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Publicado el 12/05/2007 a 21:21
Por ginoiafrancescov
PARA USTED MISMO Lo mínimo que quisiera decirle a todo ser humano Un ¡alto! puede salvarle la vida. Dios desea comunicarle algo, antes de que usted siga de largo, y se pierda definitivamente. No está en sus manos su futuro. Un minuto para atender a Dios, aquí y ahora, puede significar su salvación eterna. Dios sí sabe de qué necesita usted ser salvo, aunque usted por ahora no lo sepa. Dios lo hizo a usted con un propósito, y ahora interviene en su vida para hablarle. El Dios de la gloria, Creador único de todas las cosas, se ha revelado a los hombres mediante Jesucristo, el Hijo de Dios. Él es el eje y la explicación de todas las cosas. Él es la Luz, la única que puede alumbrarle realmente. Dios le ama y le comprende. Porque lo ha pensado a usted desde antes, fue porqué lo creó. Y ahora mismo le ha encontrado para hablarle, pues le ha estado buscando, aunque usted no se ha dado cuenta. Él quiere decirle que está dispuesto a perdonarle todo pecado, y justificarle, con base en los méritos de Su Hijo Jesucristo en Su sacrificio en la Cruz. El Hijo de Dios, que llegó a ser un hombre verdadero, y el Mesías profetizado de la historia, ha pagado en la Cruz el precio de todos los pecados de usted. Al tercer día resucitó y se presentó vivo ante muchos testigos, pues Dios lo levantó de entre los muertos para mostrar que Él es Su Hijo y que ha recibido Su sacrificio en expiación por los pecados de todos los hombres, para que quien le creyere y le recibiere sea eternamente salvo por la fe en Sus méritos y en Su nombre. Si usted cree y por Su gracia lo decide, puede invocar ahora mismo a Dios en el nombre de Jesucristo, y decirle de todo corazón que usted reconoce que ha pecado mucho, pero que por Su gracia se arrepiente de todos sus pecados, y que usted lo recibe a Él como su Salvador y Señor, como el Hijo de Dios completamente resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra del Padre, aceptando con toda fe el sacrificio que Él hizo por usted en la Cruz, de manera que Su sangre le limpia de todos los pecados por la fe. Jesús dijo en Su Palabra: "Ninguno que a Mi viene Yo lo hecho fuera", "Venid a Mi todos los que estáis cargados, trabajados y cansados, y Yo os haré descansar", "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; Nadie viene al Padre sino por Mi". Jesucristo ha resucitado de entre los muertos ante testigos, y ante quienes mostró Su gloria; y ¡está vivo!; ¡está ascendido a la diestra del Padre! y conoce todos los secretos de su corazón, pero le ama y desea salvarlo. Dios desea que usted mismo se pronuncie definitivamente por Su gracia. Hable con Él en el nombre de Su Hijo Jesucristo, recíbalo por la fe de todo corazón, y encomiéndele en Sus manos todo su ser, su pasado, su presente y su futuro eterno. Si usted lo toma en serio, Él también lo tomará a usted en serio y le será fiel a usted y a su fe. Él es la misma Fidelidad Divina encarnada, el Testigo Fiel y Verdadero. Reconcíliese ahora mismo con Dios por medio de la fe en Jesucristo; arrepiéntase, pídale perdón y crea. No permita que su orgullo y necedad le arrebaten la salvación eterna prometida por Dios a los que creen en Su Hijo. Pídale perdón y misericordia. Él será justo en perdonarle, pues Jesucristo ya pagó el precio de sus pecados y usted cree y lo recibe de parte de Dios, de todo corazón. No se haga el inocente, ni sea descuidado, porque entonces sus males le alcanzarán. La manifestación del reino de los cielos profetizada, está más cerca que nunca. Jesucristo regresará pronto, vendrá por segunda vez como lo prometió, y hará juicio. Los acontecimientos de este siglo, cada vez más dolorosos, son las señales profetizadas por Él que anuncian Su cercanía. Él ha dicho que si alguno no está con Él, entonces está contra Él. ¿De parte de quién está usted? No sea tibio. Comprométase en serio con Jesucristo, pues Él mismo le ayudará a hacerlo. Hable con Dios ahora mismo desde lo más profundo de su corazón y reciba Su ayuda. Confíe en Él, pues nunca ha defraudado a nadie que en verdad le busque y le reciba. No depende de nuestros métodos , sino de Su misericordia, gracia y justicia. Justicia por que yá pagó por usted con Su propia muerte y usted le ha creído. La manifestación, pues, del reino de Dios está cerca, y el sistema actual de esta mundo se acaba. No se obstine en seguir sus propios caminos hasta el infierno. ¡El infierno sí existe! ¡Muchos lo conocen y no es ninguna broma! Vuélvase a Dios por Su gracia ahora mismo. El temor reverente de Dios es la sabiduría. No confíe en sus propias promesas. Confíe en la ayuda que Dios da a los débiles. Confíe en Su misericordia, gracia y justicia, sin falsedades ni posturas. Exprésese tal como ustted mismo es. Dios, que lo creó, le entenderá mejor que usted a sí mismo. ¡Escúchele ahora! El mañana no es suyo, y la eternidad es irrevocable. No arriesgue su futuro eterno en su insensatez. Sea sabio. Atienda la Palabra de Dios que está en la Biblia, Las Sagradas Escrituras, que por inspiración divina escribieron los profetas y apóstoles del Señor. Lea atentamente la Sagrada Escritura, pidiéndole a Dios que por Su Santo Espíriru le ayude a entender. Considere a Jesucristo muy atentamente. No se engañe a usted mismo, porque la muerte le espera seguramente cuando y donde usted menos lo espera y ni se lo imagina. No se deje engañar por los hombres, ni por su propia torpeza. Sólo Dios te puede dar vida eterna, por medio de Su Hijo y Su Santo Espíritu. Busque directamente a Dios, a quien hallará en Su hijo Jesucristo, comforme a las Sagradas Escrituras. Sea honesto y Él será fiel con usted. Él le está ofreciendo el perdón de sus pecados, para limpiarlo mediante la fe con la sangre de Su Hijo Jesucristo. También ha prometido venir entonces a morar en su espíritu, por medio del Espíritu Santo, para regenerarle, renovar su alma, vivificarle en las debilidades, inspirarle, enseñarle, comunicarle todo lo que Él es y ha hecho por usted; también para corregirle y fortalecerle interiormente para el supremo bien. Usted mismo sería culpable, si rechaza o rehúsa esta bendición. El remordimiento le perseguirá siempre. Dígale, pues, a Jesucristo, que usted cree en Él, por Su gracia, y le recibe, y de todo el corazón le entrega su vida. Pídale también con confianza que le guíe a usted y a los suyos. No espere a los demás. Recíbale usted primero, para que los suyos lo reciban más fácil. Sea bautizado en Cristo. Sea un verdadero cristiano. Forme parte de la familia de Dios, que es una sola, formada por todos sus verdaderos hijos, aquellos que le creen y han sido perdonados de sus pecados, al ser comprados eternamente por la sangre de Cristo, y regenerados para siempre por Su Espíritu. Reúnase con cristianos genuinos para agradecer y adorar a Dios, y aprender considerando Su Palabra, Las Sagradas Escrituras, y para animarse para hacer el Bien con la ayuda de Dios. Prepárese para la manifestación del reino de Dios que está cerca. No se deje distraer, ni arrastrar por el diablo. Enfóquese de lleno en Jesucristo, y conocerá de verdad a Dios, Su amor, Su plan y Su propósito. Dios quiere que usted le conozca verdaderamente como a Padre, y se goce con Él, y con lo que Él ha hecho, y con lo que se ha propuesto hacer con los que le aman y reciben con confianza. Jesucristo interviene. Su Espíritu se está moviendo y actuando. No todo será siempre guerras, masacres, alborotos, terremotos, hambres, desastres, enfermedades, injusticias, violencia y maldad. Estos son los estertores finales de este sistema del mundo, los dolores de parto cada vez más frecuentes e intensos por la maldad en la tierra. Alboreará, y pronto se verá la manifestación del reino de los cielos con la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Espérelo. Viene pronto. Encare la vida con la ayuda del Divino Espíritu. Mejórela desde ya con Jesucristo. Su confianza en Él le permite salvarle. Su incredulidad y rebelión le deshonran y harán que permanezca sobre usted la condenación eterna. Usted no está sólo. Dios está con usted y por usted; pero usted debe recibirlo por Su gracia. Nosotros, los cristianos, también estamos por usted. Decídase. Este mensaje delante de usted, significa que usted ya ha sido llamado. No tenemos excusa. ----------------- Gino Iafrancesco V., Facatativà, Cundinamarca, Colombia, 1985.
Publicado el 12/05/2007 a 21:51
Por ginoiafrancescov
CAMINANTE PATRIMONIO DE UN PEREGRINAJE por: Gino Iafrancesco V. PREFACIO Este libro: "Caminante", describe a grandes rasgos y brevemente un peregrinaje interior y exterior del autor por América del Sur, durante su proceso de conversión. El viaje relatado aconteció realmente durante el año 1971, pero el libro se escribió durante 1977 en Asunción, Paraguay. ÍNDICE cap. 1: Vislumbre en aguas agitadas. cap. 2: Preliminares de parto. cap. 3: Saliendo de la telaraña. cap. 4: Un nuevo horizonte. cap. 5: El palo vertical. cap. 6: Vientos favorables. cap. 7: La frontera. cap. 8: El encuentro. Capítulo 1 VISLUMBRE EN AGUAS AGITADAS Corrían los años 1969 y 1970. Yo estaba en los primeros años de estudio de la Psicología, en la Universidad Nacional de Colombia. Recuerdo que por aquella época yo era un gran devorador de libros. Leía casi un libro diario; algunas veces varias obras si estas eran cortas. Tenía mis favoritos, aunque leía de todo lo que fuera de algún escritor significativo. En la biblioteca de la facultad de filosofía y en la central de la universidad, obtenía prestadas obras de Nietzsche, una que otra de Sartre, las filosóficas; leía también sus novelas, y las de Camus, de Kafka y otras. Era precisamente esa línea existencialista la que dominaba mi pensamiento. Leía también psicoanálisis y psicología; principalmente a Freud, de quien tenía en mi biblioteca las obras completas, y a quien leía apasionadamente como a Nietzsche. Mi aprovechamiento en las clases de psicoanálisis era bueno por causa de mis lecturas asiduas. Nietzsche y Freud influían bastante en mi pensamiento; también From, de quien había leído entre otros "El Miedo a la Libertad" (a lo cual yo llamaría hoy: "la sospecha de un orden establecido"). Estos pensamientos me hacían despreciar la línea marxista. El Libro Rojo de Mao Tse Tung, que me prestó mi hermano Marcello, el cual creo que obtuvo del seminario, no me resultaba profundo. La política no me interesaba. Recuerdo que antes de todo esto, cuando apenas estudiaba primaria en un colegio de curas católicos, se infiltraron algunos profesores comunistas los cuales nos enseñaban solapadamente en clase las corrientes del materialismo dialéctico en forma rudimentaria. Hablaban también de la plusvalía, del salario real y aquellas cosas. Mi mente juvenil, apenas adolescente, no se interesaba por aquello. Yo tenía otro tipo de inquietudes, primeramente religiosas, y entonces filosóficas. Aquellos profesores fueron echados del colegio cuando se descubrió su trama. Hasta el segundo año de bachillerato yo había querido ser un santo, y me lo propuse esforzándome en mi conducta. Pensaba que mis padres y profesores se darían cuenta y me alabarían. Yo deseaba que ellos hablasen bien de mí. Poco a poco vi que mis esfuerzos por santificarme eran grandes, y sin embargo a nadie parecía importarle. Me habían comentado que cierto muchacho del cuarto curso, alumno muy estudioso y aprovechado, era un santo. Yo estaba en tercero. Le miraba en el recreo, como espiándole para ver cómo era que él era santo, pues aquel comentario acerca de su persona me hacía admirarle. Pero un día escuché de su boca una mala palabra y me escandalicé. Pensaba yo también que a nuestro profesor de religión, un sacerdote católico de apellido García, y al papa Juan XXIII, podrían canonizarlos. En clase de historia sagrada se nos enseñaba acerca de los concilios ecuménicos, acerca del avance del papado y del cambio de nombres que se daba entre estos últimos. Entonces, en el grupito de mis amigos adolescentes, como cierto aspecto de nuestra "barra", organicé una especie de departamento en el que íbamos a practicar la santidad. Nos levantábamos de madrugada para ir a misa, repartíamos a los pobres alimentos sacados y hasta robados de nuestra propia casa, y también de nuestras ropas, por lo que éramos reprendidos. Nos encerrábamos en una alcoba para flagelarnos a nosotros mismos con cinturones pretendiendo ser ascetas y mártires. Nombrábamos entre nosotros a un jefecillo que se colocaba un nombre nuevo así como hacían los papas. Mi influencia hacía que yo resultase el líder, y por eso para cada período soñaba con el nombre de Domingo I en honor a Domingo Savio, o entonces Domingo II, o Martín I, según la época esperada de actividades. Lo curioso es que también dentro de nuestra misma barra llamada "Ases", teníamos otra especie de departamento, llamada "los cruzdiablos", y vestidos de antifaces salíamos a robar zanahorias y ciruelas de la huerta de la facultad de agronomía que quedaba cerca de casa. Aquella fue mi adolescencia, hasta que desanimado ya después de terminar mi segundo año de bachillerato a la edad de 12 años, hubo, principalmente en vacaciones, un cambio de rumbo en mi pensamiento. Efectivamente, me fui de vacaciones a la ciudad de Manizales, y allí entablé amistad con mi prima Gloria Zapata, la primera chica de la cual me enamoré. Ella había dicho que los anteojos oscuros me quedaban muy bien; así que desde allí en adelante comencé a interesarme en ella; o sería mejor decir que comencé a interesarme en el interés que yo pudiera despertar en ella. Así, pues, que me enamoré. Aprendí a escuchar a los Beatles. Acompañé a mi prima a comprar el segundo long-play de los Speakers, y así la música moderna comenzó a gustarme juntamente con mi prima. Íbamos a las discotecas durante las ferias de Manizales acompañados por mamá. Mi prima era una gran bailarina. Yo, en cambio, era terriblemente tímido. Nunca bailé una pieza completa. Un pedacito de una fue todo mi intento alguna vez y fracasé. Me sentía ridículo bailando; por eso en las fiestas prefería arrinconarme a charlar o a escuchar música. Solamente después de conocer a Cristo conocí lo que era danzar con toda libertad delante de la presencia de Dios. Fue a partir de aquellas vacaciones en Manizales que cuando regresé a Bogotá para mi tercer curso de bachillerato me interesé por otras cosas. Mi prima me había dado un golpe sentimental cuando en una ocasión simplemente quise acomodarle un mechón de su cabello; entonces ella me rechazó con un ajá; además también supe que le gustaba un muchacho de Medellín. Regresé a Bogotá y comenzó mi época de rebelión juvenil. De la religión pasé a interesarme por la filosofía. Me fui entonces a la biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá y me enfrasqué en el libro de Jean Paul Sartre: "El Ser y la Nada". Realmente a mis 15 años no fue mucho lo que entendí, pero me entró realmente la curiosidad por tratar de entender lo que fuera el ser. Este asunto del ser y la nada comenzó a inquietarme. Entonces decidí encerrarme en mi alcoba para tratar de descubrir que fuese el ser y poder definirlo. La filosofía y la psicología fueron, pues, mis intereses a la edad de 15 años. Esas llegaron a ser mis clases favoritas. Encerrado en mi alcoba, sentado en la cama, y con la cabeza entre las manos, me concentraba profundamente para ver que pudiera ser el ser. Vislumbré entonces una primera tentativa de solución; concluí que el ser era aquello que podía tener continuidad; aquello que continuaba. El ser es lo que continúa. Entonces tomé una hoja de papel cuadriculado y comencé a escribir mi primera conclusión con sus explicaciones y derivaciones. Pero al avanzar descubrí la relación de Dios con el ser, y en mis cavilaciones tropecé también con el concepto de otras dimensiones. En aquella adolescencia inmediatamente anterior a mi primera época de grandes lecturas, todavía no leía mucho, pero cuando otra prima ya mayor, simpatizante de la reflexología, nos visitó en casa una noche, yo me puse a discutir con ella y entonces ella comentó con mamá que se veía que yo leía mucho. Realmente todavía no leía mucho, pero desde entonces comencé a leer intensamente. Lo que puede hacer uno u otro simple comentario. Las noticias del hippismo me llegaron a través de revistas y entonces me identifiqué con aquel movimiento y la Generación de los '60s. Discutía mis utopías de amor libre con mi primo Alvaro Villegas que se interesaba más bien en la parapsicología. Yolanda, otra prima mayor, me habló de los libros de Lobsang Rampa. Fue entonces que además de la filosofía y la psicología se añadió a mis inquietudes la mística. Leí y practiqué yoga. Tuve contactos con la secta khrisna; pero mientras ellos bailaban ante ídolos y fotos de santones y me daban una flauta para acompañarlos, mi interior completamente repudiaba aquellas prácticas. Mi corazón se encontraba cerrado para aquella influencia gracias a una misteriosa intuición. Algo dentro de mí me hacía sospechar de aquellos caminos. He pedido perdón al Señor por aquellos flirteos. Creo firmemente que fue Dios mismo el que me comunicó aquella extraña desconfianza. Pero entonces, por otra parte, en variadas ocasiones experimenté con alucinógenos. No buscaba meras diversiones, sino experiencias en profundidad. Más de una docena de veces experimenté con marihuana y en una ocasión ingerí de una vez 5 hongos alucinógenos. Recibí impresiones muy fuertes, como si se tratase de otras vidas, de otros mundos y de otros estados. Aprecié la relatividad del tiempo y la sensación de la eternidad. Pensaba yo que me había encontrado con Dios mismo y lo había conocido. Eso me volvió un místico buscador de Dios. Me pareció tener una especie de muerte clínica. Luchaba con la muerte hasta que tuve que aceptarla; entonces descansé y pasé a esa dimensión misteriosa donde creí conocer a Dios, la gloria, la eternidad, el amor eterno, la aceptación divina y la comisión de regresar para amar en silencio reconciliándome con todos aquellos con quienes tenía dificultades, especialmente con mi madre. En aquellos viajes alucinógenos conocí también la sensación profunda del absurdo, la resignación, la percepción extrasensorial, el abismo y el terror, y otras varias experiencias, sentimientos y pensamientos. Yo sentía por aquellos años que vivía muy intensamente. Por causa de las muchas experiencias y lecturas de filosofía, psicología, literatura, especialmente la moderna, y demás, a los 19 años ya me sentía viejo. Ese era mi sentimiento normal; como si cargara sobre mis espaldas el peso de los grandes problemas de los hombres; mis hombros se encurvaban. No se trataba de mis alucinaciones, sino de mi normalidad. Llegué a ser fatalista, visionario del caos. Me sentía viejo y buscando un algo que no sabía qué. Recuerdo que en una ocasión escribí algo como esto : "Me parece que debiera pertenecerle a alguien". Había querido ser dueño de mi mismo y lo había intentado con todo mi corazón luchando en contra de cualquier convencionalismo; pero al sentirme dueño de mi mismo, esto me resultaba completamente absurdo. Y aquellos sentimientos se intensificaban bajo el efecto de la marihuana. ¡Oh, qué inmensa soledad era aquella! Sin embargo, allá en lo profundo abrigaba una secreta esperanza que me animaba en la búsqueda. Pero no podía definirla; estaba embotado. ¿Por qué tengo esperanza? ¿de qué? ¿de parte de quién? ¿Estaría esperando acaso el amor de una mujer? Lo dudaba. Sospechaba que se trataba de algo más que eso. No obstante, me deslizaba como a través de una niebla espesa. Fue en ese vértigo que ingresé a la universidad para estudiar psicología. Con Nietzsche, Freud, Sartre, Camus, Kafka y demás, el caos aumentó como también el intento de justificar el libertinaje y la independencia total respecto de los valores establecidos. Había buscado el dominio de sí, pero también me asustaba el absurdo del para qué y la pregunta del por qué. La inmensa fragilidad del ser humano me desconcertaba. Cuan desilusionado estaba de todo. Observaba al psiquiatra que era mi profesor de psicofarmacología, y a la doctora que era mi profesora de psicoanálisis, y no podía encontrar en ellos nada especial que justificara la continuación de mis estudios para llegar a ser alguien como ellos. Entonces me entró el deseo de conocer todos los países y culturas del mundo y quizás después morirme de una sobredosis de LSD. Lo conversaba con mis amigos Richard Tovar y Jairo. En el apartamento de este último nos reuníamos a escuchar música clásica y a hablar de intelectualismos. Veíamos películas de Bergman, Fellini, Antonioni y otros nombres aureolados de la edad moderna. No encontraba nada, pero hablábamos y hablábamos. ¡Qué inmensa búsqueda y qué terrible desilusión! No sé como era que se escondía una esperanza recóndita e indefinida dentro de mí. Cuando escuchaba la música de Juan Sebastián Bach, hervía dentro de mí la sospecha de un algo muy sublime que yo desconocía. Fue entonces que después de las experiencias negativas con marihuana que aumentaban el absurdo del existencialismo, que hacia el final de este período tuve las experiencias con hongos alucinógenos que describí y que me llamaron la atención sobre Dios y me recordaron la relación de Dios con el ser y otras dimensiones. La mística ancló en mi alma y me dediqué a indagar más profundamente primero en el orientalismo. Me llamó entonces más la atención el Bagabadgita, el Yoga, la historia de Sidharta Gautama Buda. Fue por medio del yoga que la figura de Jesús comenzó de nuevo a cobrar interés para mí que había estado debajo de los prejuicios anticristianos principalmente de Nietzsche y Freud. Por ese tiempo llegué a considerar a Jesús como uno de los místicos, uno entre varios, uno de los maestros yoga. Fue también entonces que Dios hizo que la Biblia comenzara a entrar poco a poco en mi vida. Corrían, pues, entonces los años 1969 y 1970. Un hombre de apellido Ruiz, de la secta o denominación de los a sí mismos llamados testigos de Jehová, llegó a casa y golpeó a la puerta. Mamá le abrió, pero lo dejó conmigo. Yo descendí las escaleras para atenderlo. Entonces comenzó a hablarme del Reino de Dios y del fin del mundo; de las profecías de la Biblia. Le invité a pasar a la sala y le escuché con interés. Después de todo yo era un investigador, un buscador; si leía tantos libros, ¿por qué no comenzar también con la Biblia? Comencé a leerla como si fuese uno más de entre tantísimos otros libros. Por intermedio del sr. Ruiz comencé a descubrir algo acerca del valor de este singular Libro. Era interesante ver cumplirse al pie de la letra las profecías contenidas en él. Por otra parte, el sr. Ruiz refutaba varias de las doctrinas católico-romanas, y aunque yo no era católico-romano, me resultó curioso oír otra campana diferente a la que había oído desde chico en cuanto a ciertos respectos. La picardía de querer refutar a los católico-romanos con aquel pequeño tizne de teología, se apoderó de mí un poquito y comencé a conversar con mis amigos de juventud que tampoco sabían nada acerca de lo que los a sí llamados testigos de Jehová presentaban diferente a los católico-romanos. Como generalmente hacen los miembros de esa corriente al vender su literatura, me ofrecieron unos estudios bíblicos semanales en mi propia casa. Los recibí durante un año, a veces acompañado de un muy querido amigo mio: Ernesto Zerda. Estudié con el sr. Ruiz los libros "Cosas en las cuales es imposible que Dios mienta" y "La verdad que lleva a vida eterna". A Ernesto le destruyeron los libros en su casa y le prohibieron asistir más a las reuniones. El sr. Ruiz me parecía un buen hombre. Mamá nos servía café mientras estudiábamos. No obstante, algunas de las interpretaciones de ellos tampoco cuajaban en mi corazón. Me lucían acomodadas, bastante humanas, y quizá forzadas. Sin embargo agradezco a Dios que de todo aquello me quedó por lo menos el interés por la Biblia. Entonces, con un amigo llamado Benigno Galvis, comenzamos a leerla por nuestra propia cuenta. Charlábamos de asuntos místicos. Yo mezclaba todavía con los asuntos aquel viejo fardo de experiencias y de lecturas pasadas. No obstante, la Biblia y la figura de Jesús Cristo comenzaron a gravitar poco a poco más y más dentro de mí. Una cosa llegué a creer claramente: que verdaderamente nos encontramos cerca del fin de los tiempos. Hay veracidad en cuanto a que estamos en la cercanía del fin. El cumplimiento de las expectativas bíblicas nos señala lo acertado del calendario profético. Dios mismo, entonces, apareció en el mismo centro de mis inquietudes. El asunto era precisamente por allí. Se definía y perfilaba el norte de la búsqueda. Recuerdo que después de aquella experiencia alucinógena con hongos hacia el fin de este período compuse aquella canción que dice: Voy a volver a Ti, Dios mío. Voy a beber de Ti, Señor. Tu naturaleza me sonríe. Naturaleza sonriente. ¡Aleluya! La canté con todo mi corazón y algo se estremeció dentro de mí en aquel jardín de la carrera 42 en Bogotá. Subimos entonces al cuarto de Benigno como acostumbrábamos hacerlo para nuestras tertulias, pero esta vez me escondí debajo de su cama, y mientras los demás hacían otra cosa, lloré. Lloré aquella canción: voy a volver a Ti, Dios mio; voy a beber de Ti, Señor. Lloré porque ahora ya sabía definitivamente por dónde debería encaminar mi búsqueda. Ya no se trataría de mera filosofía, ni de mera psicología, ni de mera literatura, ni de cine, ni de arte, ni de ninguna otra cosa, sino del mismísimo Dios. Benigno se dio cuenta de mis sentimientos. Algo muy pequeño le hice saber. Pero él me dijo: -¡Yo no quisiera sentirme así!- Me pareció extraña su expresión. Pensé que quizá no comprendía de lo que se trataba. Pero entonces, al observarlo detenidamente, vislumbré algo acerca del problema del hombre, que es el mismo problema del diablo: quiere ser adorado; quiere ocupar el lugar de Dios. Nuestra afinidad con Benigno se diluyó. Comencé verdaderamente a querer ser un gran místico. Anhelé la paz; ser un hombre de paz, un hombre de amor, un hombre de mansedumbre, un hombre de dulzura, un hombre de sabiduría; algo así como un santón, como un Jesús Cristo o alguien así. Todavía yo no entendía bien en ese tiempo la singularidad de Jesús Cristo, pero Él era mi modelo. Entonces constantemente me apartaba a meditar. Me iba a los jardines, bosques y laderas del Parque Nacional de Bogotá y mientras observaba las flores procuraba meditar según la tradición yoga. Buscaba en las lomas y en los bosques lugares tranquilos y claros, dejando el bullicio de la ciudad abajo. Me colocaba en la posición de loto para meditar. También leía atentamente los salmos y otras partes de la Biblia en aquellos retiros de meditación. Practicaba pranayanas de respiración, relajación y hasta yoga. Saboreaba lentamente las comidas, las zanahorias de la sopa, o crudas, y buscaba una superconciencia y dominio propio. Leía y leía la Biblia; de los pasajes proféticos identificaba a Israel con la gente de Dios, y a Babilonia, Asiria o Nínive con la gente despreciadora, los rechazadores o los ignorantes de la Luz Divina. Eso, la luz interior, era la experiencia deseada, porque, ¿qué era la resaca de la filosofía pasada? ¡el vacío interior! Ahora buscaba más bien la luz interior y el asunto era con Dios mismo. Por allí vislumbré la verdadera relación con la verdadera filosofía, con lo verdadero acerca del ser y de la nada, lo verdadero acerca de la luz y del vacío, lo verdadero acerca de la ubicación y del absurdo, lo verdadero acerca del cielo y del infierno. Capítulo 2 PRELIMINARES DE PARTO Dos proyectos alternos para llevar a cabo se formaron dentro de mí. Uno de los dos sería la alternativa. La clase de vida que llevaba no me agradaba. Corría ahora 1970. La rutina de la universidad y el compromiso con el horario de la institución no me dejaban sentirme en libertad. Yo buscaba la libertad, buscaba la vivencia de la luz interior. Entonces pensé en retirarme, dejar la universidad, la familia y la sociedad en que vivía y hacer una de dos cosas: o irme al campo y vivir en una pequeña comunidad de amigos, en contacto con la naturaleza, en una especie de monasterio, o si no, entonces salir de viaje y recorrer el mundo entero, visitar todos los países, conocer todas las culturas, las costumbres, los lugares, las gentes, y en plena libertad de los yugos de la preocupación volverme una especie de místico ambulante. Ésta última alternativa fue la que pesó más definitivamente en mi corazón. Comencé a despreocuparme de las clases en la universidad. Ahora corría el primer trimestre de 1971. Ser autodidacta me parecía mejor que estar manipulado por convencionalismos. Despreciaba los títulos, los exámenes con calificaciones, los rangos. Me decía yo: -¿por qué he de llamar presidente a un hombre como yo? ¡que resuelva él! ¡yo escogeré lo mío!. Acaso, pensaba yo, ¿no se trataba de la supervivencia del más fuerte? Y la sociedad, ¿no se había formado de hombres? yo podía también formar la propia con los míos. ¡Cada uno a lo suyo y defiéndase como pueda! Ese era mi pensamiento típico en aquella época de mis años de universidad. Yo ignoraba aún el derecho divino, y también la realidad de la intervención divina directa. Yo estaba aún ciego a las implicaciones de la Providencia. También estaba ciego a la inmutabilidad de los propósitos de Dios. No obstante, mis inquietudes místicas ya habían enfocado en mi brújula el norte de mi búsqueda: ¡Dios!. El viaje sería, pues, mi peregrinación hacia la libertad. Ese era mi deseo y esperanza. El ensueño del viaje se apoderó de mí. El corte con la universidad se hizo más pronunciado: desinterés en las clases, ausencias, preparación de objetos de viaje. Mi interés ahora el morral, la cantimplora, la marmita, las mantas, la guitarra, la tula, el mapamundi, algunos efectos personales, y tres libros para llevar durante el viaje: La Cura por el Agua, de Yogui Ramacharaca, otro de Yogananda, y la Biblia. En aquel momento mi versión, con la que me había iniciado en su lectura, era de la Watchtower. El corte más sangrante sería con la familia. Aquel proceso de despedida me hizo manifiestas a aquellas personas que en verdad me apreciaban. Comprendí que realmente era amado de algunos de mis amigos y de mis parientes. No obstante, con gran esfuerzo me sobrepuse y corté de mi corazón las ataduras afectivas y fijé firmemente en mi corazón la decisión de viajar. La fecha de la salida sería el jueves 1º de abril de 1971, pero realmente la postergué para el sábado 3 de abril del mismo año; es decir, dos dias después. En la facultad tuve que hablar con la doctora profesora de psicoanálisis, para obtener el certificado de mis estudios, pues papá quería que los terminara más adelante; en ese caso entonces podrían serme útiles, a pesar de la aversión que tenía por esas cosas. Los demás me las exigirían. La dra. me dijo que por qué no esperaba unos pocos años para terminar mi carrera de psicología; pero yo volteé el rostro y me sonreí. No era mi interés. Hablé con mamá y con mis hermanos acerca del viaje. Mamá se preocupó de lo que diría y sentiría papá. Yo era su orgullo y esperanza. Se había sacrificado tanto para sostenerme y pagar mis estudios en el colegio y en la universidad, incluído el gasto de libros y demás. Verdaderamente sería un golpe demoledor el que su hijo mayor, aquel a quien tanto quería, le desilusionara de tal manera convirtiéndose en un vagabundo, dejando truncada una promisoria carrera y mutilada una familia. ¡Tanto sacrificio inútil! ¡cuanta ingratitud!. Decidí hablar con papá para comunicarle mi decisión. Esa misma noche, llegado él cansado del trabajo, le hablé. Le dije que yo no podía continuar viviendo como vivía. Que tal clase de vida y la carrera no me satisfacían. Que todo aquello era muy poca cosa. Que yo anhelaba algo mayor, algo más grande y sublime. Que yo había sido llamado a un destino superior y tenía que salir a buscarlo. LLoramos los dos juntos. Viendo papá que mi decisión de viajar era definitiva, entonces me pidió que al llegar a Italia u otro país reanudara mis estudios. Yo le dije que visitaría a su familia que él había dejado en Italia, y le consolé diciendole que allá estudiaría de nuevo. Esto, sin embargo, lo dije sin convicción; solamente para consolarlo. Entonces papá me regaló algún dinero. ¡Oh, Señor, Tú utilizaste esto en mi vida! ¡Te dignaste a hacerlo!; ¡pero cuánto dolor causé a mi familia! ¡qué deshonra para mis padres! ¡Perdóname, Señor! Papá salió del cuarto y fue a su pieza y tomó un suéter azul de cuello alto que era de él, que le habían dado en la fábrica de gaseosas donde él trabajaba como mecánico de mantenimiento y reparación, y me lo dio para que no tuviera frío. Me dio también un par de botas nuevas que él había retirado para él. Me las dio para el camino. Fue lo que usé durante el viaje. Me di cuenta de cuán verdaderamente me amaba papá. Yo sabía que él me amaba. No fue porque no me amara que salí de casa. Él quizá se sintió culpable de algo. Lo noté en sus cartas posteriores. Pero él no tenía ninguna culpa; era solamente un llamado dentro de mí. Mamá supo disimular más su tristeza delante de mí. Solamente se lamentaba por lo que sufría papá. Mis hermanos no dijeron nada. Cuando llegaron a casa yo ya había partido. Mi honorable amigo Ricardo Torres, a quien, para viajar, vendí mi colección de las obras completas de Sigmund Freud que me había regalado papá, lloró también cuando nos despedimos. Su madre preparó para mí una cena de despedida. Aquella despedida me mostró a aquellos que me apreciaban. El 3 de abril de 1971, a la tarde del sábado, salí de casa. Me acompañaron a la salida dos amigos: Benigno, que retornó a Bogotá desde Popayán, y Gustavo, que retornó desde las afueras mismas de Bogotá. Mamá se despidió desde la ventana y yo le hice señas desde el taxi que nos llevaría a las afueras de la ciudad con nuestras mochilas. Llevaba en mí un sentimiento ambivalente de afectos desgarrados mezclado con esperanzas de libertad espiritual. Este último se sobrepuso. En cuanto viajaba en un vehículo, de pronto, sin proponérmelo, me vi a mi mismo en el espejo retrovisor y noté en mis propios ojos la tristeza de la separación. No me imaginaba que pudiera yo tener en mi mismo esa expresión de dolor y de tristeza, de desamparo y de incertidumbre. Pero el vehículo avanzaba rápidamente. Era un vehículo ajeno que corría hacia tierras extrañas de gente extraña, devorando rápidamente los kilómetros, alejándome más y más de mi hogar, de mi tierra, de los míos. ¿Hacia dónde? ¡hacia todo el mundo! ¡hacia ningún sitio en particular! ¿Hacia qué dirección? hacia ninguna, ningún conocido, nadie esperándome. No era en la tierra mi meta. ¡Oh, Dios mío; Abraham salió sin saber a donde iba!. Era como si el cordón umbilical hubiera sido separado de mí y mi destino no fuera más dentro de aquel vientre. Ese era mi pensamiento. Habiendo salido de Bogotá, llegamos hasta la carretera que va a Silvania. Descendimos a la carretera y en un curva al lado del camino nos sentamos entre unos matorrales Benigno, Gustavo y yo. Joaquín Enrique nos había dado como regalo antes del viaje una cajetilla con marihuana. Hicimos los cigarrillos y fumamos allí al lado del camino. Fue mi última experiencia con alucinógenos. Experiencia en extremo desagradable. Parecía desvanecerme en un abismo y un sentir tétrico y diabólico atormentaba mi pensamiento. Mi vientre se contrajo de nervios y tragué saliva sudando sudor frío. Me arrepentí de haber fumado, pero tenía que soportar el tormento hasta que pasara el efecto. Era una agonía. Me di cuenta que cada vez que había fumado marihuana la experiencia se hacía más y más desagradable. Aquella fue la última, gracias a Dios. Hundido al lado del camino puse mi cabeza entre las manos procurando dominar con mis pensamientos aquel horrible sentir, para que de alguna manera fuese cediendo. Reflexioné recordando mis experiencias antiguas, como bajo el efecto de los hongos alucinógenos me había parecido conocer a Dios, a la totalidad y a la omnipotencia, pero ahora, bajo una nube de demonios, estos me inducían y arrastraban a pensamientos horrendos. Querían que me identificase con ellos y renunciase a la gloria de Dios. Pero los pensamientos de ellos los ponían en mí como si fuesen mis propios pensamientos como para engañarme y hacerme creer que yo era como uno de ellos. ¡Conocí la terrible decisión de los demonios cuando renunciaron a la gloria de Dios! y ahora me atormentaban bajo su presión como si fuese yo mismo para que también yo como ellos tomase la decisión de renunciar a la gloria de Dios. Era el hablar de los demonios. No sé de dónde sacaba las últimas fuerzas para rechazar tamaña obsesión absurda. ¡No puede ser!, ¡no puede ser! me decía. Entonces comprendí claramente cómo había enredado mi vida en complicadas e inútiles complejidades filosóficas e intelectualismos desesperantes. ¡Cómo me había confundido en mis disquisiciones!. Entonces preferí nunca haber sabido lo que supe, ni leído lo leído, ni pensado lo pensado, ni haberme metido en tales cavilaciones inútiles que me habían llevado a un tormentoso callejón sin salida. Gracias a Dios que poco a poco aquella experiencia desvanecíase lentamente; pero yo, ahora cansado y asustado, llegué a la conclusión de que era mejor de aquí en adelante buscar una vida sencilla, con la gente sencilla, ocupado en cosas sencillas, lejos de todas aquellas locuras; pues, ¿a dónde me habían llevado mis disquisiciones? ¡al tormento fatal! ¡Sí, llegué a conocerlo! Me había intoxicado con los alaridos y lamentos de los llamados "grandes" desesperados de la humanidad. Capítulo 3 SALIENDO DE LA TELARAÑA Un hombre nos recogió en su jeep a Benigno y a mí y nos llevó hasta la ciudad de Neiva, capital del departamento del Huila, en Colombia. En el pueblo de Subia, durante una parada, le dije a Benigno que nos recostáramos en la yerba para mirar al cielo y respirar el aire puro de la libertad. Mientras había estado en Bogotá había fantaseado con mis sueños acerca de esa mística libertad en cuanto preparábamos el viaje; y ahora que recién comenzaba estaba muy apurado por sentirme libre; era como si tratara de forzar una liberación. En verdad que ya habían quedado atrás mi ciudad, mi familia y mi gente, mis viejas actividades, y me suponía libre de ataduras. Quería llenar mis pulmones del aire puro de la libertad. Me extendí como safándome de las ligaduras y puesto de pie con los brazos en alto y las piernas abiertas miré a las estrellas y respiré profundamente diciendo: -soy libre, soy libre. Ese era mi deseo. En mi interior me esforzaba por ser optimista ante mi futuro y un camino incierto que querían preocuparme. Yo había leído de Jesús que no nos afanáramos por la comida y el vestido; y fue esa confianza la que me fortaleció para arriesgarme a partir sin mayores seguridades económicas. En esos momentos yo quería forzar mi libertad. Ahora estaba solo frente a todo y pensaba que podría hacer lo que quisiera, como lo quisiera y cuando lo quisiera, y que a nadie tendría que darle cuenta de mí. Confundía aún tal concepto con lo que pudiera ser la libertad. ¿No era acaso eso por lo que abogaba Sartre y el existencialismo, From y el psicoanálisis, y tantos otros esclavos del absurdo? Pero, ¿cómo escapar de la naturaleza y de la estructura en la que estamos hechos? Realización perfecta dentro de los límites de nuestra condición de hombres, ¿no sería más bien una realística libertad relativa? relativa en virtud de la existencia de terceros. Pero aquella preconizada libertad absoluta y amoral, donde el hombre, sin haberse hecho a sí mismo, quiere sin embargo hacer consigo lo que quiere, ¿no es eso un absurdo? ¿acaso tiene el hombre vida en virtud de sí mismo? ¿acaso puede ser otra cosa que aquello que le fue concedido en su creación? ¿Qué si se realizase moviéndose plenamente en el amplio ámbito del albedrío, mas sin ignorar voluntariamente y con furor el propósito por el que fue dado a luz? ¿No es una usurpación el pretender tomarse el derecho absoluto sobre sí mismo? pues en cuanto el hombre no posea vida propia de sí mismo y en sí mismo, por sí mismo autosustentado, ¿puede pretender acaso un derecho de autoposesión absoluta? Mientras más forzaba mi liberación, más me enredaba en los lazos de mi propia y solitaria autoesclavitud, la del egoísmo. Era como una mosca pretendiendo escapar de la telaraña, y a mayor esfuerzo más enredado estaba. ¿No es la libertad más bien un don de gracia? ¿no es la libertad gracia de la misma manera como lo son la hombredad y la naturaleza? Y cuando nos asalta la muerte, ¿no descubrimos acaso que nos llaman y que no somos propios y que debemos devolver lo que nos fue prestado? ¿Acaso va el hombre a la muerte cuando quiere? y si se suicida, ¿acaso escoge una muerte en todo fabricada por el hombre? ¿No nos antecedió la muerte? ¿Somos realmente libres ante la muerte? Por más que me aferrase a mi mismo con las uñas y las garras, aún así sería arrebatado de mi mismo hacia la muerte y sería desligado de mis propias fibras y llevado a donde no quisiera ir. ¿En qué quedaría mi delirante voluntad de superhombre cuando viniesen a llevarme? ¿cerraré voluntariamente los ojos ante la sentencia de muerte que pesa sobre el hombre y a la que sí es absolutamente perentorio resignarse, aún en el rostro de la mentira fatal de la serpiente? Aquel que nos sentencia es nuestro Dueño. La caricia compasiva del humanismo ¿no esconde acaso su resignación secreta? La rebeldía del humanismo da coces contra el aguijón. La psicología moderna se ha puesto de rodillas y por lo menos reza esta oración: -¡acéptate a ti mismo! ¡acéptate! Mas, ¿qué significa este intento de consuelo? Fui descubriendo que no es otra cosa que tener que confesar: -Señor, a mi pesar, no puedo escaparme de mi mismo, ni de mi monstruosidad ante Ti; no puedo escaparme de Ti! Bien, pasamos de Subia y sin detenernos más por el camino llegamos Benigno y yo hasta la ciudad de Neiva. Descendimos desde la fría cordillera de los Andes al caluroso valle del Magdalena; como si fuese desde la filosofía a la realidad de la calle. En Neiva no teníamos Benigno y yo donde dormir esa noche. ¿A dónde dirigirnos? ¿no sería más seguro acudir a las autoridades del lugar? Efectivamente nos dirigimos a la comisaria policial y presentándonos como transeúntes les solicitamos hospedaje. Los policías no encontraron mejor forma de hospedarnos que a la intemperie en el patio de los presos. Pasamos la noche con los prisioneros en el patio de la cárcel. Claro está que los policías dejarían nuestro equipaje con ellos y nos lo cuidarían. Esa noche aconteció el normal cambio de guardia, y al otro día, cuando habíamos de salir, había desaparecido mi cantimplora de mi equipaje que había quedado en manos de la policía. ¿Quienes eran entonces los ladrones?. Mientras habíamos estado conversando amigablemente con los presos esa noche en el patio de la cárcel, de entre nuestros amigos policías se habían robado mi elemento. A lado y lado de la misma reja vivían policías y delicuentes, hombres muy parecidos. Yo había soñado con mi cantimplora. Era nueva y tan bonita y útil a mis ojos cuando la compré en preparación para el viaje. Este fue el estreno en tierra calurosa. Yo había querido liberarme de las ataduras de mi gente, de mis seres queridos; pero había corrido para internarme en la maraña de gentes extrañas a las que no podía eludir. Estas gentes no eran precisamente las mías, pero era el hombre y yo era también el hombre y estaba entre los hombres. ¿Cómo habrían los extraños dar amor a un desconocido? yo era un hippie rebelde de cabellos largos, ambulante y vagabundo, digno de toda sospecha, mirado de reojo y ridiculizado por aquellos mismos a los que también yo miraba de reojo y ridiculizaba. Simplemente hubimos de salir Benigno y yo, no sólo de la cárcel, sino también de la ciudad, y ubicarnos en las afueras a orillas del río Magdalena. Si en la misma comisaría policial se habían robado mi cantimplora, ¿cómo confiar de allí en adelante en tales parajes? Después de comentarlo, nos sentamos a orillas del Magdalena a practicar ejercicios de yoga para relajarnos y reposar. Pero ¿cómo reposar si apenas llevábamos un día de viaje? apenas habíamos avanzado cientos de kilómetros, pero mientras más se devoran las distancias, más se achica el mundo, y mientras más lejos nos vamos, más cerca nos parece el lugar de donde habíamos partido. ¿Para qué reposar entonces tan pronto? era necesario avanzar y avanzar más porque estábamos aún muy cerca del punto de partida. Yo había salido para buscar la paz y la libertad, pero las confundía aún con el reposo de las circunstancias. ¿Cómo reposar si a la paz había que buscarla? y ¿cómo ser libres estando tan atados a lo que esclaviza convirtiendo en tierra de esclavitud a aquella de la queremos libertarnos? ¿Y si amase desinteresadamente, no estaría libre y en paz en cualquier lugar? Pero yo era esclavo de la libertad y quería avanzar y avanzar más, sin reposo ni paz, como un siervo del camino. Entonces llegamos a la ciudad de Popayán, capital del departamento del Cauca, en Colombia. Esa noche dormimos incómodamente en una garita al lado de la vía férrea. Como la garita era estrecha, uno durmió sobre la banca y otro en el piso atravesado en diagonal. Ninguno de los dos podía estirarse. Entonces, al amanecer el dia, Benigno se devolvió para su casa en Bogotá. Yo partí rumbo más hacia el sur, hacia la ciudad de Pasto, capital del departamento de Nariño, en Colombia. Yo no quería regresar. Tenía que avanzar y avanzar. Todo el mundo estaba delante de mí. No podía detenerme. Mi ambición era recorrer el mundo entero. Tal ambición me hacía despreciar lo poco del camino avanzado. Ante tal ambición no podía disfrutar de lo corto del recorrido. ¿Cómo podría detenerme a disfrutar mientras me faltara tanto? ¿era por la falta por lo que no disfrutaba? ¿o era por no disfrutar que me faltaba? La vergüenza del poco recorrido alejaba lo que quería cerca, y el amor por lo lejano me acercaba la vergüenza. Pero de todas maneras la vergüenza era la salud de la búsqueda. En la ruta a la ciudad de Pasto encontré a dos argentinos raidistas que ya habían recorrido Sudamérica y volvían a su patria en el extremo sur. Yo les mentí. Para parecer más recorrido les dije que era italiano, y a la verdad también lo soy por derecho de consanguinidad, pero además les dije que hacía dos años había salido de Europa y que llevaba recorridos muchos países. Pero era mentira; ni siquiera había salido de Colombia. La imagen que yo quería brindar de mi mismo me exigía demasiado. Mentí tontamente. Cualquiera podría darse cuenta de que yo era un colombiano con el puro acento de Bogotá. Ellos me lo hicieron saber, pero yo continué con mi mentira por bastante tiempo. En cuanto me sintiera cerca del punto de partida, aparentaría figurar como si fuese mayor mi recorrido. Pero el que verdaderamente es recorrido aparece cercano y familiar. ¿Dónde estabas libertad cuando la imagen de mi mismo me tenía atrapado? Sobre mí se había impuesto una ambición de figurar muy exigente, pienso, desde mi temprana edad, además de haber nacido de Adam. Cuando estaba en el colegio Salesiano estudiando secundaria, recuerdo que mi complejo de inferioridad se trocó cuando el sacerdote prefecto disciplinario del colegio me informó que el resultado del test psicológico había revelado en mí un elevado cociente de inteligencia. Desde aquella información me sentí inteligente. Otro sacerdote psicólogo me había dicho en la entrevista que yo era un niño lo mismo que los demás; pero yo sospeché que esa aclaración la hacía justamente para que yo no me sintiera diferente. Así que me seguí sintiendo diferente, inteligente y como necesitado de ser distinto. De esa manera, pues, he sido uno más de los demás. En la primaria había sido un buen alumno, y la profesora de segundo me exhibía entre los de tercero. Luego el profesor de tercero quiso pasarme a quinto, saltándome el cuarto, pero mamá no quiso para que no quedaran lagunas en mi educación. Mucho he tardado en comenzar a aprender que la libertad comienza por librarse del yugo de un sí mismo inaceptado y a la vez idolatrado. ¿Cómo siquiera sospechar en aquel tiempo quién sería el que me habría de librar de mi altísima exigencia por figuración, la cual debía ser siempre de tipo especial, y además figuración aceptada por los demás, aunque yo mismo no me aceptara, pero al mismo tiempo, como dije, me idolatrara? Había comenzado deseando ser libre haciéndome egoístamente dueño de mi mismo y para mi mismo; pero cuando luchando contra valores establecidos me imaginé mío, entonces me asaltó la irresistible pregunta: ¿Y mío para qué? ¿qué hago yo conmigo mismo? El absurdo de mi existencia me llevaba a descubrir que aquella cacareada libertad no era tal sino la esclavitud a una existencia sin sentido que pesaba sobre mí sin haberla escogido. Erich From había intentado salir del atolladero tomando prestado del judeocristianismo el ideal del amor, pero eludiendo de él las implicaciones metafísicas. Había que doblegarse ante el amor, a diferencia de Niezsche, pero manteniendo la separación, por incredulidad y/o rebelión, del Estructurador del Amor. Pero qué sospechosa, voluble y superficial, apenas circunstancial, resulta tal moral huérfana y caótica que no ama al más digno de ser amado. Con qué facilidad se manipularía el concepto de amor y qué clase de amor resultaría del acomodo continuo de los intereses propios, si no se reconoce al amor en la revelación de Dios. Si no se reconoce la implicación metafísica y eterna del amor, se pierde la esencia misma de éste. ¿De dónde sostendría el hombre su ideal? ¿acaso de la conveniencia pasajera? pues he allí que la conveniencia pasajera es la enemiga misma del amor. El verdadero amor es la Cruz. ¿Se sustentará el amor de su propia necesidad? El hombre necesita más que un conveniente amor estratégico-social que le haga más llevadera la vida en este mundo. La necesidad es más profunda, la necesidad es metafísica. El hombre necesita ser amado eternamente y para la eternidad. La historia religiosa del hombre demuestra esa necesidad. Yo no puedo contentarme con un optimismo meramente terrenal. Mi dignidad demanda la eternidad, el amor eterno, la gloria eterna. El optimismo huérfano no sería más que la careta sonriente del melancólico payaso. La realidad de la muerte, del dolor y del mal, no es motivo suficiente para la resignación. El hombre necesita un Salvador que sea divino y a la vez humano, no simplemente un psiquiatra resignado. Necesitamos al Cristo resucitado al cual debemos agradecer el haber irrumpido en la historia de los hombres. ¿Por qué se molestan algunos con esta historia? ¿y por qué traicionan el verdadero amor? Estemos agradecidos por esta historia que abrió las puertas de la esperanza y del sentido metafísico y eterno del hombre. Pero mientras yo estaba en la ciudad de Pasto con los dos argentinos raidistas, mentía para presentar una imagen aceptable; hacía lucir las cosas de manera que resultasen favorables a mi figura delante de los demás. No obstante, mi deshonestidad me rebajaba a mis propios ojos. ¿Para qué seguir engañándome más a mi mismo? Durante un tiempo, todavía en Bogotá antes del viaje, yo había llegado a pensar en ser totalmente honesto y sincero, decir las cosas como son y explicar abiertamente los motivos de mis actitudes. Pensaba yo que con tal actitud podría justificar y demostrar comprensibles todas mis actitudes. No obstante, mi sincera búsqueda de la honestidad y de la misma sinceridad chocaba con vergüenzas y ensueños; y vencer tales reservas era como emprender una lucha contra la naturaleza. ¡Qué fácil era cansarse, descuidarse y encontrarse de nuevo fingiendo! Gobernar yo solo este asunto de mi verdadera identidad me parecía una lucha titánica. Con pocas fuerzas hacer frente a demandas perfectísimas, me hacía sospechar de la imposibilidad de la empresa. Era la empresa de mi propia identidad. Anhelaba lo más perfecto, pero descubría lo contrario; y no sólo yo lo descubría, sino que mis fracasos eran claramente notorios a los demás. ¿Qué seguir haciendo? por lo pronto, en este viaje ahora, seguir caminando. En la ciudad de Pasto fuimos a la plaza central; nos sentamos allí en el suelo, recostamos las mochilas y empezamos a cantar. La gente comenzó a rodearnos. Los argentinos hicieron un letrero que decía: "Estudiantes Argentinos Raidistas" y colocaron cerca del letrero una cajita y seguimos cantando. La gente voluntaria ofrendaba de su dinero en la cajita, con lo cual pudimos continuar el viaje. Con ellos viajé hasta Quito, la capital del Ecuador. Al cruzar la frontera entre Colombia y Ecuador sobre el puente de Rumichaca, tuve que pagar un impuesto de $500. Entonces usé lo que papá me había regalado. Mi dinero quedó reducido a $300. Con eso salí de Colombia el 7 de abril de 1971. Cruzamos la frontera al atardecer y fuimos a unos baños termales cerca de la frontera. Nos bañamos allí y después de comer queso y sardinas dormimos en los alrededores de los termales. Al día siguiente continuamos a Tulcán, después a Ibarra y así hasta Quito. Había comenzado para mí el entusiasmo de conocer otro país. Otro detalle, sin embargo, minaba mi dignidad interior. Los dos muchachos argentinos que ya regresaban a su patria tenían la costumbre de pedir dinero a la gente en la calle para ayudarse a continuar el viaje. Tuve mis reservas, pero si quería seguir en su compañía tenía que compartir la tarea de "retacar". Esa clase de dependencia se fue haciendo entonces cada vez más molesta. Una vez llegados a Quito fuimos a comer a un restaurante. Mientras estábamos allí, los dos argentinos se las arreglaron para deshacerse de mí y en aquel restaurante desaparecieron de mi vista con una excusa y no los volví a ver. En Quito conocí a otro joven colombiano que me llevó a su pensión y me presentó a otro argentino radicado en Ecuador y que era el director de un programa de arte moderno en la televisión. Yo componía canciones y llevaba mi guitarra. También llevaba conmigo una carpeta con mi colección de cuentos cortos que me había publicado el diario La República de Bogotá. Concertada una entrevista, me presenté en un canal de televisión a través del programa de arte moderno. Respondí a las preguntas premeditadas durante la entrevista y canté dos canciones de mi cosecha. Entonces me invitaron de otro canal de televisión para presentarme también allí. Parecía que en Quito se me abría la puerta para entregarme al arte de mis canciones. Podría haberme detenido en Quito y haber tomado ese nuevo rumbo que se abría delante de mí con tentadoras posibilidades. Pero mis inquietudes de recorrer el mundo y de continuar el sentido de mi viaje no me permitieron asentarme tan pronto apenas recién salido. Decidí seguir mi correría. En aquel día debía asistir a una entrevista con el otro canal para ultimar los detalles de la presentación, pero no asistí a la cita. Salí a las afueras de la ciudad de Quito y tomé rumbo a la ciudad de Latacunga. Quito había representado la tentación de un desvío en el camino. Aquel director de arte moderno era homosexual. Una vez en su apartamento, a donde fui para tratar del programa de televisión, mientras yo estaba distraído, él desfachatadamente se colocó de espaldas frente a mi y me tomó de los brazos haciendome rodearle con ellos. Me resistí. Entonces quiso convencerme con su filosofía. Se sentó en su escritorio y comenzó a hablar tenebrosos disparates. Agradezco a Dios que me libró de tal influencia y pude negarme y contradecirle. Si me hubiera quedado en Quito en el ambiente artístico, hubiera tenido que compartir con esa clase de gente. En el viaje a Latacunga fui solo, pero todavía llevaba conmigo mi figuración. Un buen hombre me recogió en su coche y me habló de la hospitalidad de su tierra, me invitó a tomar helado en el camino y charlamos durante el viaje. Yo seguí mintiendo como a los argentinos, e incluso fingiendo el acento. El hombre se mostró muy amable, como quien pinta a los turistas las excelencias de su terruño. A lo largo de todo mi viaje posterior fui descubriendo esa actitud típica de muchas personas para con los extranjeros. Fui notando que los hombres somos muy parecidos a pesar de la diferencia de nación y de costumbres. Y es que antes de pertenecer a una nación, pertenecemos a la humanidad; y ese rasgo humano nos identifica a pesar de las diferencias folclóricas. Aunque varían las costumbres, los paisajes y las circunstancias, con todo, se destila un parecido en los hombres que nos hace definitivamente hermanos. Sin embargo, noté también que cada cual se identifica más con lo suyo, lo nacional, lo accidental, que con lo genérico de la raza humana. Así resulta cada pueblo contando las exquisiteces de su particularidad, discriminando al resto de sus hermanos parecidos nacidos un poco más allá de la móvil frontera, hecha frontera por el pensamiento. Si varios pueblos habían participado en una guerra, cada parte contaba la historia en forma favorable para su nación y sus héroes. Cada país decía haber sido suyo el territorio. Pero cruzando la frontera cambiaba la historia aunque se tratase del mismo episodio. La guerra había sido la misma, pero otros los héroes, otra la interpretación. ¡Oh, nuestra esclavitud humana bajo la figuración! ¡cuán inaccesible parece la ruta de la honestidad! El temor de no ser aceptados nos juega una mala pasada. Entonces comenzarían a resaltar en mí las razones de Jesús que dijo: "¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?" Ante el Dios vivo no podemos figurar. Se me hacía necesario aprender esto; entonces la libertad se acercaría a mis puertas. Para ser libre debo ser honesto, pero también debo recibir el perdón. Ahora hacía horas que esperaba en las afueras de la ciudad de Latacunga por un vehículo que me adelantara un poco más allá; pero ya atardecía. Entonces un niño se acercó a mí y me dijo que de su casa me estaban invitando. Me levanté y fui con él. Sus familiares me habían visto allí durante todo ese tiempo y entonces me hicieron llamar para prestarme sus servicios. Me invitaron a comer, me permitieron bañarme y nos pusimos a charlar. Eran la familia Orellana de las afueras de Latacunga y que pertenecían a los a sí llamados testigos de Jehová. Me invitaron a quedarme con ellos por algunos días. Lo hice. Fui a sus reuniones en el llamado salón del reino. Mi interés por la Biblia fue entonces abonado en aquella parada. Estuve cerca de una semana compartiendo con aquella familia. Entonces encontré en la ciudad a dos raidistas, uno uruguayo y el otro paraguayo, con los cuales seguí viaje hasta la ciudad de Riobamba. La ciudad estaba de carnavales. Por la noche nos encontramos con un hombre que estaba borracho, el cual nos llevó a pasar la noche en casa de sus parientes. Estos, con mucha hospitalidad, se levantaron y nos atendieron. Dormimos allí y aquel hombre viajó al otro día dejándonos en casa de sus parientes. Era la familia Oñate Navarrete de Riobamba. Esta familia nos atendió muy bien y nos invitaron a pasar unos días con ellos durante el carnaval. Entonces me presenté en dos emisoras radiales cantando y dedicando las canciones a la querida familia que nos hospedaba. También con el paraguayo hicimos una presentación artística en un escenario del carnaval. Así obtuvimos algún dinero. Pasada la semana decidí continuar viaje solo hacia la ciudad de Guayaquil. Entonces, como recuerdo, en aquella despedida con los Oñate Navarrete, yo les dejé mi guitarra y ellos me dieron la suya; también les dejé mi Biblia de la versión Watchtower, y ellos me dieron autografiada la de ellos de la versión Reina-Valera del '60. Yo no sabía que sin proponérmelo yo, Dios me estaba cambiando la versión justo a partir del momento en que la Biblia sería mi principal compañera. En Guayaquil busqué la dirección de un raidista ecuatoriano que yo no conocía, pero que por ser caminante quizá me ayudaría. Lo encontré y posé en su casa por unos días en los cuales tuve también la oportunidad de presentarme en otro canal de televisión donde canté una canción que había compuesto recientemente: país de Dios: Cada día encontraré un lugar tranquilo donde pueda descansar del viaje. Cada día encontraré un hogar que me haga sentir en mi tierra natal. ¡Oh, ¿por qué habría de temer partir si todo el mundo es bello para mi? Ahora quiero recorrer todo el país de Dios. Canté esta canción en la televisión de Guayaquil, y el director del programa preguntó a la audiencia, pues era un programa en vivo, qué preferían: si quedarse con su sociedad, o salir a vivir como yo. La juventud le contestó desde la platea que preferiría salir como yo. Me preguntó entonces que por qué yo abandonaba la sociedad. Le dije que estaba podrida. Terminado el programa recibí algún dinero y entonces me dirigí hacia la frontera con el Perú, Huaquillas-Aguas Verdes. Con la documentación lista pasé hacia Túmbez en el Perú. El paisaje cambió. El verdor de las praderas se tornó un desierto de arena a orillas del océano Pacífico. La ruta panamericana sería mi hogar por algún tiempo. Después de haber dormido en Túmbez sobre el sofá médico de un consultorio, comencé a devorar kilómetros a través del desierto bordeando el Pacífico. Dormía a veces viajando en camiones. El paisaje era nuevo y hermosísimo para mi: arena y mar y la interminable ruta que pasa por Piura, Chiclayo, Trujillo, Chimbote. Durante esta parte del viaje perdí gran parte de mis documentos de identidad. Sería quizás una señal de que mi vieja identidad comenzaría a cambiar. Había perdido parte de mis documentos y el paisaje había cambiado. Aho
Publicado el 12/05/2007 a 22:07
Por ginoiafrancescov
INSTANCIAS
Poemas 1971 - 1983
GINO IAFRANCESCO V.
ÍNDICE
Prefacio 1. Sin salida 2. Palabras de uno que nace 3. María Ciruelas de las ciruelas exquisitas 4. Cuando entregue el mando 5. Mi amigo 6. Salmo 7. Esperaré en la puerta 8. En el seno del principio 9. Aquí espero, Señor 10. Gracias 11. La mesa de los privilegiados 12. ¡Oh! que los hombres sepan 13. Hipóstasis de la Imagen y Gloria 14. Ramera
PREFACIO
El presente libro "Instancias" es una colección de oraciones y poemas libres del autor escritos en forma dispersa cuando se hallaba fuera de Colombia en su primer periplo largo por América del Sur, el cual duró casi quince años, habiendo salido de Bogotá, Colombia, el 3 de abril de 1971 y regresado el 20 de junio de 1985. Durante este período se escribieron estas Instancias mayormente en Argentina y Paraguay. Algunas pocas fueron revisados por el mismo autor después de la fecha de su escritura, que es la que aparece en esta edición. "Instancias" es la primera colección del autor siendo éste ya cristiano. Hubo una colección del período de inconverso, anterior a 1971. Después de 1985 y hasta 1993 se formó otra colección titulada "Trozos de realidad" con aquellos escritos en Colombia antes del segundo periplo por América del Sur. Otra colección aparece en "Myriam", particularmente dedicada a su esposa, y es también mayormente de 1993 y de Colombia. Como el Titulo de esta colección lo dice: "Instancias", la mayoría de estas oraciones y poemas libres reflejan un proceso místico interior. Si se tienen en cuenta las fechas podríase percibir en el conjunto una escala prácticamente sucesiva.
INSTANCIAS, 1 Salta, Argentina., 1971
SIN SALIDA
¿Si ves, Señor, que no encuentro una salida? Y sé que existes Tú; pero, ¿y Tú?. ¿Debo desgarrarme acaso para saber que siempre habías estado, y que mil años en Ti, de mi tardanza, no han sido en Ti, y en mi, ya qué, si estoy en Ti?
Y sufro para ser; y cuando sea, cual nunca haber sufrido. Y lucho para estar; y cuando esté, olvidaste mi falta, yo, el obstáculo; y al fin, Tu voluntad en mi y yo en Tu voluntad, mi voluntad.
¿Si ves, Señor, que no encuentro una salida? Siempre me estoy haciendo nuevo; y cuando soy ya tengo vida eterna.
¡Que no venga nadie para turbar mi paz!
Pero mi paz eres Tú, y Tú vienes con ellos. Y cuando llegan ellos, porque por Ti ellos fueron, mi silencio descubre que yo aquí, ellos allá, y Tú en todos te expandes sin haber un lugar que esté lejos de Ti. Entonces yo me siento en la posesión de Tu amor, y Tu amor, que eres Tú, está en mí y yo amo; y soy el que Tú quieres y soy el que Tú amas y Tú amas Tu amor porque fuera de él no existe nada. Aun el infierno es el amor de tu justicia. Entonces yo amo cuando los amo a ellos, porque mi amor que eres Tú los ha nutrido a ellos; y ellos, al nutrirse de Ti, son Tu amor y en Ti son. Pero Tú eres en mí y por eso yo en ellos. Y Tú y yo, y yo y ellos, somos uno: Tu amor. Y mi amor es Tu amor porque Tú eres en mí. Y cuando eres en mí, yo soy el que soy, el que me dieres; y todo lo tengo porque todo me lo has dado. Y Tú eres el amor que no conoce límite; y todo lo entregas para que seamos; y cuando somos, Tú en nosotros eres y vuelve sobre Ti todo el amor que diste y lo vuelves a dar porque siempre eres Nuevo; y entonces de continuo y por siempre recibes Tu propia Novedad. Y al dárnoslo todo, nosotros por Ti somos. Así verdaderamente has sido el Redentor.
INSTANCIAS, 2 Asunción, Paraguay, 1971
PALABRAS DE UNO QUE NACE
Padre, nada tuviera yo si Tú no me lo hubieras dado. Y me das a manos llenas, pero yo desparramo. Perdóname conforme a Tu misericordia y dame hoy una oración de arrepentimiento y acción de gracias. Haz que Cristo se levante en mi.
Tanto me has amado, ¡Oh! Padre; y sin embargo yo sigo escuchando otros sonidos. Y es la vanidad la que me enlaza y la envidia de la Divinidad de Cristo. Destrúyeme, ¡Oh! Padre, para que nazca nuevo. ¡Límpiame! así como lo prometiste; como nos prometiste a todos.
Cristo, amado mío, eres mi amigo. Llévate de mi esta vergüenza para que yo te confiese y reciba lo tuyo. Mi traición ¡bórrala!. Esta mi traición ¡desarráigala!. LLéname de Tú Espíritu para que ya no tema. ¡Ayúdame a escogerte definitivamente! ¡Ayúdame a rendirme a Ti! ¡Ayúdame a humillarme y a arrepentirme! porque terco y orgulloso soy; porque no doblo mi cerviz ante Ti. ¡Ayúdame a ser tuyo! porque eres mi amigo. Mi amigo, ¡oh! Cristo, porque me declaras las cosas del Padre; porque te entregaste a la muerte cuando era yo el condenado. Es tanta mi bajeza que hasta de arrepentirme me avergüenzo ante el mundo. Pero confío en Ti. ¡Sumérgeme! ¡Desgárrame! ¡Vénceme! porque tus armas son el amor y el perdón; y la corona de Tu victoria darás al vencido, porque has amado a los que desgarraste, a los que negaste al mundo; y entonces, al negarles, les afirmaste más y para siempre. ¿Cuándo encontraría un amigo como Tú? ¿Cuándo hallaría un amor como el Tuyo? porque tienes el amor del Padre.
Y ahora que lo escribo en las tinieblas, te pido que me ayudes a pedirte que lo diga yo a la luz; porque por mi mismo, ni siquiera pedirte soy capaz.
Ven, llámame, enséñame a pronunciar ¡Abba!, como la madre al niño.
Amigo, no me abandones; haz que diga: ¡oh! Cristo mio, Santo mío, amor mío, amigo insustituible, te pido que algún día esto que escribo en tinieblas lo diga yo a la luz para construir en otros la lámpara que no se apaga, la fuente que calma toda sed. Si ya sé que tan solo hay salvación en Ti, ¿por qué me escondo? Si ya sé que me darás lo que te pida, ¿por qué no pido? Si ya sé que has de limpiarme, ¿por qué no me presento a Ti con mi inmundicia? ¿acaso, Señor, vas a dejar que escoja las tinieblas y la muerte? porque días hay en que prefiero descansar de todo y volver a la nada. Pero yo sé, Señor, también que no soy yo quien lo prefiere, porque yo vengo de Ti, porque mi espíritu lo alentó Tu Ser; y la luz cuando viene quiere alumbrar en vez de obscurecer; el fuego cuando viene quiere abrasar; no helar ni detenerse. Por eso sé, Señor, que no soy yo quien clamo por la nada eterna. Mas acontece que al no ser, ya no tendría que darme cuenta de haber andado mal; y entonces no me avergonzaría al creer que no sería condenado a ser en condenación. Pero al alejarme de Tu luz y Tu limpieza y Tu perdón, y al lanzarme en busca de la nada, entonces empiezo a ser en condenación; es decir, lo que temía. Por eso ahora te pido que me permitas escogerte definitivamente; que me permitas sentir la elección que hiciste de mi antes de que yo fuese, antes de derramar Tu luz y fuese yo como una chispa de Tu llama. Porque siempre fuiste llama y siempre estuvo contigo el conocimiento de las chispas que nacerían de Tu llama. Pero, ¿cuándo sabrá la chispa que su madre es la llama, si la llama no se enciende toda en la chispa y le enseña el camino de expandirse hasta abarcarlo todo?
Gracias te doy porque me has enseñado; porque amando la llama a cada chispa y dándole su nuevo ser, le indica que al amar la chispa y darse totalmente descubrirá el fuego del amor que nunca ha de apagarse; la fuente que nunca ha de agotarse. Gracias, Señor, porque ya sé que tan solo me resta aceptar Tu amor y Tu enseñanza; y entonces lograré por fin la meta del camino. Gracias, Señor, porque aprendí de Ti que amando totalmente, por intermedio Tuyo, totalmente soy.
INSTANCIAS, 3 Salta, Argentina, 1972
MARÍA CIRUELAS DE LAS CIRUELAS EXQUISITAS
Se llama María Ciruelas, María Ciruelas de las ciruelas exquisitas. A ella me la dio mi Padre desde el cielo; me la dio como esposa y me sanó en el cuerpo.
Yo la conocía desde los sueños del mito, y me la dio mi Padre y me sanó en el cuerpo.
María Ciruelas de las ciruelas exquisitas, dulce amada mía, fervor de mi ternura. Tantas ternuras muertas perdidas con los años; tantos cantos de amor ahogados en la nada. Caída de los tiempos maduros que se pasan, sonido de las flautas, alabanzas que demoran su voz al Dios Altísimo, porque faltaba abrir la boca, porque faltaba derramar el alma. Pero me escuchó en los cielos, sentado, desde el Trono; y me la dio mi Padre, Su regalo de tierra, Su natural regalo, espejo de mis cantos y son de mis tonadas.
María Ciruelas de las ciruelas exquisitas, esposa de mi alma y esposa de mi cuerpo; regalo de mi Padre conque me enmaridó. Elevo mi alabanza como hombre de los campos; me inclino enteramente en mi agradecimiento, y le presento a mi amada, regalo de mi Padre, para que Él la ame más que yo; para que yo la ame con un amor prestado desde Sus tesoros.
Padre, prometo amarla con el amor que me des. Descargo en Ti mi falta, me siento en Tu verdor, Eterna primavera, Dios de amor.
INSTANCIAS, 4 Buenos Aires, Argentina, 1972
CUANDO ENTREGUE EL MANDO
Yo sé que detrás de mi silencio, cuando entregue el mando, encontraré la música del coro de Tus ángeles; encontraré el lugar de mi estar celestial por Tu bondad; encontraré la Casa; principalmente me encontraré contigo, Padre mio, Señor mio, y seré feliz; cuando entregue el mando, después de mi derrota, rendido ante Ti, que es Tu triunfo y mi triunfo, por Tu amor, por Tu gracia; me encontraré contigo, que es todo lo que puede anhelarse y que basta para la eternidad. Tú, solo Tú, y eso es todo.
INSTANCIAS, 5 Asunción, Paraguay, 1973
MI AMIGO
Yo te diré quien es mi amigo; o mejor, me pregunto: ¿sería capaz de contarte Su amistad? si pudieras sentirte satisfecho al máximo, si pudieras reír de eternidad, si al fin y al cabo tocaras lo inefable, aun así no te podría explicar quién es mi amigo, cuan bella es Su amistad.
A veces me pregunto si acaso yo mismo llegaré algún día a comprender. Y aunque me vuelva niño, aunque lave mi alma en el más puro manantial y recobre la inocencia del Edén, aún pasará el tiempo sin que logre entender, sin que logre aprender, sin que logre gustar la amplitud de Su cause, la amplitud de Su andar.
Tal es mi amigo, sencillo como el cordero de los campos, ligero como el águila, fuerte como el león. Es además mi Padre, es mi hermano, Él mismo me dio a luz.
Él ha venido a morar en mi templo; en Su templo, perdón, quise más bien decir.
Óyeme, recuerda, Él es también Tu amigo; tú eres también Su templo; ¿no ves escrito acaso tu nombre en Su gran libro? El diario de Su vida también te nombró a ti; con cuánta maestría habló de ti y de mi; bondad bañó el capítulo de nuestro caminar; ¡cuán grande es nuestro amigo! ¡no lo puedo explicar!.
INSTANCIAS, 6 Asunción, Paraguay, 1975
SALMO
Recuerdo, Padre mio, cuando cantaba a la infinita soledad; cuando lloraba, debía más bien decir. Hoy he hallado en Ti un grandísimo refugio, un gratísimo refugio; y Tu compañía me acompaña todos los días. Creo, Señor, que nunca más volveré a estar solo. Señor, ¡cuánto te agradezco!
¡Señor!, ¡Señor!, ¡como sienten los hombres! ¡qué cosa es el camino! Sin Ti, Señor, ¿a dónde ir? Pero Tú nos trajiste y aquí estamos. ¡Qué distinto es ser Tuyo!
¿Qué es lo que ha hecho el hombre de sí? ¿Qué hará consigo mismo? Señor, ayúdame; no me dejes flaquear porque te he escogido a Ti. Te he escogido, Señor; ¡permítemelo hacer!.
¿Por qué no se preguntan los que te rechazan por qué no son felices? Ya sé que existe la felicidad. Yo he escuchado de Ti. Tan poco te conozco apenas, pero ya es suficiente para conocer que existe la felicidad.
Señor, mientras Tú permanezcas, el hombre tiene cerca la felicidad. ¡Y sólo Tú permaneces!
Que terca y torpe obstinación de aquellos que no quieren creer, de aquellos que no quieren ver, de aquellos que no quieren aceptar Tu enorme majestad.
INSTANCIAS, 7 Asunción, Paraguay, 1976
ESPERARÉ EN LA PUERTA
Esperaré en la puerta; yo sé que se abrirá; porque Él es bueno se abrirá, porque Él es santo se abrirá. Esperaré en la puerta y se abrirá.
Mi alma lo sabe muy bien, Señor, que dependo de Ti. Mi alma te espera, Señor; ten misericordia de mi.
¿A quién otro buscaré? ¿en quién otro esperaré? La ilusión de mi mismo yo sé que he de apartar. Respiro delicado para no herir, no ofender. Permanezco callado esperando aprender.
Y mi silencio habla; se eleva cual vapor; estoy anonadado, esperando, Señor.
Cuan triste es el pecado; no tanto en los que vi, sino el que en mi, siendo amado, yo mismo cometí. Cuan triste es el pecado; no miro a los demás; a mi mismo me miro; cuan triste es en verdad.
Ya sé por qué las aves tan llenas de cantar pasan sin advertirse al que no sabe amar. Ya sé por qué las flores con todo su esplendor no conmueven el llanto de un duro corazón. Ya sé por qué los hombres, los hombres como yo, causan tantos dolores; ¡causo tanto dolor!.
Nací como una espina; ¿qué más puedo esperar? que pronto en el Milenio me vuelva un arrayán; y en vez de estar hiriendo, punzando a todo dar, que entonces a mi sombra se pueda descansar.
Esperaré en la puerta; yo sé que se abrirá. Porque Él es santo y bueno la puerta se abrirá.
INSTANCIAS, 8 Tobatí, Paraguay, 1977
EN EL SENODEL PRINCIPIOY el Omnipotente pudo.Y lo podido reveló al que pudo.El Poder testificó de Sí,y el todo fue podido.El todo testificó de la plenitud del que atribuye,y el atributo fue destello del que pudo.Y el destello era Luz,y la Luz era Gloria,y la Gloria era Vida eterna y engendrada,y cual engendrada sin principio,entonces, sí, substancia;y en la substancia, Imagen.La Imagen engendrada,inmanente y sin principio,el Rostro del Omnipotente.Y la Gloria compartíase en el Seno bajo el sello;y por decirlo así,una costilla le cubría.Y el Poder operó,y he aquí, nos movemos tras Su operación.Y por Su Logos, eterno y engendrado,el todo fue podido del Creador.Y el Logos hubo hablado,y Su ejército podido.El universo fue podido,el invisible y el visible,y el Hombre fue podido;y los que después pudieron,pudieron porque fueronellos mismos, sí, podidos.Y el Omnipotente Mismo se posee desde Sí,y se revela,y camina,respira,se regocija en el júbilo de Su absoluta libertad.El misterio de Su Ser emitía susurroscuando todo era obscuro,cundo todo era nada.Y cuando era de noche,Su Ser se movía y palpitaba como escondido en Sí.El Eterno palpitaba.El Inmutable se movía.El Altísimo velaba y conocía; era como si esperase para hablar.Y esperaba con amor,sin esperar.El Altísimo callaba,porque calla cuando ha de callary habla cuando quiere hablar.Aunque en Sí mismo hablaba,para nosotros callaba.Calla cuando quiere;enmudece de Sí.Y habla cuando quiere;y cuando habla, habla de Sí,porque conoce,porque puede,porque está, y así es.Y cuando calla reposa,y cuando habla, Su reposo habla con Él.De Él testifica porque Suyo es el Reino.Por Él opera porque Suyo es el Poder.Para Él participa porque es Uno y es Padre;es Uno con Su Hijo,y es Uno con Su Espíritu.Suya, de Dios, es la Gloria;Suyo es el derecho porque todo lo pudo.El Reino, el Poder y la Gloria,la Raíz, la Savia y el Frutodel Árbol de la Vida.Y el Fruto es pan del inocenteque recibe la gracia de la Savia.Y la Savia es mediadora.La Raíz, desde la Semilla eterna de una Voluntad eterna,promulgó al Árbol de la Vida.Y la Semilla eterna conservaba el germen de la Vida eterna.Y era ese el misterio de la perpetuidad;la eternidad del Ser que da.Y el Omnipotente pudo,y lo podido reveló al que supo.El todo podidoreveló una parte de lo conocido;y el todo conocido pertenece al Omnisciente.Y el Omnisciente se conocetambién a Sí mismo y en pleno.Y Suya era la Mente,Imagen Suya y Gloria,Igual a Dios, Persona,el Hijo cual Persona,el Verbo que antes era, y es, y que será.Pues si personas fueronalgunos de sus destellos creados,persona habría de serEl que dio a reflejar.Si personas descúbrenselos que descubren,persona habría de ser El que dio a descubrir.El reflejo anunció lo reflejadoy la parte anunció al todo,y el todo Al que lo supo y pudo.Y sobre la parte operaba la influencia del todo,porque fue Uno El que lo supo y pudo.La parte, pues, testifica del todo,como el iris del ojo del estado del cuerpo.Y en la oreja se lee lo que pasa en el resto,y las agujas punzan donde han de punzar.Y leen los hombres en las manosy en el rostro leen,y leen en los pies,y leen en la frente,y en muchas partes leen.Y cuando se vierte el gene,se vertió la especie;y en la especie viene de la vida su cual.Y por la vida corre Aquel que la sustenta,y aunque es Otro, sin embargo sustenta,vivifica, condesciende y soporta.La voluntad de Dios es amor condescendiente,la Fuerza de las fuerzas,el Gran Rey cual Persona,el Altísimo.Destellos, pues, del Eternotestimonian del que en todas partes está,el Omnipresente.Y el Omnipotente pudo porque dio para estar.Y está el Omnipresente en lo que pudo,y en lo que supo estuvo,y en lo que sabe está. Y todo lo que sabe lo sabe desde Sí,y nadie se lo cuenta.Al todo atribuyó.Atribuido es el todo; atribuido del que lo pudo.Y porque el Alto pudo,el Alto es;y porque es, está.Y la Fuerza era,y las fuerzas fueron;y estuvieron las fuerzas allí donde estuvieron.Y fueron las fuerzas respuestas obedientes,del Eterno atribuidas,de Su Voluntad vivificadas.Y esa Voluntad se conocía a Sí,y estuvo en lo que quiso,y en lo que quiere está.Conoce también lo que reprueba,y no lo reconoce;ejercita paciencia y lo soporta,soportando hasta el día en que revelarálo que aborrece y odia,lo que repruebe;mas espera para mostrar Su ira.Con Su sentencia se dará también a conocer.Y ese día que tan sólo Él conocenos lo muestra viniendo,viajando por los hilos del tiempo,trayendo el sonido de Su libertad de Ser.Y escogió Dios participar,participarse todo; amarnos como al Hijo,amar, de Sí entregar.Que se pueda así como Él pudo;que se conozca así como Él supo; y que se esté donde Él está.Y se entregó en el Hijo; en Él y por el Hijo.Y de Dios éste Hijose encaminó al calvarioy se entregó en la cruzpara llenarlo todo,para brindarlo todo,cual carne y pan, comida,cual sangre y vino, celestial bebida,humanidad gloriosa compartida,Divinidad humanizada, asimilada,y tras resurrección envió Su Espíritu,derramándolo todo,tomando de lo Suyo y repartiéndolo;dándonos lo que pudo,lo que supo y donde estuvo. Y ya no somos muchos, aunque muchos,sino que somos Uno. Y con Él somos Unoy el Uno está en los muchos.El Inmutable es;se mueve donde está;palpita en Su respiración.Esencialmente es,eternamente está. Y hace existir lo que de Suyo da.Y como Libre respira,y como Libre exhala;y cuando exhala amay cuando exhala juzga. Ama y juzga.Cuando escoge ama,y cuando ama perdona,y cuando ama guarda.Y cuando guardaes porque también reprueba.Cuando reprueba advierte,y entonces espera y calla.Soporta con paciencia y acumula.Los que tuvieron ser no deben pervertirlo,porque no escaparán al dolor del torcido.¿Cómo escapar del que ama?El ser que ha sido amadosolo puede sufrir cuando se aleja.Sufre porque es amado y a ese Amor desecha.La Luz Pura desecha y bebe obscuridad.Su ser, que era un regalo,arranca del estado de su felicidadaquel que al Señor deja. Llamado fue a la vida y creado de la nada;a la gloria invitado, pero se rehusó.¿Cómo podrá escaparse si estaba diseñadopara un Amor eterno ahora olvidado?Vagará en el absurdo,sufrirá en el tormento,odiará lo que busca porque era para el cielo,y ahora lo que encuentra, solo oropel, estiércol,recordarale siempre su esclavitud buscada;creatura de la nada que así se corrompió.Cuando el Señor reprueba,advierte y después calla;espera y acumula de fuego eterno ascuas.Como si grita y clama,cual mujer que está de parto;Omnipotente clama,y cuando clama engendra,y cuando engendra estalla;estalla lo que mata y lo que mata deja;deja lo que Le deja;lo que a pesar de Su amor, por mal le deja.Entonces con justicia es que mata,y a Su pesar lo mata.Y mientras mata guarda,y mientras guarda ama,y siempre está presente,así sea cual justicia.Y así es.Porque ama repruebay el infierno es amor que reprueba, que no dice amén a la monstruosidad humanamas que le acerca por lo menos la justiciaya que desechó la gracia.A no todos, pues, mata,sino que como ama, escoge y guarda.Y cuando mata y guardarevela lo que quiso desde Su libertad.Lo que reprueba Él mata;lo soporta y lo mata;lo pesa en Su balanzay lo que sentencia mata.Y mata porque guardalo que escogió para Sí. ¿Y quién le impedirá?porque no hay nadie más como Él.Ocultábase Uno Sólo bajo el sello;Uno Sólo callaba cual Simiente eternal;Uno Sólo prohíbe lo del bien y del mal.Y en Su fidelidad diseñó a la inocencia;y ésta era semejante. Imagen, semejanza, espejo a reflejar.Cuando no había culpa preparó una moral en libertad.La libertad fue amor, participar;matrimonio perfecto a realizar.Y el Hombre es la escogida,el Hombre la casada,el Hombre la querida y perdonada,un óvulo para Su misericordiaque ya estaba guardada,siempre lista y preparadadesde la eternidad.Empero la simiente de la astuta serpiente conocerá el divorcio;permitiósele un día adulterar, perversa,que entonces se conozca de Dios la Santidad;la Santidad escogida desde la eternidad.El Fuego de esta Gloriaa la banal serpienteun día consumirá.¿Y qué dirá?su canto es un lamento;no halló felicidad.Por siglos de los siglos se atormentará.Dragón que en el abismo escogió su moradafue el padre de esos hijos de locura insensata; quisieron el espantoy el espanto ha venido a recibirlos.Aunque ilusos quisieroncambiarle el nombre a los abismos,a los abismos mismosno pudieron cambiar.Tan solo con palabras no se puede trocarla horrenda consecuenciade fatal realidad.Conocieron, quisieron,entonces a enfrentar.Esta es, pues, la historiacomo de un caballo blancoque viene cabalgadodesde la eternidad.Un jinete invisible le alimenta,un jinete invisible guiando va.El jinete invisible en el visible va:el Logos engendrado desde la eternidad.De Dios la Plenitud del Atributo Excelsoengendró ante Su espejo a Aquel que le es Igual,y exhalándose Mismo como Amor allí estuvocompartiendo la Gloria que le es esencial.El Dios invisible se reveló en Su Imageny era el Verbo que como Primogénitorasgó la oscuridad,alzándose en Su nombrepara con Él crear. Su corazón cargado de todo Su Podery un misterio secreto y glorioso por traer.Un fiel motivo eterno le movía.Desgarró el sello el Altísimoy el velo de Su Ser comenzó a descorrer.Y era Uno, el Padre,con Él también el Hijoy el Espíritu Santo.Creación bajo el manto;nido de amor y reino.La nada fue vencida en el principioporque tan sólo era el silencio del sermientras estaba oculto callando bajo el sello.La esencia operó en la costillay la existencia nació cual mujer.Y era Uno Solo el Ser Divino, y Uno es:el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; pero tenía un motivo: se quería casar,engendrar muchos hijos para participarde ese Amor tan profundo que de Su intimidadla plenitud mismísima quisiéramos brindar;derramarse en el vientre de Su Gloria,preñarla de la Suma de Sí,y así entregar eternamente,sí, cual respirando siempre,el reposo de la realización.Y fue la realidad la hija de la dicha del reposo.Y el reposo satisfecho satisfizo.La Voluntad vivificante se derramó en deleitey la esposa viviente, su costilla de antes,nada por el Eterno amada,descansó en el reposo derramado.Y el Logos, Atributo eterno y engendrado,de la Divina Especie conteniendo en sus lomos,habló, mandó, ordenó,con plenitud y fuerza,y una vez más la tierra fue segura testigode una nueva creación.Y muriendo ella misma abrasada de un fuego,volverá placentera a ser como el Edén.La Vida se esparció en destellosy el Uno se representó.El Poder invisible regalado en el Logosactuó cuando Él hablóy el efecto visiblecorrespondió obedientea la Causa Viviente;sí, con fidelidad.El Poder de la Causa fortaleció al efectoy el poder del efecto se llegó a difundiry enredose en los ciclos de la perpetuidad; ya nunca cesará, mientras mi Dios lo quiera.Se difundió el poder en dimensiones,y en cada dimensión estaba Dios, y está.¡Personas!, ¡maravillas!,¡hermosísimas joyas del arte espiritual!.De la fuente del Logos salieron como arroyos,volando serafines, brillando querubines,arcángeles y príncipes, y de ángeles millares,y aunque cual llenos mares, cada uno por nombre,fue querido y amado,como todos llamadoa vivir, a gozar, también participar.Océanos cantantesque elevan su alabanzacomo nubes del cieloy derraman cual lluviatodo el ser y el sentidoa los pies del que merecesuprema adoración.El ciclo del amor cantaba ya,y en cada dimensión un ciclo.Y ciclos hubo grandes y pequeñosde seres y de cosas.Ciclos de colores hubo y de notas musicales;ciclos de canciones perpetuas y de canciones nuevas.Ciclos de sentimientosen gamas de virtudes;ciclos de pensamientosen comunión de gratitud.Y la razón de existir era fuerza en los ciclosde los entendimientos. Y ciclo de conciencias hubo.Y casábanse los ciclos en las puertasy por las puertas besábanse las dimensiones.Todo fue participar.El amor llenó las fibrasy fue así desde que el mundo fuese,aunque no se supiese que Dios sabía yaque en un triste momento Luzbel iba a fallar.Detrás de la belleza original callaba aún en Diosuna gracia infinita y compasiva.La misericordia redentora como si durmiera esperaba;la paciencia esperaba, aunque era; y la justicia todavía habría de resplandecer.Era bello todo lo revelado, pero una belleza nueva guardábase el Eterno.Con el Señor Jesús apareció el Nuevo Don.INSTANCIAS, 9
Asunción, Paraguay, 1979
AQUÍ ESPERO, SEÑORSeñor,sólo Tú eres la verdad;hazme saber el camino por el cual he de andar,porque me he entregado a Tiy en Ti espero para corregir mi senda.Señor mio y Dios mio,convierte a Ti todos mis anhelos,y sé Tú el destino de mi ser.Sé mi Dueño, Señor;encamíname a Ti,porque Tuyo soy yo.Aquí espero, Señor;mientras los hombres trabajan,yo quiero saberque me tienes Tú para hacer.Si estoy equivocado,házmelo saber.Padre Santo,fortaléceme para entrar por la puerta que Tú me abras;que pida yoy entienda lo que pida,y entienda lo que mandasy lo que mandas obedezca,porque serte agradablees todo el significado de mi vida;y ¿qué será de mi si me desechas?todo mi ser no tiene ninguna importanciasi Tú no lo quieres;y si en verdad lo quieres, Señor,no me dejes alejarme de Ti.Célame, Señor,porque Tu celoes el único suspiro de mi existencia.Sólo por Ti yo existiréy sólo Tu amor me sustentará.Para siempre, sí, eternamentetodo depende de Ti;en Ti todo descansa, y fuera de Ti todo se desvanece.Eterno y único Dios,tan sólo Tú, y sólo Tú,nadie y nada más.Señor mio,yo he pecado en mi pequeñez;Tu gracia me restaurey establezca para Tidelante de Tu Santo Rostro.Tuyo soy yo,y mirando hacia atrás, hacia mi vida,veo Tu mano que me atrae y guía.Me hiciste conocer Tu soberana graciay condescendiste a encontrarme;y en vez de pasar de largo,Te detuviste a socorrerme;y éste es ahora el díaen que llevas sobre Ti, sobre Tus mismos hombros,todo el peso de mi mortal herida,porque pecamos contra Ti,y contra Ti que eres tan Altose envaneció nuestro corazón; y Tú nos derribaste,mas nos salvó Tu gracia.Porque, ¿qué es el hombrepara que permanezca un día?he aquí que ante Tisería como si no fuésemos;pero nos diste vida,con Tu paciencia y gracia,y te alegraste en extenderTus manos con misericordia.Señor,quiero agradarteporque esa es mi deuda mientras viva.Mientras aliente en mis narices serTe pertenezco totalmente.Óyeme desde Tu estradoy veme, yo te ruego,a ver en qué te sirvo,porque si callas...callas.Calla, Señor, si quieres,porque soy Tuyo.
INSTANCIAS, 10
Asunción, Paraguay, 1980
GRACIAS
Gracias por aquellos a quienes no puedo embaucar. Gracias por aquellos que me exhortan cuando quería ser mimado. Gracias por los que con firmeza se resisten a mis lágrimas hipócritas. Gracias por los que se niegan a ser cómplices de mi debilidad. Gracias por los que pasan sobre mi cadáver y siguen adelante. Gracias, Señor, por los que son Tu vara correctiva; que no se inquietan por las apariencias, mas se inclinan ante la verdad; que no se venden por precio que se cuente, mas se juegan todo en aras de justicia; que dan amor en santidad y no licencia de pecar. Gracias, Señor, por los valientes. Junto a Ti, con ellos, me quiero yo encontrar.
INSTANCIAS, 11 Asunción, Paraguay, 1980
LA MESA DE LOS PRIVILEGIADOS
Mirad las mesas, todos charlan, y de cada rincón se escucha un rumor, una conversación.
Pero allí en la cámara, a la mesa de los privilegiados, se ha servido un plato nuevo, especial y exquisito, un plato que sustenta y para vida eterna; ¡el tema es Jesús Cristo!.
INSTANCIAS, 12 Tobatí, Paraguay, 1981
¡OH! QUE LOS HOMBRES SEPAN
Señor, mi Dios, Tú eres mi meta, mi principio y mi fin, siempre mi fortaleza, y en mi debilidad me sustentas con fuerza.
Oh, que los hombres sepan que Tú has sido mi Ayudador; que cuando resbalaba me sostuviste Tú; y aún cuando pecaba, con paciencia soportaste, para luego acercarte y hacerme volver.
¡Quién como Tú, Señor! que soportas al flaco, que comprendes al débil, que perdonas al malo, que sostienes al que no puede, que llenas al vacío de júbilo inmortal.
Por Ti aman los hombres, por Tu soplo respiran, por Tu amor significan,
Publicado el 12/05/2007 a 22:12
Por ginoiafrancescov
AFORISMOS Y
REFLEXIONES GINO IAFRANCESCO V..AFORISMOS Y REFLEXIONES.1977-1979. PARAGUAY.AFORISMOS Y REFLEXIONESÍndice. Prefacio.
1. Primer cuaderno: TESTIMONIO ESENCIALISTA.
2. Segundo cuaderno: LA ESPADA DEL QUERUBÍN.
3. Tercer cuaderno: HACIA UNA PSICOLOGÍA ESCATOLÓGICA.
4. Cuarto cuaderno: SILENCIOS DEL HUMANISMO.
PREFACIO
Este libro: "Aforismos y Reflexiones", está formado por la colección de cuatro cuadernos escritos por el autor entre los años de 1977 y 1979 en la república del Paraguay. La primera edición de "Testimonio Esencialista" apareció en Paraguay en ese mismo año de 1977; igualmente aconteció con la primera edición de "La Espada del Querubín". La primera edición de "Hacia una Psicología Escatológica" apareció en Paraguay en el año de 1979. Estos tres cuadernos fueron editados inicialmente cada uno en forma separada, y luego encuadernados en un solo volumen con el título de "Aforismos y Reflexiones", que fue corregido por el mismo autor en el año de 1982, y al cual se agrega en esta segunda edición, corregida y aumentada, el cuarto cuaderno: "Silencios del Humanismo", escrito también entre 1978 y 1979, y de cuyo contenido el autor incorporó adaptado algún breve material en otro libro de la misma época titulado "Perspectiva del Hombre", escrito también en Paraguay, pero cuya primera edición se realizó en Colombia un tiempo después. En la segunda edición, corregida y aumentada, de "Aforismos y Reflexiones", sin embargo, se incluye el texto original del cuarto cuaderno en forma independiente y completa.
AFORISMOS Y REFLEXIONES
Primer cuaderno:
TESTIMONIO ESENCIALISTA
TESTIMONIO DE LA ESENCIA DIVINA A LA EXISTENCIA CREADA
LA CEGUERA VOLUNTARIA DEL EXISTENCIALISMO
CARENCIAS DEL EXISTENCIALISMO
Encomendado en Tus manos, Señor, para que lo disipes o lo bendigas. Estaré satisfecho cualquiera sea Tu voluntad.
En gratitud a Dios, y para todos los hombres.
TESTIMONIO ESENCIALISTA
Comienzo Un pensamiento Hojas de higuera Propósito Evidencia Propósito de la libertad Gloria Servicio El permiso Gracia Angustia Intento Cualidad Disposición de la estructura funcional legitimidad La Naturaleza de la Esencia Divina como ley La respiración del Ser eterno Orígen y propósito La honestidad El Derecho El absurdo El valor Fundamento del derecho Propósito de la necesidad Lo religioso Hacia el Satisfactor El deber Matrimonio Concesión Retribución Reflejo Contrato Angustia, confusión y vergüenza Oportunidad Validez Incapacidad Prueba La prudencia y la locura La sabiduría Veredicto La espada del querubín Ceguera Responsabilidad Amén Semejanza
TESTIMONIO ESENCIALISTA
Testimonio de la Esencia Divina a la existencia humana.
La ceguera voluntaria del existencialismo.
Carencias del existencialismo.
1. - Comienzo.-
Quisiera escribir un libro de sentimientos y pensamientos, de pensamientos y sentimientos; un libro normal, así como venga; que la vida le de el cuerpo, que la vida le de el orden. Yo sé que muchas veces querré justificarme; otras veces, quizás, en la gran misericordia del Dios en quien yo creo, el Dios único, otras veces, quizá, seré sincero y fiel. ¡Cómo me gustaría encontrarme completamente limpio!. ¡Señor, ten misericordia de mi!.
2.- Un pensamiento.-
Pienso que a algunos no les gusta la idea de meter a Dios en esto. Claro está, seguramente aún no le conocen. Otros más osados, con una osadia alimentada en la ignorancia, generalmente "científicos" del pensamiento, "estudiosos" de las formas de la vida, "filósofos", "psicólogos", "psiquiatras", "sociólogos", "peritos", gente que pareciera sabia, hermanos hombres más osados, luchan y combaten y declaran sobre aquello a lo que no han podido llegar; declaraciones violentas, con aire de superioridad y autosuficiencia. Y, ¿qué es todo esto? pienso yo, ¡paranoia!, huyendo de lo que persiguen. Creo que ellos mismo le llamaron "mecanismos de defensa"; como Adam que se vistió con hojas de higuera. Pero hermanos hombres amados, perdónenme; no quiero hablar en tono hiriente; a la verdad que siento amor por vosotros. ¿Sería posible que un serzuelo como yo tuviera que daros un fuetazo? Y pienso que sé que luce como que me escondo en ilusiones y fantásticas grandezas; pudiera ser, pudiera ser; pero siento cariño por vosotros, hermanos humanos, hijos, hijitos mios, aunque no soy vuestro padre, pero el amor os ha engendrado, a algunos permitido. Volved a desnudaros de vuestras hojas de higuera y el Padre os vestirá de pieles de Cordero.
3.- Hojas de higuera.-
Algunos casi descubrieron en parte estructuras humanas, estructuras internas, leyes naturales, leyes físicas, y queriendo explicarlo todo y descartar al Creador, acusando a los que, como yo, creemos, no se dieron cuenta de que las mismas leyes que dicen descubrir y que usan para descartar y abusar, hablan por sí mismas de una disposición en todo para cumplir un propósito, gracias a Dios, decimos, eterno, quiérase o no. El propósito absoluto tan solo puede ser eterno. La palabra "Dios" podría sonarles como una verdad supuesta, introducida a ciegas sin fundamento alguno; podría sonarles, pero estoy hablando de la revelación misma de la Esencia del Ser Divino, la Vida Divina en Sí, Dios, que se conoce siendo Él, recibiendo nosotros de la Fuente directa y a voluntad de ésta, el misterio del ser. La existencia nuestra sigue un proceso que revela a la esencia original, y tal esencia proviene como creación de Otra Esencia Divina que es eterna, pero que se muestra en el tiempo y la historia, porque para eso fueron permitidos el tiempo y la historia. ¡Oh matrimonio glorioso del Creador y Su obra!; el camino del amor.
4. - Propósito.-
La vida misma trae un propósito, ser como es, abrirse como una flor, según la libertad del Eterno, según lo que ha predestinado libremente, lo cual es un matrimonio también con seres creados libres. Libertad Divina es omnipotencia, y omnipotencia es Ser Divino y Eterno. Su naturaleza tuvo el propósito de Su revelación, declarar Su atributo, simbolizado en la flor que se abre para mostrar lo que era. Y era lo que desde siempre fue en la naturaleza y libertad de Su Ser eterno que es amor. ¿No veis que Dios llegó primero? Hermanos filósofos, razón tenía y tiene Dios cuando dijo a Moisés: "Yo soy el que soy". Razón tendrá siempre Dios por ser Dios, por ser omnipotente y libre, dueño de todo; Él mismo es la razón final de todas las cosas. Él es libre y es libre porque es, sin barreras y sin límites, y es además plenitud de amor. Nos dijo que quiso manifestarse en carne y mucho más. ¿Verdad que sí, vosotros que también le conocéis? Y yo le creo, le creo, me regaló Su fe; Él mismo se me dio porque es amor. He allí la Vida. ¿Saben quién es? ¡Jesús Cristo! La evidencia es Él mismo.
5.- Evidencia.-
La evidencia es la Esencia Divina demostrada detrás de las existencias creadas, y también lo es la revelación histórica. Y he aquí que la libertad otorgada a las existencias creadas sirven al propósito de la gloria de la esencia Divina. La soberanía de la Esencia Divina está en Su ser y en Su permitir. ¿Tienes permiso? da la gloria al Ser Divino y Eterno, porque quien dió el permiso es libre y dueño para quitarlo.
6.- Propósito de la libertad.-
El propósito de la libertad es la gloria de Dios. Para ese fin se nos dio capacidad de elegir.
7.- Gloria.-
La gloria de Dios es la expresión y recompensa de Su propio Ser. La excelencia revelada del Ser Divino le devuelve Su reposo eterno. El reposo es el trono de la verdadera gloria. He allí el amor, el matrimonio por el Espíritu, del Padre y el Hijo.
8.- Servicio.-
La existencia creada está al servicio de Aquel que tiene Esencia Divina; así, la libertad de la existencia creada está al servicio de la libertad de Aquel que tiene Esencia Divina. Cuando la libertad de la existencia creada escoge el propósito de la libertad de Aquel que tiene Esencia Divina, el amor eterno se consuma y la existencia creada recibe el don de la vida eterna de Aquel que tiene Esencia Divina. Es la Esencia Divina revelada tras la existencia creada la evidencia del Ser Eterno de Dios y la verdadera ciencia, la revelación objetiva del Dios Trascendental y Personal, el hallazgo humano. Cuando la libertad de la existencia creada se rehúsa al propósito de la libertad de Aquel que tiene Esencia Divina, se suicida; era solamente un permiso. La soberanía de Aquel que tiene Esencia Divina detenta el derecho de juicio. Su juicio revela a la esencia de Dios, y Su naturaleza. La libertad de la existencia creada está sujeta al juicio puesto que sirve al propósito de Aquel que tiene Esencia Divina. La elección de la existencia creada le somete al veredicto que revela la esencia y la naturaleza divinas.
9. - El permiso.-
El propósito del permiso es, pues, la revelación del juicio que revela a Aquel que tiene Esencia Divina, Su esencia y naturaleza. Ese es el porqué y el para qué de la historia. Cuando Aquel que tiene naturaleza Divina se case con la existencia creada que aceptó Su propósito, el carácter de Aquel que tiene Esencia Divina será revelado completa y definitivamente, y el juicio de la historia llegará. La historia que en su permiso transcurrió contraria al carácter de la naturaleza de Aquel que tiene Esencia Divina, perderá el sustento de su continuidad. La historia que halla escogido servir al supremo propósito de Aquel que tiene Esencia Divina, y en cuya existencia pudo ser revelado el carácter de Dios, no pasará al abismo, sino que se realizará y se asentará para siempre. Es el camino de introducción de la economía del reino de Dios, cumbre de la historia, propósito de Aquel que tiene Esencia Divina y que es Todopoderoso, quien es el que es, y sustenta de Sí Su propia voluntad. La historia rebelde a Aquel que tiene Esencia Divina se suicidará; su permiso le será quitado. El suicidio de la historia es la revelación del justo juicio de Aquel que tiene Esencia Divina y libertad absoluta, el cual no se doblegará en Su soberanía innata. Lo eterno es irrevocable y el propósito de Aquel que tiene Esencia Divina es tan eterno como Su Ser que respira en Su revelación. La historia se doblegará al propósito de Aquel que tiene Esencia Divina el cual le permitió su curso. La economía de Dios es irrevocable. Un reino de amor tomará el dominio de los siglos. Su fundamento ya está puesto. Aquel que tiene Esencia Divina se ha y lo ha declarado, y lo testificamos. Y se llamó Jesús Cristo. Su vida en Su palabra lo traerá todo a cumplimiento.
10.- Gracia.-
La existencia creada no produce verdadera vida; solamente la busca y la acepta o la rechaza en sus diversas oportunidades. Lo que existe lo hace por el permiso de la voluntad de Aquel que tiene Esencia Divina quien le sustenta. Aquel que tiene Esencia Divina puede permitirle a la existencia creada la oportunidad de aceptarle o rechazarle. La elección de la existencia creada tiene oportunidad para que sirva al propósito del permiso que le fue concedido por Aquel que tiene Esencia Divina; propósito que es la gloria de Su gracia en el júbilo del eterno Ser, que es amor. El juicio revelará Su gracia.
11.- Angustia.-
La angustia es el abismo que percibe la existencia creada alejada de Aquel que tiene Esencia Divina. Aquel que tiene Esencia Divina no se angustia de la misma manera porque reposa en sí. La existencia personal creada se angustia porque su reposo se fundamenta en Aquel que tiene Esencia Divina y que le sustenta y del cual debe hacer la elección correcta, la cual debe estar casada con Aquel y Su propósito de revelación; revelación divina de aquel que mantiene a la existencia creada en ser. He allí la responsabilidad concedida a la existencia personal creada. La angustia es, pues, un estado resultante de la elección de la existencia personal creada cuando se niega a reposar en la soberanía, revelación y gracia del Ser Divino. La revelación divina es responsabilidad de Dios. El matrimonio es la afinidad y semejanza, el reposo del hallazgo. El divorcio angustia, refiriéndome en este aforismo a la angustia existencial específicamente. Aquel que tiene Esencia Divina y es Soberano, no se angustia de la misma manera porque se desenvuelve a satisfacción de Su libre propósito; y tampoco angustia a la existencia personal creada que le escoge, porque ésta llega a disfrutar y manifestar el cumplimiento mismo del reposo de Aquel que tiene Esencia Divina. La existencia creada cumple su propósito y es hallada cuando vive el reposo de Aquel que tiene Esencia Divina, el cual se lo otorga de sí. He allí las Bodas del Cordero. De otro modo la existencia personal creada está perdida.
12.- Intento.-
La existencia creada no tiene derecho absoluto de independencia absoluta ni de propósito absoluto suficiente en sí; es decir, sus intentos le serán huecos y sus logros vanos y vacíos en cuanto no se halle en comunión con Aquel que tiene Esencia Divina y le sustenta en ser; y en cuanto no se halle también en comunión de propósito con Dios, hallando el propósito divino para ella. Fue dispuesta para tal efecto su estructura funcional. La existencia creada, por sí sola no tiene derecho absoluto para una independencia absoluta que le permita un propósito absoluto absolutamente original y absolutamente permanente. La existencia personal creada solo tiene derecho a buscar su propósito. Sus intentos son según sus oportunidades. Aquel que tiene Esencia Divina se brinda a la existencia personal creada cuando esta le recibe brindándose a su vez a Dios. Aquel que tiene Esencia Divina conoció a la existencia personal creada desde tiempos eternos y la permitió entre otras cosas para revelar también el atributo de Su justicia. El atributo depende, pues, de la cualidad del que lo posee. Aquel que tiene Esencia Divina le dio vida desde la nada a la existencia creada, dentro de Su propósito eterno. El tiempo y la historia demostrarán al fin el amor divino. El permiso a la existencia creada que perderá su permiso de continuidad y será sometida a juicio y veredicto, tiene el propósito de revelar el rasgo completo del carácter y naturaleza divinos. El abismo será el fin de lo que tuvo principio y se desvinculó de Dios; es decir, el fin de la existencia personal creada que no quiso recibir el don de la vida eterna otorgada por Aquel que tiene Esencia Divina. Para lograr eternidad es necesario ser preconocidos de Dios y escogidos antes de la fundación del mundo, pues sólo Dios no tuvo principio y es eternamente como es. Somos atribuídos a Dios en el sentido de preconocidos y predestinados para Él. Hay, pues, dos clases de existencias personales creadas y la cosa en sí. Una, que hallará el auténtico bien y que servirá para que sea mejormente revelado lo que la esncia y la naturaleza divinas son en sí mismas. Esta existencia permanecerá eternamente realizada. La otra, aquella que escogió el mal, cuya oportunidad fuele dada para mostrar también lo que la esencia y la naturaleza divinas no admite en su seno; o sea, lo que Dios reprueba en su libertad. Pero fue permitida temporalmente esta otra clase de existencias y sus ejercicios que escogieron definitivamente el mal, para claridad de la revelación divina cuando muestre el poder de Su sentencia. Mas cumplido este propósito, el mal volverá a la nada de donde fue permitido, y el maligno irá al abismo, pues no fueron aceptos en el reposo del Ser eterno de Dios como expresión de cualidad eterna. He allí el misterio del bien y del mal, y de Aquel que verdaderamente está más allá, el árbol de la vida y la inocencia original. La cosa en sí, que no tiene ningún nivel de determinación propia, puede ser instrumenmto asociado a uno u otro fin. Al fin de cuentas servirá al Responsable Final del universo.
13. - Cualidad.-
Hay, pues, entonces, cualidad eterna y cualidad finita; esta última es meramente temporal; es decir, tuvo principio y tendrá fin, pues sólo es permitida para mostrar lo que la cualidad eterna no acepta, y que reprueba en su perfección cibernética que es amor, el eterno matrimonio. No obstante, la cualidad finita es desafiada a perfeccionarse gradualmente en unión a la cualidad eterna.
14.- Disposición de la estructura funcional.-
La estructura funcional de las personas creadas, la cual registra la angustia, está dispuesta para detectar la falta de sustento en el sentido de apoyo por aprobación, el abismo, y así revelar el valor de Aquel que sustenta y los valores de la esencia y natutaleza divinas. Lo natural es la tipificación de esto. Por ejemplo: el niño llora cuando siente la ausencia de aquella que le proporciona satisfacción a sus necesidades. Ese es el camino normal. Otro recurso es un mecanismo de defensa que esconde la necesidad. Esconderse y huir es el caso de tantos filósofos, psicólogos, poetas, de tantos hombres. Hay una necesidad en la existencia y esa es de acuerdo al propósito para el cual llegó a escena. La existencia no vino para intentar perennemente un propósito absolutamente nuevo, sino para descubrir el propósito eterno e irrevocable de Dios, y pronunciarse libremente acerca de el. Hijitos, esta es la victoria: yo le digo amén a la boda. Mi corazón es un altar. ¡Dios mio, gracias por ti!.
15.- Legitimidad.-
El camino recorrido por Aquel que tiene Esencia Divina siempre es legítimo, porque su legitimidad descansa en la soberanía y cualidad de Su ser eterno, y su derecho sobre lo que no es y sobre lo que crea. La nada no tiene derechos. La legitimidad del camino de la existencia creada depende, en cambio, de que se convierta libremente y por la gracia divina en canal de revelación del carácter soberano de la naturaleza y esencia divinas a través de la existencia creada misma después de la elección libre por parte de esta existencia. El juicio por parte de Dios decreta ilegítimo e ilegal a todo aquello que no se ajusta a Su propósito de revelarse con ella, aunque tal desajuste en nada modifica Su propósito, y siempre servirá de una u otra manera a el, pues se revelará aún a pesar de la existencia creada. Y lo que Dios decreta ilegítimo es realmente ilegítimo porque la nada no tiene derechos. El derecho de lo permitido está sujeto a Aquel que lo permitió.
16. - La naturaleza de la esencia divina como ley.-
La ley de la esencia divina es Su propia naturaleza y carácter, Su ser eterno en cuanto tal, perfecto en sí mismo, autosuficiente.
17.- La respiración del Ser eterno.-
Mañana terminará el futuro y comenzará el presente para la existencia creada, aunque el presente no comienza y el futuro ¿cuando llegará para Dios? El futuro es como el pasado eterno por revelar a las personas creadas la respiración del Ser eterno, el júbilo de Su respirar. El futuro y el pasado se están casando en el presente de Dios. "Jesús Cristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos" y ahora respira en la revelación de sí mismo. Resurrección es la victoria de la esencia divina sobre la existencia creada.
18.- Orígen y propósito.-
Dios, según el propósito eterno, origina a la existencia creada; y el Divino Orígen Eterno le da su propósito. ¿Quién empañará Tu gloria, oh Señor? ¡Porque Tú eres el Único y llenas al todo que has podido.
19.- La honestidad.-
Y ¿qué es la honestidad? es el camino de Dios en Su naturaleza, carácter y esencia.
20.- El derecho.-
El derecho es la ley de Dios según Su carácter, naturaleza y esencia, en cuanto tal, cuya legitimidad descansa en la eternidad de estas que le sustentan y que no pueden ser juzgadas, porque no hay sentencia de muerte contra la perfecta vida eterna.
21.- El absurdo.-
El absurdo acontece cuando la existencia creada desconoce el propósito divino y su ley. Esto lleva en sí la semilla de la anarquía, la negación del derecho, y es la muerte misma, el caer al abismo, lo cual es el juicio manifiesto del soberano Dios contra la existencia creada que le desconoce. Testificamos que existe juramento de que toda rodilla se doblegará y toda lengua confesará el nombre de Dios. ¡Jesús Cristo es el Señor!.
22.- El valor.-
El valor se mide por la necesidad, y la necesidad por el propósito, y el propósito por la cualidad, y la cualidad por la soberanía, y la soberanía por la autosuficiencia, y la autosuficiencia por la eternidad, y la eternidad por la evidencia, y la evidencia por la revelación, y la revelación por la voluntad de Dios, Aquel que tiene Esencia Divina.
23.- Fundamento del derecho.-
La voluntad divina, por el conocimiento pleno de sí misma, según Su carácter, naturaleza y esencia, determina el valor de Su propia revelación. La revelación decide cuanta es la evidencia. La evidencia testifica de la eternidad. La eternidad demuestra la autosuficiencia. La autosuficiencia vindica la soberanía. La soberanía imparte la cualidad. La cualidad traza el propósito. El propósito dispone la necesidad. Y la necesidad ordena los valores. He allí el fundamento del derecho y la fuente del juicio y la justicia. He allí la denuncia del engaño y la perversión, y su sentencia. La revelación y vindicación de los valores es el establecimiento de la justicia. El para qué de la historia es revelar los valores. Revelar no es solo declarar sino consumar el misterio de Dios, la expresión de Su atributo pleno; demostrar el gobierno del universo.
24.- Propósito de la necesidad.-
Aquello que satisface la necesidad más profunda es lo más valioso. La necesidad más profunda es por la esencia, naturaleza y carácter de la Deidad. Hay una disposición en todo para reconocer la necesidad. Hay diversas necesidades; cuando estas van siendo satisfechas, descúbrense otras más profundas. Esa disposición en la estructura funcional de todas las cosas muestra un propósito. Cada necesidad sirve a un propósito y hay necesidades mayores y menores. Por ejemplo: la sed mide el valor del agua. El propósito de la sed mide el valor de la sed. ¿Anhelo tan solo refrescarme o busco urgentemente sobrevivir? El agua es valorada según la sed y la sed según sea para sobrevivir o no. Sobrevivir importa según sea la cualidad de la vida. Si la vida tiene cualidad, se hace importante sobrevivir. Por eso estáis buscando siempre un canal para realizaros, para daros sentido, y si no podéis hallarlo, experimentais náusea, aunque intentais disfrazarla con "compromisos" atenuantes. La importancia de sobrevivir depende de la cualidad de la vida; y la cualidad de la vida depende de quien le imparte esa cualidad y la sustenta. Hay distintas cualidades y por lo tanto distintas clases de vidas para preservar y para las cuales sobrevivir. La exaltación y la depresión lo denuncian. Según sea la cualidad de esa vida tiene o no valor, y es mayor o menor en el derecho. Citemos algunos ejemplos de estos niveles de cualidad: hay nivel material mecánico, físico-químico, y hay vida biológica, vida psíquica, vida espiritual, Vida Eterna. Vale más aquella que puede mantenerse por sí sola que aquella que debe ser mantenida.Aquella que puede sufrir daño o que está a merced de voluntades ajenas, vale menos, pues no tiene seguridad y reposo y su nivel depende del orígen. La seguridad y reposo ontológicos están en la omnipotencia, omnisciencia y omnipresencia absolutos, o bajo Su refugio; lo masculino y lo femenino ontológico, sus disposiciones. Lo eterno tiene más valor que lo temporal. Así, las circunstancias con respecto a lo eterno tienen más valor y son más importantes que las circunstancias con respecto a lo temporal. El marco trascendente es más importante que el marco meramente positivista. Prima lo trascendente sobre lo superfluo. Es primordial ubicarse dentro de lo eterno antes que dentro de lo temporal. Y entre lo temporal es más importante ubicarse dentro de lo espiritual antes que dentro de lo psíquico, biológico y material. Lo material está al servicio de lo biológico, y esto al servicio de lo psíquico, y esto al serrvicio de lo espiritual, y esto al servicio de lo divino y eterno. Lo superior controla y usufructúa lo inferior. Fue lo eterno lo que dispuso lo temporal y por lo tanto puede controlarlo. He allí el fundamento del milagro: la soberanía del ser Divino sobre las circunstancias. He allí también el permiso a las ciencias. El milagro es la libertad creadora del Ser Divino para operar sin límites en toda dirección. Es legítimo modificar lo espiritual neto en servicio de lo eterno, porque lo eterno tiene autoridad sobre lo espiritual y demás. Y legítimo es en esta secuencia también modificar lo psíquico neto en servicio de lo espiritual, y así continúa lo espiritual sobre lo biológico neto, y lo biológico sobre lo material neto. El derecho supremo de autoridad y supervisión está sobre lo eterno, y así desciende la jerarquía de autoridad delegada sobre las escalas de lo intermedio hacia lo menor. Quien sale de debajo de autoridad pierde su respaldo. De modo que el derecho de lo biológico sobre lo material está bajo la autoridad y supervisión de lo psíquico. Y el derecho de lo psíquico sobre lo biológico-material está bajo la autoridad y supervisión de lo espitritual. Y el derecho de lo espiritual sobre lo psíquico-biológico-material está bajo la autoridad y supervisión del Eterno, de quien brota el juicio según el propósito divino en Su naturaleza, esencia y carácter libre y soberano, todopoderoso, quien es quien ha determinado las escalas de los seres. Cuando hay competencia dentro de un mismo nivel de valores, vence lo más próximo al otro nivel superior.
25. - Lo religioso.-
Lo religioso no necesariamente trata de lo eterno, pues hay religiones espirituales, psíquicas, biologistas y materialistas. La única religión o cobertura verdadera es la personalidad Misma de Dios revelada; y este es Jesús Cristo.
26.- Hacia el Satisfactor.-
El propósito en las necesidades es, pues, enseñar a reconocer la necesidad más profunda y encaminar hacia el Satisfactor y descubrir el valor.
27.- El deber.-
El deber nace desde Dios, de Su naturaleza y de Su propósito. Es deber aquello que es camino de Dios en Su esencia, naturaleza, carácter y propósito. Dios decreta el deber según Su propósito; traza su recorrido. Y del deber viene el mandamiento, la moral y el juicio. Esta es la opción para la elección de las existencias personales creadas en la libertad relativa otorgada a estas. Dios escogió Su camino y de allí resultó el deber. Las existencias personales creadas fueron traídas a la escena y enfrentadas al deber y al juicio. El propósito del deber es la justicia de la naturaleza divina. La justicia de Su naturaleza es Su amor. Sus mandamientos son el camino externo del amor y la moral es su expresión. La anarquía es el desconocimiento del deber. El deber es según el valor. Cuando el valor se desconoce, se desconoce el deber. El ajuste de los valores por su fundamento delineará los deberes y de allí surgirá el mandamiento y su sentencia: la bendición o la maldición. Esto, para el logro del propósito del eterno Dios. Es la actividad del Ser Divino. El Dios eterno otorgó distintas libertades a las existencias personales creadas para que estas puedan evaluar el propósito y el camino de Dios, y entonces aceptarlo o rechazarlo. Dios ha conocido eternamente la cualidad del anhelo de las existencias personales creadas, en la libertad de estas, y les ha concedido revelación en distintas medidas. Medidas soberanas y justas, preconociendo la cualidad del anhelo, y según el propósito divino de Aquel que todo lo conoce y es libre para crear cualquier tipo de existencia, aún en la medida de Su propia imagen y semejanza para contener y expresar Su estatura según Su voluntad. Y fue el Hombre la escogida de Dios.
28.- Matrimonio.-
Matrimonio y divorcio, en su develación, la de su misterio, es elección o reprobación por parte de Dios; el camino de Dios revelado, Su exquisito Ser, el amor y la justicia, por lo tanto la paz, el reposo y la seguridad. La estructura funcional humana lo registra como suprema felicidad; el camino de la vida, el secreto del Eterno, el fundamento concomitante de Su trono.
29. - Concesión.-
Distintas concesiones de Dios a la existencia creada fueron dadas para revelar en el juicio las multiformes gamas de la sabiduría y excelencia del amor eterno y de la naturaleza y esencia divinas, que se enseñan y comparten a partir del juicio en forma plena. Su amor es Su justicia. Si la existencia creada no recibe el fiat de Aquel que tiene Esencia Divina, ¿cómo se sustentará? La justa retribución restituye y redime la expresión del atributo pleno revelando el carácter fiel y completo de la naturaleza divina.
30.- Retribución.-
Retribución es recoger exactamente lo sembrado; lo cual es según la ley de Dios que otorgó la libertad. Retribución es enfrentarse a sí mismo, lo que refleja el espejo, para gloria y reposo, gracias a la gracia coadjutora, o para confusión y vergüenza, según la justicia, que es amor y en el juicio dice al condenado: no apruebo tu locura y tu monstruosidad, tu lejanía de mi. Si no me recibiste cerca como gracia, me tendrás contigo como justicia que resiste a tu enagenación.
31.- Reflejo.-
Confusión y vergüenza son la disposición que refleja frente a la existencia creada la deformación y perversión de su elección ante el llamado y propósito de Dios. El derecho de Dios es legítimo, y la existencia creada ha sido dispuesta para reflejar aquello a que se enfoca, su actitud frente a Dios. De esta manera Dios quiso obrar Su libertad, eligiendo también y reprobando, revelando Su propia naturaleza. Esto ha sido así de Dios conocido aún antes de venir a la prueba cada existencia personal creada. Dios es omnisciente y a todo permite lo que es; tomó sobre sí la responsabilidad del universo y la responsabiliudad de la redención que le revelará plenamente. Para esto permitió temporalmente el mal de sus creaturas al otorgar la libertad de rechazarle, a la naturaleza de Su esencia.Y fue otorgada la libertad para el ejercicio divino de la gloria de Su gracia, misericordia, justicia y poder, etc. Si la existencia creada se casa con la Divinidad, la estructura funcional de aquella reflejará la gloria de Dios permanentemente. Pero si la existencia creada da las espaldas a Dios, solo podrá ser divorciada por infidelidad y abandono; su permiso le será quitado al término de la prueba y ante el veredicto de la sentencia, puesto que no sirvió al propósito único y legítimo del Creador; y además fue esa la propia elección de la existencia creada. También, por causa de su mal, no puede ser dejada libre. La estructura funcional de tal existencia réproba reflejará angustia, confusión y vergüenza en su descenso abismal, después de enfrentarse consigo misma y reconocer su propia elección de separarse de Aquel que tiene Esencia Divina durante el camino de su permiso.
32.- Contrato.-
Dios y cada existencia personal creada se encontrarán en el tribunal. Matrimonio o divorcio. Los dos cónyugues firmarán el contrato mútuo. Así lo quiso Dios. La existencia personal creada, aunque no hubiese querido que se tratase de un pacto, de una alianza, de un contrato, llevará sobre sí las consecuencias. Consecuencia es el obstáculo al libertinaje de la existencia personal creada, y es el triunfo de la esencialidad que viene del Ser Divino; triunfo, porque se trata de la evidencia revelada. Obstáculo, porque ya se encontró la cosa hecha.
33.- Angustia, confusión y vergüenza.-
La angustia se debe al vacío causado por la ausencia progresiva de apoyo y aprobación. Luego la existencia angustiada será condenada. La confusión se debe a la incapacidad para disponer un completo orden universal permanente, sin el concurso de Dios, pues sin Él, no puede la existencia autosustentarse, y para estar en comunión con Dios debe aceptar Su naturaleza y carácter eterno, lo cual es el matrimonio propuesto. La enorme diferencia de natutalezas, la divina y la réproba, comparadas, dan lugar a la horrible vergüenza; el espejo señala la horrenda deslealtad y miseria. La vergüenza es el desagradable reconocimiento de sí mismo en una simple condición de permiso y prueba, ante la cual se ha salido reprobado.
34.- Oportunidad.-
La oportunidad es una situación dispuesta por Dios para el ejercicio de la elección en la existencia creada con miras al juicio y al galardón.
Publicado el 12/05/2007 a 22:14
Por ginoiafrancescov
AFORISMOS Y REFLEXIONES
Segundo cuaderno:
LA ESPADA
DEL QUERUBÍN
CONDICIONES DE LA
VIVENCIA HUMANA
Dedicado a la gloria de Dios, anhelando el bienestar de los hombres.
LA ESPADA DEL QUERUBÍN
Concepto Atributos Plasmación Inocencia Límite por condicionamiento La mente analítica y la sintética La ciencia como aspecto. la humanidad del científico. Lugar del pensamiento lógico y del mágico. ¡Respeto a la dignidad!. Estructura. Mal o boda. Causa. Parto del árbol. Realización de la historia. Fruto de la historia. Dios e historia. Influencia de la historia. Constitución. A los rebeldes. Serpiente y paraíso. Historia clínica. Caída. Desestructuración. Disposición de la estructura. Simientes de enemistad. Colofón.
"Y dijo Yahveh Elohim: he aquí el hombre es como uno de Nosotros, sabiendo el bien y el mal.; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y viva para siempre.
Y lo sacó Yahveh del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto del Edén querubines, y una espada encendida se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida."
(Génesis 3:22-24).
LA ESPADA DEL QUERUBÍN Condiciones de la vivencia humana.
1..- Concepto.-
El concepto evidencia una estructura funcional total. La estructura revela una finalidad de comunicación. Comunicación es la comunión del concepto en su esencia y/o atributos. Comunión es la estructura del amor. El concepto es la definición del ser. El amor es, pues, la participación del concepto del ser y del ser mismo; y participar es comer de él; en última instancia, vivir de Dios. El concepto evidencia la estructura funcional porque testifica de la unidad de los patrones de comunicación y su interrelación. Al rechazar la esencia, la existencia y la vida que se imponen al concepto y lo producen, y al rechazar el concepto, se corta la comunicación y se origina la enfermedad en cualquiera de sus planos; se da lugar a la isla de la locura, al efecto de la muerte y al suicidio mismo; al abismo infernal. El hombre no establece el concepto; solamente lo descubre en la estructura funcional dispuesta por Dios; interpreta la vivencia encontrada. El concepto habla los valores e ideas de la omnisciencia. La omnisciencia atribuye al concepto. El Concepto Pleno de Sí mismo y de todas las cosas en Dios es Su Verbo, el Hijo de Dios. El Verbo Divino es la manifestación de Dios en perfección. Éste es Jesús Cristo, el Verbo de Dios hecho hombre, venido en carne. Éste también tiene Su casa, Su cuerpo, donde ha de cumplirse la expresión fiel de la palabra de Su voluntad. La omnipotencia trascendente divina atribuyó con Su voluntad en Su omnisciencia trascendente existencia real y vida al concepto con Su omnipresencia trascendente e inmanente, con poder, y el Verbo fue entonces el vehículo de la creación ex-nihilo. El concepto es también entonces el conocimiento del atributo, y el atributo es la realidad y vida del concepto, su contenido. La imagen y semejanza del Verbo de Dios era una atribución que le había sido confiada al hombre. Dios quería revelarse ante la creación a través del hombre en el huerto del Edén, y éste se pasearía como señor delegado de la creación. Quien lo redime a esa posición es Jesús Cristo. Jesús Cristo formado en el hombre redimido, en lo individual más lo corporativo, es el atributo de la plenitud de Dios expresado. De nuevo el Hombre. El retorno del hombre a su predestinada gloria original, la imagen y semejanza de Dios. El Hombre, he allí donde Dios quiere ser conocido, visto y palpado como en Su propio Hijo y por medio del mismo. Dios se da a conocer por medio de Su Hijo Jesús Cristo formado por Su espñiritu en el Hombre redimido y corporativo, el Hombre Nuevo en resurrección. Mirad a Dios: la operación de Jesús Cristo en los verdaderamente suyos. Los suyos, sí, el cuerpo de Su atributo pleno en cuanto a naturaleza. Aquellos que Él conocía antes de la fundación del mundo, escogidos, predestinados y bendita y plenamente provistos, ordenados y acircunstanciados para ese bien supremo. La verdadera Iglesia. No necesariamente todas las llamadas "iglesias", sino Jesús Cristo, el mismo ayer, hoy y por los siglos, el mismo en Sus naturalezas divina y humana y en Sus modos, formado y operando en el Hombre Nuevo y corporativo. Todo lo demás es perversión, vil desfiguración, el lodo de los diablos; o por lo menos inmadurez. ¿No fue acaso la misma religión la que se convirtió en instrumento de satán? Sinembargo, Jesús Cristo aún camina sencillo y humilde entre los pescadores, los mansos, los pobres en espíritu, aquellos que reconocen su necesidad espiritual y solo pueden vivir por Su Espíritu. Si le encuentras, ovejita, ya le reconocerás. Huye del palacio de los extraños, pues los lobos se han vestido con tu piel; pero son lobos, no es Jesús. Pero si encuentras a Jesús, ya le reconocerás; Él conoce el llanto de sus corderitos y Él mismo busca donde están.
2. Atributos.-
La presencia de valores testifica la realidad del atributo. Y atributos hay según su cualidad: atributos que provienen de la eternidad y atributos permitidos tan solo temporalmente; aquellos, éstos últimos, sobre los que sería expresada la reprobación según la libertad y carácter de Dios, quien en Su esencia y naturaleza tan solo acepta como propios aquellos atributos que provienen de la eternidad de Su carácter. Mas permitió Dios en sus creaturas la existencia de atributos reprobables para revelar el desarrollo de Su juicio y la multiforme riqueza de Sus pronunciamientos. Estos últimos son el caso de lo que tuvo principio en sentido de perversión. Todo aquello que no es Su carácter y amor eterno, no puede sostenerse para siempre, pues lleva en sí el principio de la destrucción y de la muerte. Dios, el Primero, estableció, pues, una estructura funcional que funciona según Su propósito eterno de expresar Su propio Atributo Pleno. He allí, pues, el porqué de la espada flameante del querubín que cierra el camino al hombre para quie este no alcance por sí mismo el fruto del árbol de la vida que es Dios mismo. La Vida Eterna está en la revelación de la esencia, naturaleza y voluntad de Dios, Su misterio.
3.- Plasmación.-
El hombre fue dispuesto para reflejar una imagen y una semejanza. Y llegará a hacerlo plenamente después de su redención. También con propósito se permitió la caída; para que sea conocido el Hijo de Dios. Disciplinas psicológicas y sociológicas, interpretaciones psicoanalíticas y reflexológicas ¿no vislumbraron acaso en el hombre a un espejo que refleja, mas no inerte, sino libre, la influencia preferida de las fuerzas? Tales ejemplos tienen un porqué. ¿Cúal? Hay un Atributo Eterno que se está plasmando a lo largo de toda la historia. Aún los períodos permitidos de ecepticismo tienen su función. No nos hacemos sinembargo por eso cómplices del ecepticismo, sino que lo comprendemos. Igualmente con la desesperanza del problematicismo cerrado. Marchamos hacia una economía de valores absolutos. El aprendizaje de la historia nos dirige a ese lugar, pero no en forma conjunta forzada, sino particularmente, porque el hombre recibió individualidad, y lo conjunto solo provendrá de la alianza de los individuos en el sustento único que proviene de Dios. Pero también el juicio tendrá su parte, por lo cual también hay guerra. El aprendizaje de la historia se hace rico en sus mismos fracasos. Veamos un ejemplo: la máxima expresión del arte es en la adoración, la cual es su meta legítima. Adoración es la indefectible cosecha que se recogerá en la revelación de la excelencia del Divino Atributo Pleno en sus insuperables valores eternos y absolutos por su cualidad divina. Es en esta comunión de adoración donde el hombre encuentra ocasión para su realización completa. El privilegio de poder admirarse es un índice de vida. Toda la estructura del hombre se inflama ante la majestad de Dios cuando éste se revela. La historia del hombe es el registro de un aprendizaje de adoración y convivencia. Aún el moderrno ateismo con su consecuencia anárquica es una desviación narcisista en la que el hombre opta por adorarse a sí mismo ante su frustración de no hallar a su Objeto de adoración anhelado. La meta de la marcha es la conciliación de los atributos permitidos con los esenciales y eternos primordiales. También se marcha, como consecuencia de lo anterior a la conciliación de los atributos menores entre sí, lo cual se logrará en virtud de la unidad originante. Pero también se marcha hacia el juicio final. El principio esencial de todas las cosas es el amor de Dios que nos alcanza mediante revelación y se disfruta por la gratitud. La historia a veces se repite para solidificar el cumplimiento del propósito.
4.- Inocencia.-
El Hombre vírgen es la mujer de Dios; es decir, los inocentes. El divorcio, que es la muerte y la perdición, será para la adúltera. Aquellos que envidiaron a la inmaculada luz, pretendiendo un derecho de autofinalidad, perdieron la participación de esa Luz en su envidia. Mas los inocentes pudieron reflejarla. La inocencia es aquella que se rinde a la soberanía de Dios entregándole en acuerdo, pacto, alianza, la plena responsabilidad de sí al mismo tiempo que se la asume con Dios, ante Dios y para Dios, asumiéndola en forma compartida cual un matrimonio, pues Dios es el legítimo dueño de la plenitud, aunque también la otorga en don y galardón. En don porque nadie le dio a Él primero; y en galardón porque otorgó libertad y responsabilidad. Las dos cosas son plenamente compatibles en Él y con Él. Los libres sabrán que su galardón también fue gracia. La gracia es el esperma; el óvulo la libertad. Pero también la libertad es gracia. La inocencia que refleja la inmaculada Luz es la belleza. La fealdad es la perversión. También hay inocencia tras la justificación, tras el perdón, tras el arrepentimiento de la fe que ahora ve sa Dios y como Dios. Ese es el secreto filosófico de la estética. La envidia no pudo crear; tan solo distorsionó hasta donde le fue permitido, hasta el colmo, y no aprende aún que le fue dada oportunidad para que conozca la integridad del juicio y la equidad de Dios.
5.- Límite por condicionamiento.-
El hombre está condicionado por toda la realidad; aún aquella que desconoce. Se expresa según sí mismo y según su condición. Por eso el hombre escribe o se expresa según su sentir particular e interpreta según su condición particular, a veces con escasos elementos de juicio a mano: lo poco que logró discernir. He allí una de las razones por las cuales el hombre solo no es digno de confianza. Tan solo puede serlo Dios, o el hombre con Dios, la revelación. Y ha de ser Dios en Su posición verdadera, no como nos lo imaginamos, sino como el que es y que se conoce únicamente en la medida en que Él quiera revelarse. Pero Él escogió revelarse poco a poco y tomar en cuenta el amor a Él, la búsqueda de Él, tras sus primeros indicios. La dimensión de la revelación determinará nuestro conocimiento de la realidad. Aún la ciencia de las cosas exteriores es un don concedido a ciertos individuos; el regalo de una percepción. La incursión histórica de la revelación proposicional es un don; también la iluminación espiritual de tal revelación. Y todo puede ser y ha de ser ciencia. La ciencia que se ocupa de la revelación divina es la de más alta categoría. Pero el instrumento para medir lo espiritual ha de ser el espíritu. Dios mismo es quien está edificando. Él es el centro y no hallará tropiezo. ¡Que sigan los discípulos, sí, la raza humana, las pisadas de lo que acontecerá!.
6.- La mente analítica y la sintética.-
Para observar las disposiciones en la estructura funcional del hombre, tomemos el ejemplo de ciertos aspectos de la mente humana en sus fases analítica y sintética. La mente sintética es una mente confiada; reposa crédula en la inspiración; echa mano de la analogía y de la asociación; tiene por lo tanto una visión global que pretende ser universal, aunque sus elementos de juicio sean tan escasos como la simple noción. La mente analítica, en cambio, es desconfiada, duda, experimenta, pone a prueba y se inclina más a las cosas prácticas (las llamadas positivas). Los dos extremos, sin el auxilio de la otra parte, resultan peligrosas; y sin la revelación son inútiles para lo verdaderamente trascendente. A la mente sintética le acecha el peligro, cuando no ha sido definida en la revelación, de juzgar influenciada por sus propias condiciones e intereses, lo cual le hace aplicar al todo una condición particular, como es por ejemplo el caso de la sobrevaloración de los factores económicos en el materialismo dialéctico marxista inspirador de la neomarxista escuela de Frankfurt y las análogas teologías de la liberación. La mente analítica acudiría en su socorro para ayudarle a discernir esos peligros. El peligro, en cambio, para la mente analítica, consistiría en la enagenación, pues al querer llevar al colmo de lo inalcansable la verificación y la especialización, pierde la visión conjunta de la realidad integral y es capaz de traicionar aún hasta el más obvio sentido común. La mente sintética en este caso es la que acude en su ayuda y auxilio para ayudarle a ver esos peligros. La mente sintética parece recibir inspiración; la analítica en cambio descubre; sinembargo se trata de dos ángulos de la percepción donados por la gracia de Dios al hombre. Una tiene cara de poeta, otra de matemático. El equilibrio se hace necesario en la integralidad humana; ¡cuánto más la revelación divina!. La mente sintética incluye, en cambio la analítica excluye. La primera es liberal, la segunda es rígida. La primera presiente, la segunda acecha. El inclusivismo de la mente sintética la hace extensa y amplia; el exclusivismo de la analítica la hace compacta y sólida, pero muy incompleta y reduccionista. A la larga su "positivismo" se hace impráctico, ilógico, necio, pues traiciona la realidad humana de la intuición. En este caso corre el peligro de centrarse prejuiciada en sus propios intereses olvidando el resto de la realidad. Su visión será, pues, corta y entonces se refugiará en la supuesta seguridad parcial de sus descubrimientos después de la duda, pero la normalidad de la vida requiere un riesgo mayor, la fe y la hipótesis. La tendencia analítica será, pues, despreciativa y reduccionista. No así con la mente sintética que en todo ve una parte del todo; y su tendencia será `por lo tanto apreciativa, ecuménica. Una generalización indiscriminada sería el peligro extremo en el que podría caer la mente sintética, lo cual la encausaría a dar un tratamiento uniforme en la diversidad de casos y circunstancias. Esto la llevaría a alejarse de la realidad aún relativa, en cualquiera de sus aspectos, sean estos materiales, o biológicos, o psíquicos, o sociales, o espirituales, etc. Los detalles estructurales que la mente analítica descubriría en lo relativo, serían, pues, un complemento necesario y valioso para la mente sintética en su labor. La mente analítica ignora lo que no tiene en su mano, pero la realidad de lo ignorado no desaparece. Estas disposiciones mentales crean corrientes que en su campo magnético influyen sobre los diversos aspectos de la estructura humana en lo individual y en lo social por correlación. La sociedad completa se ve, pues, sumergida en un conflicto donde bien podría haber colaboración. La realidad del hombre no será satisfactoriamente hallada sin el equilibrio de todas las partes. La "persona" social de la humanidad se deslizaría entonces en la psicopatía más triste y la dicotomía del desdoblamiento de su peresonalidad colectiva la conduciría al caos. Su política bélica es un síntoma de su locura; lo es también su política económica egoista y su confusión religiosa babélica, incluyendo entre sus religiones a las coberturas ateas. Pero el hombre tiene un Dueño y su Dueño un propósito. Amén.
7.- La ciencia como aspecto.-
La ciencia es tan solo un aspecto de la vivencia humana, y de hecho, no es la única fuente de conocimiento. Ningún aspecto de la vivencia humana debe ser descartado. Sinembargo, para el conocimiento total de la participación del hombre con sus circunstancias, se hacen necesarios diversos instrumentos y criterios. El método para sondear las vivencias somáticas, no debe ser el mismo aquel que busca sondear las vivencias psíquicas, porque, aunque se relacionan, se quedaría corto. Asimismo, el método para sondear las vivencias psíquicas se queda corto para sondear las vivencias parapsíquicas, o de índole espiritual sobrenatural. Pretender reducir un nivel a otro acarreará la mutilación de la realidad y los resultados de la investigación no se acomodarán a la verdad. Cada nivel vivencial requiere de su método propio, que ciertamente estará en relación con los demás, mas no por eso se cirecunscribe a los mismos límites. Ante el monismo de las corrientes materialistas tales como la reflexología pavloviana y la escuela de Skiner, mucho se tardó para aceptar el dualismo de la psicología como ciencia del alma y de las vivencias psíquicas. Débese ahora conquistar el lugar, el método y la interpretación tripartita de la realidad de la vivencia humana. Y que no se pretenda del hombre hacer un templo con solo dos partes: soma y psique, porque ciertamente tiene tres: soma, psique y pneuma; atrio, lugar santo y lugar santísimo. Y el Santísimo tiene sus leyes propias y demanda de nosotros una posición más refinada, en la cual se hace imposible descartar ningún aspecto de la vivencia humana so riesgo de malentender el contexto completo de la realidad. Pretender superficialmente ignorar ese nivel superior, o tratar de minimizarlo, acarreará indefectíblemente más daño que salud. Se requiere, primero, aceptar el hecho como tal; y segundo, buscar la interpretación en ese mismo nivel de experiencia. El conocimiento aportado por los sentidos físicos se agudiza por la obra psíquica de los pensamientos y sentimientos; y el conocimiento en la participación psíquica derivado de la congeneridad humana y de la empatía, y de los métodos científico-prácticos y abstrapto-especulativos , etc. se acrecienta con la experiencia de la revelación y otras experiencias concomitantes por ella discernidas. El nivel de la revelación tiene también sus leyes que le son propias y se debe discernir acomodando lo espiritual a lo espiritual.
8.- La humanidad del científico.-
La ciencia humana investiga basada en el testimonio del hecho. ¿Por qué cierra su corazón para investigar el testimonio de la revelación divina y el hecho de la comunión con Dios? El testimonio de los que conocen a Dios satisface el requisito que ponen los científicos, pues ellos afrontan lo demás según el testimonio del hecho. Pero los científicos, más que científicos son hombres y su ciencia es humana y el humano es frágil. Y como es de frágil el hombre así es de frágil su ciencia. Y la inconsecuencia humana hace inconsecuente su ciencia. Y el sentir de la ciencia fermenta como la contradicción del hombre. Sus elementos de juicio son los límites del hombre y el hombre tiene límites en todos sus sentidos por los cuales conoce y participa. Solamente el sentido espiritual que capta la revelación está diseñado para percibir la naturaleza divina y las características de la esencia omnipotente, omnisciente y omnipresente de Dios. La revelación divina es el fundamento de la sabiduría, lo cual es responsabilidad primeramente de Dios, como responsabilidad primeramente Suya es el universo. El hombre, como esposa, fue llamado a participar. Claro está que si hay un primeramente en Dios, también, por voluntad de Dios, hay un segundamente, en cuanto a responsabilidad, en el hombre; pero lo propio es que el hombre trabaje responsable y plenamente de la mano de Dios.
9.- Lugar del pensamiento lógico y del mágico.-
Los que pretenden interpretar el todo de la vida mediante la sola razón, llegan indefectíblemente a la sin razón. El pensamiento lógico resulta ilógico ante la realidad mágica. El pensamiento mágico se mueve en ese caso en un nivel más cercano a la realidad. Las diversas clases de pensamientos y vivencias son facultades para ejercer la adaptación ante múltiples aspectos de la circunstancia humana. Menospreciar una sola de esas características es mutilar la cibernética del contexto. A pensamiento lógico, reacción lógica. A pensamiento mágico, reacción mágica. Si retrocediésemos a investigar el porqué del pensamiento mágico hallamos una razón lógica subyacente. Asimismo si escudriñamos la genealogía del pensamiento lógico descubriremos tras el una creencia mágica. La lógica opera en los límites conocidos de la razón, pero la realidad es más extensa. Y la incertidumbre de lo desconocido, y lo desconocido mismo, son factores influyentes sobre el individuo que asaltan su pensamiento lógico dejándolo incompetente, haciéndolo no tan meramente lógico al querer descansar ya no solo en a posterioris, sino urgando urgentemente en los a prioris de su intuición y en sus reacciones primordiales. Y no por eso deja de ser plenamente humano, ni pasa a ser un tipo de hombre inferior. El a priori ha sido también el "pecado" de muchos racionalistas. La ciencia misma tiene los rasgos de ser un nuevo mito. Sus hipótesis tienen el rostro de la leyenda. Sus métodos son reacciones de temor. Sus conclusiones son tan variables que llevan la marca de la inmadurez. Aquellos que menosprecian a los que se apoyan en Dios llamándolos débiles, no saben que su pretendida fortaleza es tan solo un delirio fácilmente en situaciones límite. En el fondo es una cuestión de fe. Unos confiamos en Dios, el Ser Supremo, y otros en algo menos. Diremos que la enfermedad de estos últimos es la necedad. Necio es aquel que niega lo que desconoce. El hombre se aferra a lo que conoce, pero aquellos , en su delirio, pretendiendo independencia, se abandonan cual niños indefensos al caos y a las fuerzas del caos; se abrazan desaforadamente a las fuerzas del mal, y los instintos de la naturaleza caída del hombre les subyugan hasta la destrucción. Solamente la santidad de Jesús Cristo es leal.
10.- ¡Respeto a la dignidad!.-
¡Respetad la dignidad que requiere y agradece una finalidad eterna!. ¡Respetad la dignidad que busca y celebra el hallazgo de su Primera Causa!. ¡No me vengais con cuentos tontos de casualidades!, ¡ni me vengais con nihilismos culpables, suicidas y cobardes!. ¡¿por qué Homicidas?!, ¡¿por qué mutiladores de la vida?!, ¡¿por qué ignorais el propósito absoluto?!.
11.- Estructura.-
La estructura es reflejo de su Diseñador, el testimonio de Su energía vivificante. La estructura funcional del hombre no fue dispuesta para poder resistir un mal eterno. El mal tuvo principio y opera en sentido destructivo; por eso no resistirá la prueba de la eternidad. Necesariamente hallará su juicio definitivo. Solamente Aquel que proviene de la eternidad podrá sostenerse y sostener para siempre. No puede levantarse para siempre el mal contra el bien. El verdadero bien es intocable, y el mal tan solo sirve temporalmente para que el Bien se revele en todo su rasgo. ¿Quién, pues, podrá contra el amor eterno, contra Su paciencia, contra Su justicia y juicio? ¿quién resistirá Su poder? Cuando Su poder venga, el mal se confundirá y avergonzará; entonces habrá llegado su juicio y dejará de ser libre. Ahora conocerá el poder que le sindica, le resiste y le juzga eternamente. Todo será lleno de Dios. Y la memoria del mal tan solo serviría para vindicar el carácter que le reprueba. Tal reprobación revela la excelencia de la Santidad Divina.
12.- Mal o boda.-
El mal resulta de la pretensión de la existencia creada por sustituir, lo que es imposible, la esencia y naturaleza divina; es decir, desplaszar a Dios. Mas la esencia divina es de cualidad eterna y suprema, esencialmente vivificante, mientras que la existencia creada tan solo aparece como un comienzo al que se le dio oportunidad; y muchas veces ni siquiera toma conciencia a tiempo. Si la existencia creada reconoce a su Dueño y Tutor, entonces podrá hallar la inocencia por justificación y a la vez la semejanza envidiada. La inocencia es la virginidad necesaaria. Aquel que tiene Esencia Divina es como un marido para la existencia creada, la cual es Su mujer.
13.- Causa.-
La Causa merece Su propio efecto. La física es la tipificación de la metafísica, y el movimiento es la tipificación de los principios de lo inmutable. La onda expansiva es el efecto viviente de su fuentye vivificante, la cual, detrás del todo, es eterna, mas se revela cuando quiere corriendo por los hilos del tiempo.
14.- Parto del Árbol.-
La revelación plena del Árbol de la Vida de naturaleza esencial vivificante, tuvo sus dolores de parto a través del árbol de la ciencia del bien y del mal, de naturaleza existencial y viviente: la lucha entre el Bien Divino y el bien y el mal pasajeros. La historia y el tiempo han sido sus dolores. El Árbol de la Vida mismo en cuanto esencia eterna no tuvo dolores, mas en cuanto Verbo encarnado sí los tuvo como hombre. La revelación le hace clamar con júbilo, y en su clamor le ha dolido a la historia y al tiempo. El efecto de Su clamor será el Reino de Dios, el matrimonio entre el atributo pleno de Su poseedor y Su canal escogido. Poseerse pleno es la realización de Dios y lo demostrará a través del hombre. Dios no ha muerto. ¡Dios mismo es el Superhombre! Jesús Cristo lo ha revelado. Las carnes del árbol de la ciencia se desgarran con dolor y se apartan mientras va testificando del nacimiento de su revelación nueva, del Árbol de la Vida que revela Su eternidad cuando toma la forma de un naciente, un Nuevo Ser independiente de la vejez humana: el Antiguo, que se velaba tras las andanzas del tiempo, el Anciano de muchos dias.
15.- Realización de la historia.-
La realización de la historia consiste en la completa revelación de la esencia y naturaleza divinas; el misterio de Dios consumado. Todo aquel que no se ajuste a este propósito divino en el lado de la bienaventuranza, estará descalificado para participar de la economía divina del Reino de Dios. Aunque sí participará en el lado de la maldición que juzga lo réprobo. Tan solo Aquel que tiene Esencia Divina escribirá la verdadera historia y rubricará sobre sus páginas inmortales. La simple búsqueda efectuada por la existencia creada no le capacita para asentar de sí un dominio eterno del tipo nietzscheano. ¿Cómo negará que se trata tan solo de una oportunidad? He allí que la esencia Divina es eterna y subyace eternamente ebn el Verbo. La existencia creada en cambio comenzó al ser permitida desde la nada, y ¿cómo pretenderá comenzarlo de nuevo todo, cuando ya encontró todo hecho, excepto su propia decisión? Cuando vino a la existencia, he allí que ya había recibido de Dios una esencia, una misión y una oportunidad, el regalo de un atributo con capacidad de pronunciarse frente a Dios. La Cosa Entera no está por hacerse, mas he aquí que Aquel que tiene Esencia Divina se está revelando y llamó para Su propósito a la existencia creada otorgándole el don de la responsabilidad y la consecuencia. La soberanía revelada de Dios se revela en la consecuencia impuesta a la existencia creada que no puede cosechar lo que quisiera sin relación a su culpa. La relación culpa-cosecha es el triunfo esencialista. Muchos quisieran que su cosecha no fuese conforme a su culpa, sino que fuese diferente, pero no son Dios. He allí la locura del superhombre nietzscheano. Aquel que tiene Esencia Divina se está revelando: Dios en Jesús Cristo descorriendo el velo. La victoria del Galileo. 16.- Fruto de la historia.-
El que se ve obligado a repetir la historia, es el que puede aprovechar el haber aprendido algo de ella. La historia tiene hijos y estos son sus padres. Cada lugar en la historia tiene su propósito. Aprender de la historia es convertirse en su artífice. Hacer historia es haber aprendido la lección. No de todos habrá un efecto trascendente. Morir y salir de la escena no es para memoria. La verdadera memoria es estar vivo perpetuamente gracias al matrimonio con la trascendencia. Ese es el testimonio que nunca será acallado. Ese testimonio es presencia real en la historia. La presencia real es el requisito para sentarse en las bancas de la historia. Vivir y decir la verdad y glorificar a Dios es más importante que ser recordado personalmente. Aunque Dios mismo nunca olvidará sino que confesará los nombres delante de Sus ángeles. La verdadera presencia en la historia es haber hecho lugar para Dios , así sea en el anonimato. La historia demanda un precio: su porqué. No es artífice aquel que apenas tenga una influencia que se pierda con el tiempo. Haber tenido una que otra opinión no es suficiente para sentarse en la galería de los herederos de la historia. Los verdaderos dueños de la historia son aquellos que la heredan para siempre. Aquel que puede juzgar a la historia es realmente el único que la hace. Ni puede juzgar a la historia aquel a quien el tiempo le pasa por encima; es decir, que se lo come como cronos a sus hijos. El Juez es la respuesta satisfactoria. Eternidad es el requisito para vencer. Por eso los ídolos se derrumban en la tumba; mas aquellos que se levanten de la tumba en la primera resurrección heredarán aquello por los que tantos han luchado. El derecho se pierde con la tumba, pero se sostiene con la resurrección. Jesús Cristo ha resuscitado y la herencia con Él es para los que resusciten con Él. El que no hereda el verdadero fruto de la historia, no es digno de permanecer en ella. Tampoco es heredar el fruto de la historia perecer con ella. Heredar la historia es gobernar en ella para siempre. Solo puede tener una influencia eterna y gobernar en la historia para siempre Aquel que viene desde la eternidad y que le ha dado un propósito a las cosas. Y Él ha convidado a sentarse con Él en Su trono. Un propósito tan solo se sostiene cuando es absolutamente indispensable. ¿Y quién es indispensable? solo Aquel a quien todos necesitan. He allí el que traza los designios: Aquel que es la razón misma de Su Ser y que da razón de ser a sus creaturas y que sacia de amor eterno con Su eterrno fluir. Dios nos hace callar. ¡Temamos!, ¡aprendamos!, ¡y seamos sabios!.
17.- Dios e historia.-
Dios es el Creador Operante. Podemos decir que es el personaje actuante más importante de la historia. La acción del hombre es tan solo una reacción del barro en las manos del Alfarero. Lo cual no significa que no seamos responsables de nuestro propio destino. El Alfarero cuenta con la responsabilidad de sus creaturas personales. He aquí que la libertad que la humanidad tiene que operar está rodeada de condiciones y ocasiones impuestas por la acción del Soberano. No es el hombre el artífice sino el aprendiz; mas el artífice es Dios. La historia de la humanidad no es más que un capítulo en la historia de Dios. ¡Oh! raza humana, ¿cómo escaparás de la pluma del que te escribe? Pero al mismo tiempo, Aquel que escribe quiso escribir junto contigo. Calla por un momento y mira; aún, actúa y sé libre con Su gracia, pero he allí que el Dueño cincela Su obra maestra, la expresión fiel de Su propio Atributo Pleno por Su Hijo formado por Su Espíritu en Su esposa responsable, cuya responsabilidad fue recibir la gracia por la fe y la fe por la gracia. ¿Dónde está tu orgullo muñequito de barro? Y sinembargo el Hombre a imagen y semejanza de Dios. ¿Tan necio eres que no aprendes aún de tu fragilidad? Si quieres hacer algo, colabora voluntariamente con el Hacedor. Aprendamos de Él, puesto que Él quiere enseñarnos. Quiere enseñarnos como es Él y quiere hacernos partícipes de Su naturaleza y actividad. Casémosnos con Él y tendremos parte en el Hogar.
18.- Influencia de la historia.-
La historia del hombre aprende de sistema en sistema. Dejadla, pues, que intente una vez más. Cuando descubra la condición real del hombre, cuando se desvanezca la ilusión de su delirio, entonces llorará y lamentará. Los ayes le ayudarán a clamar. Entonces Jesús Cristo volverá. Como otras, también la edad del oscurantismo fue un fran trauma en la historia. Sus efectos son en gran parte el móvil del pensamiento moderno. Mucha de la filosofía moderna no es más que el eco de los condenados. Pero en medio de todo, los mártires de Dios han enseñado a quien clamar.
19.- Constitución.-
El "para sí" es la esclavitud a sí mismo; el tormento bajo la tiranía de la existencia propia desconectada de su orígen y de su finalidad. El suicidio es una vana escapatoria, pues alcanza tan solo al cuerpo. En el sentido más profundo el suicidio no es posible. El mismo intento es una reafirmación de la existencia en el plano íntimo; es una vivencia delsere que acciona su voluntad para perseguirse a sí mismo pretendiendo desaparecer. Pero mientras más busque su autoaniquilación por sus propios medios, más afirma su dolor de existir. El absurdo le testificará entonces que existe un Soberano indispensable el cual es el Dios Único trascendente y personal. Allí podrá ser liberado; en el matrimonio. Tan solo Dios que encendió la llama de la existencia del alma y conoce su constitución puede saciarla y realizarla en Él mismo. Pero Él quiere nuestra decisión e hizo todo lo necesario para facilitarla con Su gracia. La más profunda intimidad es lo eterno. Presentad, pues, los valores más excelentes y mirad quien despierta más júbilo inefable en los amigos. Sus amigos son la multitud de la gloria del Rey. Pero la multitud del rebelde pereció para siempre; la espada de cada uno fue contra su hermano. Mas la manada del Santo se multiplicó y heredó la tierra y los cielos.
20.- A los rebeldes.-
A los rebeldes: Cantad entonces un ratito más vuestras alabanzas a la necedad. ¿Qué más daréis?
21.- Serpiente y paraíso.-
El principio de la evolución materialista es el mismo del existencialismo ateo y el mismo de la teoría del superhombre anárquico. Ese principio es la manifestación de la naturaleza de satanás que dijo: "subiré a lo alto; sobre las estrellas del norte afirmaré mi trono; me sentaré sobre el Monte Santo y seré semejante al Altísimo". Pero he aquí que ha sido echado de los cielos y su torre ha sido confundida. La espada del querubín le ha cerrado el camino hacia el Árbol de la Vida, y el huerto del Edén tiene otro Dueño. El paraíso pertenece tan solo a la inocencia. Aquel mismo principio diabólico operó también en la formación de las mitologías, apartir de la promesa edénica de redención, tergiversando así la profecía verídica y original, y pretendiendo también sustituir al Creador por la creatura. La fabricación de todos esos sustitutos desembocó en multitud de religiones de una raiz común que se apartaron de la línea legítima original que conocía Adam y después Seth, Enós, Enok Setita, Noé, Abraham, Moisés, los profetas hebreos hasta llegar a Jesús Cristo, el cumplimiento de la promesa edénica, la Simiente de la mujer. ¿Sabes por qué buscas, oh hombre, un paraíso?; ¿sabes por qué intentas fabricarlo y manufacturar "una nueva sociedad" ideal?; ¿sabes por qué interpretan los psicoanalistas que tiendes a regresar al vientre materno? ¡para retornar al vienttre celestial!. Simpatizantes del psicoanálisis, ¿no comprendéis por qué se presenta así trazado el plano?. Observáis una tendencia, y ¿no sabéis por qué? La naturaleza del ser estaba originalmente dispuesta para el paraíso, para morar en el huerto del Edén, pero fue atrapado el hombre después de la caída, por su nacimiento natural, ahora fuera del paraíso al que había sido destinado; por eso anhela regresar y rerfugiarse. Es que no resulta cómoda la caída, ni la "adaptación" nos liberta de la muerte. No hay placer en la muerte ni en la corrupción; pero la resignación se impone al hombre por la fuerza pretendiendo amigarlo con la muerte, susurrándole que de todas maneras eso es lo normal e inevitable; y de esa manera edificó el hombre una "civilización". Entonces se rindió el hombre a ella y huyó con ella hacia el suicidio, porque carne ni sangre heredarán el reino eterno. Pero Alguien os tiende la mano; Alguien ha venido de una virgen: la Simiente de la Mujer; Alguien ha resuscitado de la muerte históricamente ante testigos; y es el mismo que hizo el paraíso. Es Aquel que sabe redimirlo. Él mismo quiso entregarnos el amor de Su salvación. El atributo redentor divino se vistió entonces de carne, revelándose así. Por eso se permitió que naciésemos fuera del Edén al que estábamos destinados. El Dios redentor es la vida misma del paraíso, el verdadero Árbol de la Vida. Sí, antes de que nuestro ser fuese concebido en el vientrte de nuestra madre y se vistiese de esta nuestra actual vida terrenal, nuestra naturaleza humana tal como concebida por Dios ya estaba diseñada para el paraíso. Pero al nacer nosotros fuera de el, entonces lo anhelamos. Por eso por lo menos se quiere regresar a la infancia y a la seguridad del vientre maternal, cuando en esta vida se equivoca en hallarlo o en fabricarlo. La búsqueda de un paraíso en la regresión fetal, según lo especulan los psicoanalistas, debe tener, pues, su razón. Se retorna a la nulidad huyendo o en búsqueda de otra vía para la realización. Ese es también el intento del mito de Prometeo al fin y al cabo. ¿No es acaso el ideal del socialismo comunista un intento de ese tipo? Lo son también todos los demás paraísos artificiales. Aún la negación de los valores tiene ese fin dionisiaco y báquico: reafirmar la existencia propia en busca de realización, mas por la via regresiva de la nulidad. Y fracasa, claro está, porque la constitución natural está caída y ya no puede perpetuarse eternamente en realización a menos que sea redimida. La muerte opera fuera del paraíso. Necesitamos la muerte de la muerte; y eso es prescísamente la resurrección verídica e histórica de Jesús Cristo, evidenciada hasta nuestros dias por la operación de Su Espíritu en la misma clase de obras a través de los redimidos, y por el testimonio oral y escrito de Sus apóstoles. El sacrificio de Cristo nos faculta, por identificación con Él mediante Su Espíritu, para detener el avance de la muerte en los instintos y en el camuflaje de la "civilización". La marcha de la "civilización" no es una sublimación, sino un camuflaje donde sigue operando el principio de la muerte ocasionado desde la primera rebelión diabólica en los cielos. La redención no es una sublimación, sino que introduce una nueva creación mediante la resurrección por el Espíritu y que ha garantizado la experiencia de milagros creativos evidentes muchas veces. Hay, sí, un paraíso que no es artificial ni necesita ser hecho por los hombres: el histórico y revelado estado paradisiaco original de nuestros primeros padres, los históricos Adam y Eva antes de su caída y del nacimiento natural de la humanidad tras esta. El huerto del Edén es un don perfecto de Dios, propio de Su categoría; y sigue siendo un don que desciende en Jesús Cristo, el cual es la vida misma del reino de los cielos que devolverá el Edén y que lo está garantizando ya operando el Espíritu Santo hoy los poderes del siglo venidero. La mitología recordaba la real promesa, pero pervirtió en el transcurso del tiempo y en la condición interesada de los hombres, su curso legítimo de cumplimiento. La mitología pervirtió la interpretación de la historia y la promesa. Adornó la historia y la desfiguró en la tradición, manufacturando apresuradamente con impostores un pseudocumplimiento de la promesa de una simiente de la mujer que redimiría; es el caso de Nimrod y Semiramis que se esconde detrás de las mitologías. Sinembargo, una línea fiel perduró para hacer efectiva la promesa: los profetas hebreos y el cristianismo primitivo de Jesús y Sus apóstoles. La historia y la promesa fueron dadas para revelar con dolores de parto el reino de los cielos que se acerca. La promesa permanece inmaculada en medio de la maraña de mitologías y falsificaciones que se derivaron de ella. La historia es como la angustia maternal, el dolor de parto, el vientre en que se forma el reino; pero ella misma no es la que ha de nacer, ni es la que lo da a vida; tan solo lleva en su seno el gene recibido del Padre. He allí el cristianismo primitivo de Jesús y Sus apóstoles; ese es el gene del Padre preñando la historia. Hago muy adrede hincapié en el cristianismo primitivo de Jesús y Sus apóstoles según el registro de las Sagradas Escrituras. No me refiero a su perversión posterior cuando se introdujo la cizaña del mismo principio diabólico y nicolaíta jerarquizante que pretende sustituir la autoridad misma del Creador revelada en Cristo por el Espíritu Santo según las Sagradas Escrituras, y coloca en su lugar a la mera creatura que otra vez como en la rebelión primigenia quiere hacerse pasar por cabeza legítima. El Espíritu Santo mismo es el vicario; no necesita otro representante, puesto que es la autoridad misma en esencia y evidente por la vida y verdad según las Sagradas Escrituras por Él iluminadas al cuerpo entero de creyentes según la promesa. El Espíritu Santo mismo opera directamente y la evidencia de Su operación sobrenatural es Su carta credencial juntamente con las Sagradas Escrituras. El cristianismo original, que sí tiene una doctrina redentora, es además de doctrina, y mucho más, una vida redentora que se transmite en forma carismática y sobrenatural que regenera, renueva y configura a Cristo de manera totalmente evidente e histórica, verificable. Preferimos, pues, en nuestras manos a la misma propiedad, antes que meramente los reclamos de pleitecía de lobos vestidos de ovejas. No es solo el título lo que nos acredita como poseedores, sino el juris posidetis. Que el saber mismo acredite al sabio, y la infalibilidad al infalible. Así como el fruto acredita al apóstol. Que el ser acredite el poder, y el poder acredite el derecho y el deber de hacer. El carisma de la gracia divina es por sí mismo una credencial que aunado a la comisión basta para la demanda. Oh, un reino que desciende a devolvernos el huerto, el paraíso original anterior al primer feto, anterior al hombre mismo, anterior a Adam que no fue feto ni conoció el vientre maternal. Es Aquel que desciende de lo Alto el que puede revelar y dar la vida y sacar a luz la inmortalidad con la resurrección. Esto no puede hacerlo el que sube de la tierra como confusión babélica, el árbol de la ciencia del bien y del mal. Errante vaga el hijo del del árbol de la ciencia del bien y del mal; errante y triste, llenando de ciudades la faz del mundo, demudado su rostro y ensañado su espíritu, asesino. Caín deambula por la tierrra, levanta torres, llega a la luna, examina el átomo, perfecciona instrumentos, declara fórmulas, pero todo lo hace solo. Lo mismo debiera hacer Adam, pero con Dios. Caín estudia desde afuera los objetos como pretendiendo, pobre, ser un científico; pero sigue errante, porque fue homicida; y muchos hombres tienen corazón deicida y se encuentran lejos de la vida, expulsos del Edén. Buscan porque no son; pero su búsqueda es huir; investigan porque no tienen, ni poseen, ni conocen. Adam, de la mano de Dios, tiene, posee y conoce. Caín ha salido de la presencia de Dios, y ¿quién le enseñará ahora? Hombres hermanos de la tierra, ¿no escuchais Su voz? Dios nos pregunta: ¡Adam, Adam, ¿dónde estás tú?!; ¿por qué te escondes?, ¿por qué te vistes con hojas de higuera?, ¿quién te enseñó que existe el dolor?, ¿por qué te vistes con sedantes y anestesias?, ¿quién te ha abierto las puertas de la enfermedad?, ¿por qué te vistes con terapias y drogas?, ¿quién te condujo a la muerte?, ¿quién te engañó?, ¿quién te dijo que necesitarías astucias comerciales, disfraces, rapiñas, politiquerías, tretas?, ¿cómo supiste que estabas desnudo?, ¿por que te escondes en pesquisas, en refugios subterráneos, y te embotas con incrédulo escepticismo narcisista?, ¿por qué te vistes con hojas de higuera?; ¡Como permitiste la muerte!. Si no es tu propia culpa la que te acecha, y no tienes de qué avergonzarte, ¿por qué te escondes detrás de los partidos, de las sectas, de las instituciones, de los estatutos, de los convenios, de las formas de apariencia donde tiras la piedra y escondes la mano, donde la fachada te disfraza?; ¿con qué cubres tu desnudez? Te has vestido de lo que no te cubre, de lo que no esconde suficientemente tus vergüenzas, de lo que deja expuesta tu reprobación. ¡Qué fácil es, parapetado detrás de la institución, presentar la sonrisa hipócrita a los ingénuos y a los cómplices, al tiempo que se hace todo lo contrario de lo que se predica!. Sólo las Pieles del Cordero nos cubrirán eficazmente donándonos la inocencia por justificación en el
Publicado el 12/05/2007 a 22:17
Por ginoiafrancescov
AFORISMOS Y REFLEXIONES
Tercer cuaderno:
HACIA
UNA
PSICOLOGÍA
ESCATOLÓGICA
En las manos de la humanidad, ante los pies del Señor.
Porque Tú eres Uno, Señor, Y estás en todas partes, las cosas todas se comunican y entre sí participan.
PREFACIO DEL AUTOR
Al presentar al público este cuadernillo de aforismos, lo hago independientemente de toda ostentación de algún título académico; lo presento simplemente como lo que soy, un hombre con alma y espíritu. Me parece que en el fondo eso es lo que todos somos, apenas hombres con alma y espíritu. Hablo, pues, desde la base de ser un simple ser humano. Lo que quisiera “ostentar” es mi fe en Dios. Creo en Dios. Eso sí me parece importante. Después de haber caminado un poco, aquí voy contento, junto a vosotros en el camino, dando gracias al Señor. Me parece, si reduciéndonos a simples hombres, ¿no quedamos así más elevados que sustentando esas parsimoniosas imágenes engañosas, mutiladas y falsas? Soy un hombre, no un especialista; un amigo, no un fiscal; tengo mis opiniones y convicciones personales; no necesito por eso una etiqueta distintiva, pues no espero que me besen el anillo, ni que se pongan firmes ante mí, ni que me adulen llamándome doctor, reverendo, licenciado o mariscal. No lo soy, pero sí soy un hombre con alma y espíritu; vuestro hermano soy, no anhelo menos; esa es mi terrible e irreverente ambición. Quiero vuestro amor, no vuestra humillación; a vosotros mismos quiero, no vuestro dolor de mí. Humillamos cuando no nos sentimos amados, y es porque llegamos a pedir ser adorados. Allí está el problema: veneno de serpiente. ¿Será acaso saludable ese hostigante ordenamiento legalista? El amor, en cambio, no tiene par para tratar de lo que se trata. Reconozco a Jesús Cristo como Maestro, Salvador y Señor, el Hijo de Dios, y pienso que por causa de nuestra enfermedad, el yugo está puesto sobre nuestra cerviz. Pero Jesús Cristo resucitó, y esa es para mí la experiencia más vivificante. Así, pues, desde aquí hablo.
Gino Iafrancesco V. Paraguay, 1979.
HACIA UN PSICOLOGÍA ESCATOLÓGICA
Un lugar para la fe dentro de la investigación. Del planteamiento y la interpretación. Vanagloria. Los nuevos dioses. Degeneración de la pregunta humana. Del conocimiento religioso. De la definición. Del engaño al racionalismo. De la mentira. De la convicción. Adolescencia. Derrotero del existencialismo. La nostalgia humanista. La síntesis de complementos. Historia y mito. Historia, mito y psicología. De la libido. De la objetividad del sujeto. Alma y Dios. De la psique. De la cópula de la psique. Incipiencia y realización. Los servicios de la energía de la vida. Una función de la imago. Recepción de la vida.
HACIA UNA PSICOLOGÍA ESCATOLÓGICA
1.- Un lugar para la fe dentro de la investigación
Existe en las investigaciones del hombre una cierta mística preconcebida, cualquiera fuere la tendencia del investigador; y es que el hombre no puede escaparse de la gran realidad que es él mismo como sujeto en proceso de formación. A pesar de la honestidad, la perspectiva muchas veces depende de los escasos elementos de juicio. Hagámosle justicia a la fe. El hombre necesita un poco más que la razón para conocer la realidad; necesita de la revelación. He allí el lugar natural y normal de la fe, elemento imprescindible del género humano. Aunque no se la use en la revelación, se la usará en la hipótesis, en la deducción, en la interpretación. ¿Cómo puede un hombre suponerse científico si descarta ese abultado trozo de la realidad llamado “fe”? ¡Cuán menos científico será si desconoce las evidencias de la revelación! Mientras más trate de ignorarlas y más se apresure a descartarlas, más se condenará a sí mismo. Lo que sucede es que seremos juzgados según lo que escogemos. En el fondo se trata de: Dios o Satanás. Para el que no crea en el juicio, le diré que toda consecuencia es una realidad. No confíe en ilusiones, pues se hallará con su propia elección. El hombre normal posee el sentido de la fe para ser usado con toda naturalidad, igual que los demás sentidos. No se aparte de la saludable realidad; reconozca el lugar de la fe. Acuérdese de ese nombre histórico: Jesús Cristo. No debería usted olvidarlo.
2.- Del planteamiento y la interpretación
La investigación científica pretende describir la realidad circundante mediante el común denominador estadístico, pero falla grandemente cuando se plantea la pregunta en forma prejuiciada y en términos apriorísticos. De igual manera falla cuando interpreta los resultados impregnada de motivos preconcebidos, algunas veces inconscientes. El planteamiento y la interpretación son casi siempre meramente relativos.
3.- Vanagloria
Ese vanagloriarse del hombre en su llamada ciencia, pues a la verdad no es ciencia sino tan sólo experiencia, ese vanagloriarse es una fabricación natural humana que utilizan los hombres para llenar su necesidad de seguridad, condición de la existencia. Es la fe natural del hombre que busca un lugar donde reposar, y cuando se aparta de la confianza en Dios, entonces edifica en su experiencia, a la que llama ciencia, edifica la imagen de un protector, pues se apartó del verdadero. Pretende el hombre en su llamada ciencia hallar al protector que le dará seguridad. El delirio de su vanagloria es para combatir el temor de su incertidumbre. Su fanatismo “científico” es también una prueba de su religiosidad, ahora mal encausada y enmascarada. Sí, la llamada ciencia es la nueva máscara de la religiosidad humana que se pintarrajea la cara para la fiesta de las nuevas circunstancias y para la guerra del destino. El fervor de la adoración del hombre se vuelca entonces hacia su nuevo tótem. El hombre necesita postrarse en gratitud y reposo, que son elementos de la seguridad; y al rechazar a Dios, se postra ante el cientificismo derramando su gratitud ante los nuevos héroes. Ahora se siente “iluminado” por el “conocimiento”, y baila la danza del “descubrimiento”. La dirección en la que busca dirigirse la fe es hacia la verdad. El sentido de la fe en la estructura del hombre no le perdona, y entonces etiqueta el hombre con el santo nombre de “la verdad”, que es necesaria a la existencia, etiqueta con ese santo nombre a cada nuevo dios que le produce su laboratorio. ¿Cuánto tardará en despertar de su nuevo mito y regresar al Padre original? Tardará el tiempo que demore la honestidad en protestar. ¿Qué es la filosofía y el cientificismo modernos, sino los nuevos nombres de los dioses paganos antiguos? Pero hay Un Sólo Dios, pero muchos ángeles y muchos demonios, la fuente de siempre, las voces ocultas tras la inspiración.
4 .- Los nuevos dioses
Mirad de los nuevos dioses de quienes esperan oráculos: Carbono 14 y Potasio-argón. A éstos preguntan y en sus mentiras creen. No importa si la historia registra que el campo magnético ha variado desde el Diluvio, y que una cubierta de aguas detenía la formación de radiocarburos; muchos factores afectan las constantes. No es tanto el tiempo como quisieran, ni millones de años; pero los pueblos ávidos se abalanzan sobre las migajas de componendas que sus nuevos sacerdotes de la llamada ciencia les presentan al salir del santuario nuevo del laboratorio. Y así rinden su fervor al inmanente azar. Depravación vil ha corrompido a la humanidad. Su religión cientificoide les robó lo más noble del significado de su ser. Su dignidad se convirtió en moléculas y besaron el caos hasta la conflagración. Miradlos allí; todos sus devotos se preparan para el holocausto.
5.- Degeneración de la pregunta humana
El hombre se degeneró en su manera de preguntar. Lo hizo primero a Dios, pero de allí descendió a los espíritus, a los que llamó dioses; entonces preguntó a sus antepasados. Fue así que se volcó a sí mismo para preguntarse, y de sí se inclinó ahora a la materia para buscar de ella una respuesta para su espíritu.
6.- Del conocimiento religioso
La filosofía trata con el sistema de abstracciones del mundo metafísico; la religión, en cambio, trata con el ente metafísico mismo; contacta con él. He allí la superioridad del conocimiento religioso comparado al conocimiento filosófico, en cuanto a lo metafísico. La ciencia así llamada, llega más bien a ser no-ciencia en este respecto, pues a sí misma se limita en el uso de los sentidos receptores de la integridad humana. La evidencia metafísica es conocida en el terreno de la religión.
7.- De la definición
La definición de una cosa es su propia evidencia.
8.- Del engaño al racionalismo
Al racionalismo lo engañó el sentimiento de autosuficiencia.
9.- De la mentira
¿Qué es, pues, entonces la mentira? Es ese necio pensamiento ilógico de la existencia creada que se pretende propia en sus pensamientos y sentimientos.
10.- De la convicción
Diferentes elementos de juicio actúan en la formación de las convicciones. Y las circunstancias de ningún hombre son plenas (aparte de Jesús Cristo). De allí que la única convicción digna de confianza es aquella que proviene directamente como un don gratuito de revelación de parte de Dios; y eso es asunto de exclusiva iniciativa divina, aunque también Dios quiso otorgar al hombre responsabilidad. Nos postraremos indefectiblemente ante el altar de Su soberanía. Nada podrá cambiar esa realidad. Tarde o temprano doblaremos nuestras rodillas con acatamiento. Nuestra existencia contingente solamente puede apoyarse y subsistir, aun a su pesar, en un Dios trascendente. Yo sé que éste es Yahveh revelado mediante Jesús Cristo, que ha venido como hombre verdadero.
11.- Adolescencia
Esa petulante e imaginada independencia existencialista atea o agnóstica, diseminada en las diversas fases de la cultura, no es más que la tristemente burda manifestación de la inmadurez del hombre; su adolescencia.
12.- Derrotero del existencialismo agnóstico o ateo
¿Cuál es el derrotero del existencialismo agnóstico o ateo? ¡Continuar la prole de la serpiente!
13.- La nostalgia humanista
El humanismo es el disfraz de una nostalgia del Paraíso.
14.- La síntesis de complementos
La supuesta ley de los contrarios u opuestos, dentro de la razón dialéctica, es una ilusión o engaño. Dícese que al enfrentar a la tesis la antítesis, resultará la síntesis. Pero, ¿qué es en realidad la síntesis misma? ¿No es acaso la demostración de que no había tal oposición o contrariedad? Pues la síntesis se efectúa en virtud de la complementariedad; y lo complementario no es necesariamente opuesto o contrario. La razón dialéctica resulta, pues, no el canal ni el motor de la síntesis, sino el obstáculo de inmadurez que hay que remover para llegar al descubrimiento. La síntesis es el descubrimiento de los complementos, el final de la ilusión. La ley de los opuestos es una ilusión. No merece llamarse por la categoría de opuesto o contrario a lo que es meramente complementario o suplementario. Una es la categoría de los opuestos, otra la de los complementos. La síntesis ocurre dentro de la categoría de los complementos, y no dentro de la de los opuestos. La razón dialéctica adolece, pues, de inmadurez. Al penetrarse en el proceso dialéctico y sondear la pista del descubrimiento para la síntesis, la dialéctica resulta no ser tal, sino que se presenta más bien como mayéutica que como dialéctica; es decir, deja entre vista la ilusión de su apariencia. La mayéutica lleva a la síntesis por los complementos, poniendo en evidencia la unicidad de la estructura, que era real y permanecía latente durante la ignorancia en el período de la presíntesis. El período de la presíntesis no trabaja como una ley sino como una ilusión. El descubrimiento de lo complementario desvanece la ilusión de la ley de los opuestos. Lo que hace la síntesis es revelar la estructura subyacente.
15.- Historia y mito
Muchos mitos son versiones deformadas de una verdadera historia que en alguna parte tiene su versión. Resulta insensato despreciar con prejuicios el sentido del mito. Lo que debe más bien hacerse es escudriñar la genealogía del mito hasta su raíz, verificando en el camino la partida de sus desviaciones, y hallando el tronco original que nos llevará a lo que ya no es mito sino la realidad histórica. Una historia verdadera es la raíz de la cual se desprendieron los mitos. Esa historia se conserva fiel en algún lugar. Yo creo en el testimonio de las Sagradas Escrituras, la Biblia. El mito es la respuesta que se da un pueblo ante su condición. Tal condición tiene una historia real; por lo tanto el mito se desprendió de allí, aunque en el camino se haya degenerado. En los mitos, no todo es tan sólo mito, como tampoco todo es ciencia en las ciencias. Más bien diría yo que muchas teorías científicas son también mitos y cumplen el papel del mito entre sus adeptos. La fe en la ciencia es la nueva mística de la mitología actual. La ciencia es el mito moderno. Hay un poder auténtico que sobrevee el correr del hilo genuino de la historia plena del hombre; y hay también un poder engañoso que alimenta con intereses creados la desviación de la interpretación del hecho real. Los hombres escogen poner su fe o confianza en uno u otro poder. 16.- Historia, mito y psicología
Las similitudes de la historia verdadera con los mitos son obvias; han de parecerse si provienen de un pasado común. El mismo mito confirma el detalle auténtico de la historia. El mito corresponde a la psicología de los pueblos, porque ésta corresponde a su historia. Esa historia se remonta hasta el primero tras sus huellas. Las huellas del primero son más historia que mito. Adam no puede faltar.
17.- De la libido
No es la libido, de existencia contingente, la que produce al Creador, sino que es el Creador el que dio curso a la libido. No son la mística y la metafísica un símbolo sublimado de la libido, sino más bien la libido un reflejo y símbolo del acontecer metafísico; un reflejo, un símbolo y también un resultado. La correspondencia debe interpretarse en sentido contrario al de sublimación.
18.- De la objetividad del sujeto
El testimonio del Espíritu Santo no es algo meramente subjetivo, sino que se presenta al sujeto tan objetivamente como se le presenta su propio sujeto y el universo mismo. Algunos subjetivistas negarán la posibilidad de conocer al objeto; mas ¿de dónde el concepto de objeto? Quizá dirán que el objeto es una abstracción del sujeto; pero digo, ¿no es acaso tal abstracción una inferencia hecha a partir de la evidencia del objeto mismo? Es la evidencia del objeto la que despierta la representación abstracta inferida. El sujeto mismo es un objeto cuando se presenta ante sí; tal es el caso de la introspección, por ejemplo. El Espíritu Santo muchas veces contradice las tendencias naturales del sujeto y opera en un nivel evidentemente sobrenatural. La enajenación del raciocinio acontece precisamente cuando se divorcia el concepto de su existencia objetiva, cualquiera fuere la naturaleza de ésta. El sujeto se traslada a un plano meramente abstracto donde puede confundirse en el mero cónclave de las representaciones independizadas del objeto de donde fueron inferidas, rompiendo así su comunicación con las evidencias mismas. Ese es el peligro de la filosofía sin religión. Los neofreudianos se deslizaron del campo psicológico al epistemológico, cerrándose a la evidencia objetiva metafísica. Diluyeron para sí mismos el contenido real del testimonio de la revelación. La consideración parcializada de solamente la parte subjetiva del mito, ha llevado a muchos estudiosos a una interpretación errónea de la conducta humana. El mito, considerado meramente como transformación y símbolo de la libido, divorcia al hombre de las realidades objetivas mismas que dispusieron la estructura de la energía dinámica del alma. El mito y la libido se relacionan, pero la objetividad hace más plausible que el mito contenga disfrazada la historia que explica a la libido, en vez de la libido explicar al mito suficientemente. El objeto libido demanda una historia objetiva, y hela allí disfrazada de mitos que provienen de hechos ajenos a la meras representaciones de la libido misma. La libido es contingente, y no se creó a sí misma; tampoco existe evidencia científica de su evolución. Hablando crudamente, cuando mucho hallamos hipótesis cada vez más improbables. La energía del «superyo» no es, pues, únicamente extraída del «ello»: El «superyo» tiene también su historia independiente entretanto que la libido demande un estructurador y una fuente original onto y filogénica. La innegable relación «ello-yo-superyo» no debe confundirse siempre con transformación libidinal o sublimación. La libido no es toda la realidad que existe ni la única naturaleza en las cosas evidentes que existen. El cuerpo no es el alma, y el alma no es Dios, aunque la estructura está plenamente diseñada para que haya relación. No obstante, la naturaleza de cada uno conserva una característica irreductible. El alma no puede ser reducida meramente al cuerpo aunque obviamente se relacionan. El hombre es una unidad integral que disfruta de diversas naturalezas (biológica, psíquica y espiritual). Tampoco Dios puede ser reducido a un mero producto del alma. La perspectiva es justamente lo contrario: Dios explica al alma, y el alma explica al cuerpo; no al revés.
19.- Alma y Dios
El alma es la vida. El alma humana es la vida psíquica humana. Toda vida proviene de Dios y le pertenece a Dios. Toda vida debe vivirse para Dios. Se vive para que Dios se agrade en la vida vivida para Él. Toda vida que no sirve para Él, peca y morirá; descubrirá su contingencia. Pero aquella vida que es redimida, es decir, comprada para vivir de nuevo para Dios, Dios la preservará para sí. Todas las energías de la vida fueron dadas por Dios para ser vividas delante de Él y para Él. Vivir para Dios es el deber de la vida. Es este el propósito que le ha sido dado y que ella misma no sublima sino que descubre ya sublime para ella. “El alma que pecare, esa morirá”. Pero Dios preservará para vida eterna al alma que viva para Él. Por la obediencia a la verdad se purifica el alma. La verdad es la revelación de Dios. Jesús Cristo es la verdad. Dios quiere que seamos felices para Él; no solamente felices, sino felices para Él; y esa es la felicidad eterna. El alma que no vive para Dios no puede ser verdaderamente feliz, porque la felicidad consiste en vivir para Dios, porque Dios es la meta y el sustento de toda felicidad; y la felicidad es testimonio de Dios. Debemos buscar ser felices en Dios y para Dios, y no sólo meramente felices. Tal es la gloria de la Deidad que sólo puede producir felicidad en aquellos que viven para Él. El sentido eterno es Dios mismo como la esencia de la felicidad. Y el sentido eterno no se halla en la vida en sí, sino en Dios, que es la meta y el sustento de la vida. El Dios eterno le da sentido eterno a la vida que se vive para Él, haciéndola feliz para Él, debido a Su carácter. El sentido eterno se satisface en Dios. Sólo Dios tiene tal gloria para satisfacer un sentido eterno. Dios destruirá toda vida que no viva para Él. He allí la condenación del lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda.
20.- De la psique
La psiquis no es independiente ni autosuficiente. Las necesidades del «ello» tienden un puente hacia realidades ajenas a su misma existencia. Igualmente el «yo» se abre a la realidad de la relación sociable. El «superyo» se apoya en la realidad de lo que representa. La interrelación «ello-yo-superyo» no puede ser jamás un círculo dinámico aislado, ni la dinámica de su estructura, autosuficiente. A cada estadio corresponde una realidad externa a sí mismo. El concepto de sublimación es insuficiente. Existe sí una utilización de la energía psíquica puesta al servicio de la realidad externa; pero nunca tal realidad externa será una mera transformación de la energía psíquica puesta a su servicio en la comunicación. La comunión de la energía del sujeto con la energía del objeto complementario es la participación dentro de la realidad. La satisfacción de las necesidades, ya sean instintivas, de autoconservación, placer, comunicación, reproducción, morales y religiosas, etc., solamente se realiza válidamente con el real objeto complementario de energía externa: comida, sexo, amistad, espíritus o Dios, etc. La mera representación de estas cosas hecha con la energía del sujeto, no provee suficientemente para la necesidad real; necesidad que llega a ser el lenguaje de la acomodación de la estructura humana a toda la realidad de su contexto. El mito no es, pues, solamente un símbolo de la libido, sino una interpretación, errónea o no, de la realidad exterior e interior dentro de cuyo contexto la libido misma es apenas un elemento más que también necesita acomodarse; de ahí su analogía a todo el proceso de la marcha de la realidad. La historia real, aparte de la libido, tiene su aporte abundante en la formación del mito. La libido participa del mito por cuanto participa de la realidad. La correspondencia del mito con las necesidades de la libido se debe a la correspondencia de la urgencia de participación libidinal con la realidad verídica que el mito representa o interpreta, erróneamente o no. Si el mito interpreta con mucho error la realidad, el hombre no quedará satisfecho. Los intentos científicos de interpretación también son mitos; buscan responder a la misma indagación subyacente. La verdadera historia del testimonio sobrenatural, de donde el mito derivó pervertido, afirmará la presente experiencia que satisfará la necesidad humana. Y la comunión con el Dios verdadero encajará a plena satisfacción dentro del hombre, proveyéndole para su comunicación con la realidad total y su intelección. La revelación divina colocará al hombre en armonía con la plenitud de todas las cosas, pues Dios es la razón final real de todas las cosas a quien todo finalmente representa y en quien todo se reúne, y a cuya manifestación tiende la integración de toda la realidad. Queda hecha, pues, la realidad, el efecto de la evidencia del Ser Divino en quien todo subsiste y de quien y para quien lo es todo. La salud es, pues, la conformidad al propósito eterno de la Deidad. La terapia es la revelación, la redención y la disciplina paternal de Dios. La historia es parte de todo esto. Solamente el objeto preciso complementario satisface realmente cada necesidad. Diremos, pues, que el objeto complementario final de plena satisfacción total es el Dios verdadero. La revelación, la redención juntamente con la disciplina impuesta por Dios, corregirá los pasos de la humanidad hacia su pleno sentido. He allí la razón de la historia. La energía del sujeto, como realidad, mitiga momentáneamente con la mera representación de la realidad «Tú», al hambre de la ausencia, pero no satisface su real necesidad. La realidad objeto complementario: sexo, comida, amor, Dios, debe estar presente con toda la evidencia de ser para lograr la definitiva satisfacción. Soñar que se come, o probar apenas un pasabocas, no satisface. Masturbación en lugar de cópula perfecta y matrimonial amorosa y dignificante, no satisface. Fría cortesía en lugar de amistad sincera, no satisface. Aparentación religiosa en lugar de verdadera comunión con Dios, no satisface. Sólo la evidencia misma del objeto complementario logra su propósito. Es por eso que la historia corre de desilusión en desilusión aprendiendo a encontrar su objeto verdadero complementario, el cual es Dios mismo; no era religiosidad, ni economía, ni mero bienestar material. La pugna entre oriente y occidente durante la llamada guerra fría es un azote disciplinario para volvernos la mirada a la pureza de la revelación traída por Jesús Cristo y confiada al cristianismo del tipo primitivo de Sus apóstoles.
21.- De la cópula de la psique
La realidad suprema es el significado buscado y es la razón de la existencia. La realidad suprema no es la suficiencia del «sí mismo», sino que se relaciona con el «de dónde», «cómo», «por qué» y «para qué» vino. El «sí mismo» no es la respuesta suficiente, pues de otra manera no se formularía la pregunta, sino que se bastaría a sí mismo; pero esto ha demostrado ser imposible. Una pregunta viva requiere una respuesta vivificante. Es obvio que el derecho que la existencia tiene es relativo. El derecho absoluto corresponde a Aquel que tiene Esencia Divina y que todo lo sustenta, el cual es Dios. La dinámica existencial de la psiquis del alma requiere un sustento ajeno a sí. La puerta de la perturbación psíquica se abre cuando se pretende un apoyo autoxistencial independiente cerrado en sí. Eso fue lo que aconteció a los primeros padres de la humanidad en su caída en el Edén. La nostalgia es esa insatisfacción por lo incompleto del reposo de la existencia creada sobre sí misma y no sobre Dios. La energía psíquica existencial le ha sido prestada al hombre para que cumpla su servicio dentro de un contexto pleno que rebosa sus límites. Hay conflictos en el contexto circunstancial por alejamiento de Aquel que tiene Esencia Divina y todo lo sustenta y todo lo reúne, Dios. El hombre se desarrolla con una nostalgia acompañándole, pero la unión con Dios tras la revelación divina es ese derramamiento marital místico que satisface de plenitud de ser a la existencia creada. Existe, pues, una cópula legítima para la existencia creada, y es con Aquel que le dio a luz, con Dios. Cópula fraudulenta es la que busca satisfacer al hombre sin Dios y sin su beneplácito, pues sólo Dios mismo puede ser el realizador final. Tal es el caso del animismo, el espiritismo y la posesión demoníaca, rompecabezas de la psiquiatría, mas pan comido del exorcismo cristiano. La energía existencial de la persona consta de pensamiento, sentimiento y decisión; razón, emoción y voluntad. Pero esto no es todo en los casos del hombre; es apenas el granito de arena en la playa, pues además de esto, el hombre tiene espíritu. El espíritu es el radar metafísico.
22.- Incipiencia y realización
No podemos identificar las más plenas experiencias de realización del hombre en Dios con la insipiencia fetal sin desarrollo que no tiene conciencia de sí. La inconciencia en lo incipiente no puede contener al conocimiento pleno derramado en la revelación. Pero el hombre sí está diseñado para recibir el impacto de la comunión plena con Dios.
23.- Los servicios de la energía de la vida
La energía de la vida está diseñada por su Autor para realizarse cumpliendo varios servicios indirectos dentro de uno directo. Estos servicios están entrelazados entre sí como estructura dinámica. Esta energía es, pues, la misma vida que vive para la vida. Es decir, la vida sirve a la vida, y cada nivel o calidad de vida está diseñado para servir a una vida superior, hasta culminar el servicio de los eslabones de la vida en el derroche supremo o ante el Autor de toda vida, el cual es Dios, el gran Yo Soy que posee vida eterna en sí mismo. Es así que la vida botánica se sirve de los minerales, y sirve a su vez al reino animal; éste sirve al hombre y el hombre a Dios. Esto es lo natural, lo real. También vemos que la vida en su servicio es comunión con la vida, pues el servicio es una comunicación en el derroche de la entrega. Llamamos derroche al derramamiento por el derramamiento sin esperar recompensa. El servicio de la vida no es necesariamente una evolución, ni conversión por sublimación, pero sí es dignificada la vida sirviendo en su nivel estático. Quiere decir que el mineral no necesariamente se convierte en vegetal, pero le sirve, y cuando le sirve se dignifica, hallando en su servicio la razón plena de su ser como mineral, y allí culmina su servicio. El vegetal, aunque se sirve del mineral, no es un producto de éste, sino que posee su naturaleza propia y como tal existe con un propósito propio, distinto al propósito para el mineral. El vegetal halla el pleno sentido de su ser como tal, realizándose en el derroche de su entrega en servicio de la vida animal. Pero el vegetal no evoluciona en animal aunque le sirve, sino que el animal recibe el servicio desde una naturaleza que ya le es propia y distintiva de su nivel recibida genéticamente conforme al diseño del Autor que le otorgó su estructura y función a cada género de vida. Es, pues, la superioridad innata de la naturaleza superior la que se sirve de los dones de naturaleza inferior puestos a su servicio. Aunque la autoridad también presta su servicio propio en relación a las naturalezas inferiores, no son los dones inferiores los que diseñan al que sirven de nivel superior, pues no tienen propiedades ni facultades diseñadoras en su naturaleza innata que puedan diseñar algo superior a sí mismos. Así también el animal sirve al hombre, pero no lo hace. No tiene el animal nada en su naturaleza para diseñar un hombre, pero le sirve porque fue el mismo así diseñado, para servir. El hombre también se descubre diseñado para servir a la Deidad; y esto es lo normal y natural; es la historia de los pueblos. La energía de la vida en el hombre está, pues, diseñada para servirse de la vida botánica y animal, también de la energía mineral y física, pero a su vez él se siente naturalmente inclinado a adorar a un Ser Superior. La exquisitez de este servicio, haciéndose cada vez mejor, es el sentido del hombre. En todas las edades los hombres han hallado normalmente el sentido de su vida en el servicio a la Deidad. Hallar el servicio más perfecto y agradable es el fin último del hombre. Es lo que debe buscar encaminado al Dios verdadero. Todas las energías de la vida en el hombre tienen también un servicio al hombre, que es servicio indirecto a Dios. Y el hombre, como eje de todas las energías de que se sirve, debe enfocarlas en servicio directo de adoración y obediencia a Dios. Hay, pues, en la vida del hombre energías que se realizan ejecutando funciones para el hombre como servicio indirecto a los propósitos de Dios. La adoración integral es servicio directo en la convergencia de las energías humanas según la suma de su naturaleza propia. Así la energía de la vida en el hombre sirve a las funciones de supervivencia, autodefensa, reproducción, etc., como servicio indirecto a Dios, realizando en el ser íntegro del hombre lo que sea menester para que éste sintetice la plenitud de su vivencia en el servicio directo e íntegro a Dios y Su propósito. Si el hombre vive, se sustenta, se conserva y se reproduce, es para disponerse en el proceso sintetizador de las energías, a adorar y servir al Creador Supremo y derramarse a sí mismo en este servicio supremo, que es su fin último. El hombre, pues, no debe comer y beber para sí, sino para Dios; defenderse y guardarse para Dios; reproducirse para Dios y hacerlo todo delante de Dios y para Dios. Todas sus energías se mueven dentro de una estructura dinámica diseñada para este fin. La enfermedad y la muerte son, pues, la destrucción del servicio de la vida. Cuando la vida no sirve a la vida, muere; cuando sirve, se dignifica y se perpetúa; se hace así digna del cuidado de los seres superiores; éstos también sirven en amor a quienes les sirven, formándose así una cibernética de armonía total. Al hablar de dignificación es entonces cuando encontramos esa función que al ser observada fue interpretada como sublimación. Pero decimos aquí que cualquier clase de servicio de la energía de la vida en el hombre, es ya sublime de por sí en su propia naturaleza y propósito. No se trata, pues, de la conversión de una energía en otra, sino del servicio íntegro de la función homínida. La función homínida, es decir, la función integral del hombre, que es simplemente ser hombre en el sentido pleno de su ser, para Dios; para lo cual existe la revelación antropológica de parte de Dios. No se trata de una energía sublimada, sino que cada función es propia en sí misma y no diseña nada, aunque sirve en relación con el todo de las partes del hombre. Cada función sirve relacionada con las demás en su naturaleza propia. La síntesis de las funciones no es resultado de sublimación, sino que es ya sublime de por sí en su diseño. El diseño canaliza la síntesis en su servicio que le es propio. Las energías no se subliman haciendo por sí mismas una síntesis, y la síntesis no inventa su propio propósito y servicio, sino que en forma natural, es decir, ya sublime de por sí, la estructura integral del hombre fue diseñada para servir a su Autor. El Autor preparó el diseño, y el diseño preparó el servicio, y el servicio utilizó la síntesis, y la síntesis confederó las energías; las energías estuvieron puestas allí, ya listas para un plan preconcebido. No crearon, pues, las energías al servicio como si se tratara de una sublimación, sino que la realidad externa de la necesidad del servicio llamó a comparecer las energías ya sublimes, es decir, listas y naturales de por sí. La desnaturalización es, pues, el principio de la muerte. Si el instinto es natural, lo es también la moral. Ambos tienen su función propia y sublime de por sí. Aunque hoy por hoy, después de la caída del Edén, el misterio del pecado corroe la realización humana. Las energías entre sí acceden a ayudarse, comunicarse unas a otras, servirse mutuamente y directamente entre sí, en el servicio, diríamos, indirecto a los propósitos del Creador, del Autor del diseño. Diversas porciones de la energía de la vida, sublime de por sí, se reparten en la estructura del hombre, sublime también de por sí, para llevar a cabo funciones sublimes de por sí. En el uso de las energías, teniendo estas medidas, se reparten, transfieren, sublimes de por sí. La energía transferida no se sublima diseñando el servicio, ni creando el objeto al que sirve, sino que por causa de la realidad misma del objeto al que sirve, realiza una función de transferencia sublime de por sí. Resumimos, pues, diciendo que el impulso primario del hombre es su propia hominidad integral.
24.- Una función de la imago
La imaginación y la representación de las cosas en la imago tiene la función de preparar al individuo para entrar en contacto con la realidad; dispone el campo de contacto. La imago no es la realidad misma, como diría el idealista, pero la representa para despertar la reacción que se acomode a la realidad. Es esta una función indispensable que tiende a asegurar la comunión. El contacto con la realidad misma irá perfeccionando la representación en la imago. El concepto de idea, o de imagen, evidencia la diferenciación que hace el sentido común entre la realidad y su mera representación. Por ejemplo, en la relación sexual se prepara la circunstancia para el acto real por medio de sugerencias, memorias, pensamientos, inducciones que penetran la imaginación; entonces la representación tiene la función de preparar al ser para la comunión con la realidad. Siendo esta la función de la imago, preparar, enfocar, ajustar, ensayar, probar, se desprende de esta declaración el hecho de que la representación es variable en la imago, sin que necesariamente varíe la realidad misma. La imago madura o degenera. Si madura, el encuentro con la realidad será satisfactorio; si degenera, no habrá contacto placentero. La realidad material y espiritual, el cosmos visible y el invisible que trasciende nuestros sentidos hasta la imago, despierta la reacción a través de ella, preparando el campo para el hecho real. Y así como mencionamos el ejemplo del sexo, igualmente acontece con el sentido afectivo, si observamos el contenido de los ensueños durante el noviazgo, por ejemplo. Lo mismo ocurre en el caso del temor. La representación de la realidad, sin ser ella misma, prepara el encuentro con la realidad. La imago es, pues, el anticipo reflejo de la realidad. Tal reflejo no siempre es fiel, pero puede ser corregido por el peso de la realidad evidente en el desarrollo normal. Asimismo el sentimiento religioso llega a ser encaminado tras el encuentro con la revelación divina que enfrenta al ser con la realidad sobrenatural. La imago, pues, tiene la función de preparar al ser para su comunión con la realidad; es también, por otra parte, el amortiguador. Siendo esta una función de la imago, preparar, se reconoce, pues, la gama o margen de enfoque y adaptación progresiva. La realidad presenta un testimonio que engendra una representación en la imago con el fin de preparar nuestro encuentro con la fuente de ese testimonio. La realidad física material y aun la biológica, también anuncia en forma tipológica la presencia de la realidad metafísica y eterna, que a su vez revela sus propias evidencias en el terreno del conocimiento y experiencias religiosos. Tal testimonio forja en la imago la representación que prepara el encuentro con esa realidad suprema, la cual es Dios. La vivencia de recibir el anuncio, despierta el interrogante; el interrogante prepara la búsqueda; la búsqueda dispone el campo enfocando con la imago a la realidad, y la revelación declara la realidad. La energía limitada del arquetipo en la imago, es apenas un canal de contacto, no un verdadero sostén. La urgencia de la necesidad indaga hasta hallar la realidad misma detrás de su representación. Si la realidad falta, la existencia sucumbe. La existencia comenzada como ser creado tiende a desarrollarse en realización hacia el encuentro con la realidad suprema, donde hallará la razón de su ser, pues la existencia fue llamada a la realidad y debe hallar la plenitud de su sentido. Ese es el impulso primario. Existió porque fue llamada para algo. La energía del ser se encaminará hacia ese foco central. Por esa causa los hombres se preguntan por la verdad y se entregan a la tarea del conocimiento y la experiencia por diversos caminos distintos tan sólo en apariencia: la ciencia, la filosofía, la mística. Durante su recorrido, la imago de la realidad suprema madurará encaminando la historia, preparando a través de la prueba de los valores, el encuentro con la realidad más inefable, en el caso de que el enfoque halle resultado apropiado. El dolor y la felicidad servirán de indicadores en las consecuencias, debido a la estructura unitaria del todo; serán el lenguaje de aprobación o reprobación. La imago se proyecta a lo supremo preparando el descubrimiento de lo absoluto. El glorioso retorno del Señor Jesús Cristo preñará con la realidad suprema la matriz de la humanidad anhelante, dando a luz un reino eterno de inmortalidad y perfección. La representación incompleta e imperfecta en la imago, muchas veces despierta reacciones prematuras e inmaduras; pero to
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