième denier (1990) 3. La tour de Nesle (1991) 4. Le fou du roy (1992)
Estas cuatro aventuras son recopiladas en Dupuis en forma de álbum. En España, el primero de ellos fue editado por Ediciones Junior en 1991.
1975 es un año de dudas para Mazel. Por una parte, comienza a dibujar el western humorístico Chacal Bill para la revista Pif. De esta serie, realizará entre finales de 1975 y principios de 1977 siete de historias cortas, de entre cinco y siete páginas, utilizando el seudónimo de Mavericq. Por otro lado, también en 1975, Cauvin y Mazel, crean una nueva serie también para Spirou, que de nuevo irán desarrollando con varias historias cortas, hasta que en 1977, toma el relevo de Les mousquetaires. Boulouloum es un pequeño Tarzán que protege la reserva de Kawangana de los cazadores que merodean por la zona. En esta tarea se ayuda de Guiliguili, un feroz gorila. Joe y Harry, ayudados por el piloto alemán Kurt (que se limita a responder "Jawohl” a todo lo que se le dice), son los "peligrosos" furtivos que quieren matar animales para el dinero. La serie comenzó llamándose Boulouloum et Guiliguili, hasta que en 1983 cambió su nombre por el de Jungles perdues, adoptando un aire menos infantil, motivo por el cual Boulouloum se convirtió en Kaloum y Guiliguili en Kong. Los torpes Joe y Harry son sustituidos por su jefe, Monsieur Jürgens, mucho más perverso, y Baracca, su hombre de confianza. Otros personajes secundarios son la señorita Stevenson, una amiga de Kalum y Kong que realiza un reportaje fotográfico sobre la reserva; Pin-up, una niña criada entre gorilas o el cocinero chino Chop-Suey. Las aventuras largas que se publicaron en Spirou fueron las siguientes:
1. Le grand Safari (1978), recopilada en álbum por Dupuis en 1979 2. Chasseurs d'ivoire (1978), álbum en 1980. 3 Le trésor de Kawadji (1979), álbum en 1980. 4. SOS jungle (1980), álbum en 1981. 5. La saga des gorilles (1981), álbum en 1982. 6. Rapt (1982), álbum en 1984. 7. Les aventuriers de la préhistoire (1983), álbum en 1985. En esta aventura es cuando se produce el cambio de nombre de la serie y de los personajes. 8. Les chevaliers de l'enfer (1985), álbum en 1986. 9. Le péril rouge (1986), álbum en 1987. 10. Les épaves ressuscitées (1987), álbum en 1987.
En España, esta serie se pudo leer en la revista Spirou-Ardilla, editada por Sepp Mundis. Sin embargo, yo sólo tengo conocimiento de la edición en álbum de El gran safari (Sarpe, 1984), donde se utilizan ya los nombres de Kalum y Kong, además de alterar garrafalmente el nombre del guionista en la portada.

En 1981, Mazel comienza una nueva serie para Spirou, esta vez con Gérald Frydman. Este guionista, con quien el dibujante ya había colaborado de forma ocasional anteriormente es esta publicación. Gérald Frydman es poco conocido, quizás su trabajo más relevante sea Sergent Laterreur, realizada en Pilote entre 1971 y 1973, con dibujos de Touïs. La nueva serie se llama Jessie Jane. Transcurre en el lejano oeste. La protagonista es una muchacha joven, en apariencia tímida, que ha sido abandonada por su novio. Su belleza atrae muchos problemas. Conoce a tres mujeres que tienen un restaurante ambulante en el que la especialidad son los fríjoles preparados de un montón de formas diferentes, lo cual aprecian mucho los vaqueros, que sólo comen los frijoles al natural. Las tres mujeres son Alma, una maestra que adora el whisky y posee una gran fuerza; Miss Bable, que vela por la moralidad de Jessie (que par ser tímida tiene una manera de relacionarse con los hombres, digamos, un tanto abierta) y Alexandrine Dumas, que quiere convertirse en escritora. Los problemas comienzan cuando el jefe indio Woopinkot, a pesar de su avanzada edad y de desplazarse en silla de ruedas se obsesiona en casarse con Jessie. La serie no duró demasiado, ya que sólo llegaron a realizarse dos aventuras: Flirt à la Winchester, en 1981 y Le shérif à quatre étoiles, en 1983. Se recopilarían en dos álbumes de idéntico título en 1987, por MC Productions.
1993 marca un nuevo comienzo para Mazel y Cauvin, que centran todos sus esfuerzos en una nueva serie: Los Paparazzi, historias cortas de entre dos y seis páginas narrando las peripecias de dos fotógrafos de la revista rosa People. Desde entonces, hasta 2004, año en que finalizó la serie, Dupuis ha publicado diez álbumes recopilando estas historias:
1. Flash tous risques (1996) 2. Zoom interdit (1997) 3. Scoop béton (1997) 4. Temps de pause (1998) 5. Reporters de choc (1999) 6. Massacre à la Une (2000) 7. Mise au poing (2001) 8. Scoops en avalanche (2002) 9. Scoops à la lune (2003) 10. Monstre à la une (2004)
La Première Femme de Barbe Bleue (1997, Joker Editions) es un álbum bastante atípico en la carrera de Mazel. Narra la historia de Violaine, la primera mujer de Barbazul, según el cuento de Perrault (no en vano, Mazel es un apasionado de la literatura), con un marcado tono erótico.
Desde 2004 no ha tenido más actividad, a pesar de que anunció que tenía en mente realizar una versión de El libro de la selva en acuarela.
En las páginas 16 y 17 de este número nos espera un autor del que ya hemos hablado anteriormente. Se trata de Bob de Moor. Hemos hablado largo y tendido de este autor en el especial que le dedicamos, debido a la publicación de su serie Balthazar, que tuvo numerosas entregas a lo largo de la edición española de la revista Tintin. Sin embargo, esta segunda serie pasó más inadvertida para los lectores, seguramente porque no estaba firmada y porque su título estaba alterado en la traducción española. El nombre que se le dió aquí fue: Dibujos Animados en Tintin Color, pero realmente estamos hablando de su primer personaje famoso: Monsieur Tric. Es bien sabido que Bob de Moor utilizaba varios estilos de dibujo, y en esta serie utiliza uno de ellos, quizás la serie con más parecido de entre las publicadas en España sean Las Aventuras de Oscar y Julián, pero como se puede observar, es totalmente distinto del que se utiliza en Barelli, Balthazar o, por supuesto, Cori el Grumete. Quizás por eso sea más difícil de ubicar y muchos lectores no sepan utilizar la serie. En Bélgica se trata de uno de sus personajes más conocidos.
El guión, obviamente, no es el fuerte de esta serie, pero merece la pena que incluyamos las dos páginas de las que se compone esta entrega, ya que se trata de la única vez que se ha publicado en España (con la única excepción de una segunda entrega en el número ocho de esta misma revista).
El episodio se titula Monsieur Tric inventeur y se publicó en el primer número del año 1957 de la edición belga. Aquí tenéis su versión en castellano:

El número está llegando a su fin. Sólo nos restan la habitual página de pasatiempos, como siempre realizada por Aidans.y las dos correspondientes a la quinta entrega de Tintin en America.
A ver si para final de año (más quisiera yo) tengo preparado el siguiente artículo, que tendrá un sabor muy navideño, ya que se trata de un especial con más páginas de lo habitual y que estará dedicado a uno de mis autores más queridos: Mittëi.
Publicado el 10/12/2007 a 01:04
Por Juan Agustí
 Hace algunas semanas, Norma publicó el ya penúltimo álbum editado en Francia por el autor de Varenne, El secreto del estrangulador, basada en la novela de Pierre Siniac. Valentin Esbirol, inmundo librero, aprovecha cobardemente la huelga de la policía para cometer una serie de asesinatos en la capital, al menos, aparentemente. Hasta cinco finales distintos (uno en falso), otro "oficial" y tres ocultos dentro de las propias páginas del libro (y que yo mismo, en un acto de homenaje al autor, no pienso leer hasta dentro de exactamente veinte años), contribuyen a crear un ambiente de esperpento alrededor del polar francés.
Comienza la obra en formato tabloide, con las crónicas de El noticiario, ficticio diario a cargo del periodista Pierre Lebedel, narrando los sucesos que acontecerán en la semana trágica, completado por las crónicas de Dominique Grange y Michel Boujut, de quién ya hemos hablado en artículos anteriores dedicados a Jacques Tardi.
Los enredos, equívocos y pistas, una vez más, galopan a sus anchas por la obra, esta vez quizás de una forma más desconsiderada para el lector que nunca, con un Tardi más pendiente de demostrarnos las sórdidas motivaciones de los personajes y la mezquindad que puede llegar a contener el ser humano que de mantener la tensión de la trama, cuestión que pasa a estar en un segundo plano, a pesar de la brillantemente retorcida solución aparente del enigma.
El joven personaje de Alphonse deja claro que la naturaleza del ser humano que aquí se pinta es ruín, prescindiendo de aprendizajes, escrúpulos o cualquier otra consideración. La sociedad es hipócrita, acomodadiza y cruel, como bien se empeñó Pierre Siniac en detallar a lo largo de su vida y de su obra.
No es de extrañar que esta obra deje a más de un lector patidifuso, preguntándose el porque de haberse gastado parte de sus emolumentos en este libro, cuando podría haberlos dedicado a complacera esa chica que le gusta, invitar a los amigos a unas cervezas o culaquier otro menester. Ya lo dice el propio autor en la cubierta: ¡No compre este álbum, lo lamentaría!
Decíamos que es penúltima obra debido a que hace escasamente unas semanas se ha editado en Francia el noveno tomo de las aventuras de Adèle Blanc-Sec, la primera parte de la anunciada hace nueve años: El laberinto infernal. ¿Superará a ésta?. Todo un reto para Adéle.
|
> Leer los 2 comentarios